Árboles de América

Antes de la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Continente, se pensaba que las plantas eran las mismas en cualquier lugar de la Tierra. Los españoles, cuando exploraron las tierras americanas, se sorprendieron ante la variedad de árboles desconocidos que por primera vez contemplaban. Así pues, fue precisamente Sevilla, al conseguir el monopolio del comercio con América, la ciudad que se benefició de la llegada de estas exóticas plantas. En los primeros años después del Descubrimiento, el interés se centró en descubrir las propiedades curativas de las plantas medicinales. De esa época destacamos la labor investigadora y ensayista del médico sevillano Nicolás Monardes, que tenía su jardín de aclimatación en la calle Sierpes, donde actualmente hay una placa de azulejo que nos recuerda este hecho. Con respecto a la introducción y aclimatación de las plantas alimenticias, de suma importancia para la cocina andaluza y la europea en general, fue primordial la dedicación con que Hernando Colón trabajó en el huerto de que disponía al final de la calle Goles.

Al parecer, el primer árbol procedente de América que se plantó en Sevilla fue un ombú o bella sombra (Phytolacca dioica L.); lo plantó el hijo del Almirante en el monasterio de Nuestra Señora de las Cuevas, en la Isla de la Cartuja. Posteriormente, en el transcurso del siglo XVII y sobre todo en el Siglo de las Luces, concretamente con la llegada del movimiento cultural de la Ilustración, se realizaron expediciones de investigación botánica al Nuevo Mundo, entre ellas las auspiciadas por el rey Carlos III, gracias a las cuales llegaron a nuestra ciudad árboles como el magnolio, la falsa acacia, la acacia de tres espinas, la catalpa y la falsa pimienta.

Después de la emancipación de los países hispanoamericanos, el evento aglutinador y que de alguna forma vino a restañar las heridas de un pasado común y una separación cruenta fue la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929. En esta época se introdujeron en nuestros parques árboles ornamentales tales como la jacaranda, la tipuana, el arce negundo, la parkinsonia, el palo borracho, el árbol del coral, la acacia farnesiana y el aromo blanco, y palmeras como la washingtonia o la arecastrum.

El otro gran acontecimiento que tuvo lugar a finales de siglo XX fue la conmemoración del quinto centenario del descubrimiento de América y la exposición universal que con tal motivo se organizó en Sevilla. Sin duda, fue entonces cuando más plantas de origen americano se aportaron a la biodiversidad de nuestra ciudad, y para su aclimatación se construyó el vivero de san Jerónimo. Hay que tener en cuenta que las plantas procedentes de las zonas tropicales presentan dificultades para sobrevivir a los inviernos sevillanos, en los que algunos días la temperatura baja de los cero grados; además, como provienen del hemisferio sur, donde las estaciones del año son inversas a las nuestras, estas plantas adaptan su floración de distintas maneras: hay árboles, como el palo borracho, que en Sevilla florecen en otoño; otros, como la tipuana, retrasan su floración hasta principios del verano; por último, a algunas especies, como la jacaranda, les brotan las flores dos veces al año: en mayo y en octubre.

Para materializar este histórico proyecto se elaboró el Programa Raíces, que consistió en la aportación, por parte de cada una de las naciones americanas, de las especies más representativas de su flora para que se plantasen en el recinto de la Exposición Universal; fue esta una oportunidad única para introducir nuevas especies que hasta la fecha eran desconocidas en la jardinería sevillana. La respuesta de los Estados hispanoamericanos fue muy generosa: veintiún países americanos nos facilitaron plantones de 619 especies diferentes que, bajo las manos sabias y profesionales de Alberto García Camarasa, director del Programa de Forestación y Jardinería de la EXPO`92, determinaron el contenido botánico del Jardín Americano, de gran parte del Parque del Guadalquivir y de las calles de la Isla de la Cartuja. Por lo tanto, gracias a la Exposición Universal se incrementó nuestra arboleda de origen americano con especies como el algarrobo chileno, la tara, la bauhinia blanca, la casia de Buenos Aires, el palo borracho blanco, el palo Campeche o el roble de Virginia.

Nos entristece mucho informar de que, clausurada la Exposición Universal el día 12 de octubre de 1992, irresponsablemente se abandonaron a su suerte tanto el Jardín Americano como el Parque del Guadalquivir. Durante esta primera década del siglo XXI, nuestra Asociación ha batallado, a través del movimiento ciudadano, por recuperar para la ciudad estas dos joyas de la EXPO`92, pero siempre hemos chocado con la insensibilidad de unos políticos que nada han querido saber de estos desamparados jardines.

Por nuestra parte, hemos intentado preservar este legado botánico recolectando semillas de los árboles del Jardín Americano y sembrándolas en nuestro vivero. La mayoría de las veces hemos logrado que germinen, y posteriormente hemos ido plantando los arbolitos en colegios y parques tanto de nuestra ciudad como de otras localidades (siempre en ambientes urbanos, pues no es nuestro deseo alterar ningún ecosistema). Y todo ello con el objetivo de sensibilizar a las personas en el respeto a la Naturaleza a través del conocimiento de estas bellas especies de otras regiones del planeta.

Árboles de América plantados por la Asociación.

EL GUAYABO DEL BRASIL

 

El guayabo del Brasil, también conocido como feijoa, no está muy representado en la ciudad de Sevilla. Hay uno ornamental en la plaza de Santa Cruz y cuatro ejemplares en la parte trasera del Museo Arqueológico. Originario de la zona meridional de Brasil y del norte de Argentina, su nombre científico es Feijoa sellowiana O. Berg y pertenece a la familia de las Mirtáceas. De crecimiento lento, a veces alcanza los 5 metros de altura; la corteza es grisácea con fondo de color naranja oscuro; el tronco tiene tendencia a ramificarse desde la base, y la copa es redondeada.

 

Sus hojas son perennes, opuestas, pecioladas, enteras, de forma elíptica, de 4 a 6 cm de longitud, de color verde brillante por el haz y gris plateado por el envés.

 

Las flores normalmente son solitarias o bien aparecen reunidas en ramilletes axilares de dos o tres, y florecen a finales de abril emanando un perfume agradable. Cada flor, de unos 3 centímetros de diámetro, posee 4 pétalos céreos que externamente son de color blanquecino, pero que por fuera toman un color rosáceo una vez polinizada la flor; además, ésta dispone de unos 70 u 80 estambres de color rojizo muy salientes, y su pistilo tiene el ovario cuadrilocular.

 

El fruto es una baya comestible, de forma ovoidal y de unos 5 cm de largo, que tiene la piel lisa y de color verde claro, y una jugosa pulpa de color blanquecino; en su interior alberga entre 20 y 40 semillas. Al llegar el otoño, el fruto madura y se desprende de la rama.

 

El 5 de noviembre de 2009 plantamos una feijoa en el colegio Fray Bartolomé de las Casas del Polígono Sur. 

 

Plantación de una feijoa por los alumnos del colegio Fray Bartolomé de las Casas.

 

La flor de la feijoa

EL MARGARITERO

Se trata de un arbolito o arbusto ornamental que rara vez alcanza los 10 metros de altura. En Sevilla se le conoce con el nombre de margaritero y su nombre científico es Montanoa bipinnatifida (Kunth) C. Koch. Pertenece a la familia de las Asteráceas y es originario del continente americano, concretamente de México. Su copa está formada por numerosas ramitas que brotan desde la base de su tronco recto, cuya corteza es bastante lisa y su color es verdoso levemente grisáceo. Por experiencia sabemos que aguanta mal las heladas y que se reproduce muy bien por esqueje.

Sus hojas son perennes, simples, de 30 a 50 cm de longitud, opuestas, lobuladas y divididas en la parte basal, con el contorno levemente dentado. Son de color verde grisáceo por el haz; el envés es áspero y pubescente, y el pecíolo mide unos 10 cm de largo.

Sus flores son hermafroditas y están agrupadas o dispuestas en panojas, podríamos decir que son unas margaritas grandes de 5 a 7 cm de diámetro, y cada margarita está formada por un capítulo rodeado de lígulas blancas. En nuestra ciudad el margaritero florece en el mes de diciembre.

El fruto es un aquenio que no se abre, en cuyo interior contiene una sola semilla ovalada de 3 a 4 mm de largo.

Con motivo del V Encuentro Intergeneracional, nuestra Asociación plantó un margaritero en el Centro Cívico “Esqueleto” el 30 de marzo de 2009. Para muchas personas plantar un árbol significa colaborar con el equilibrio ecológico del planeta Tierra. Deseamos que este arbolito pueda ofrecernos su hermosa floración durante muchos años.

Margaritero (Montanoa bipinnatifida (Kunth) C. Koch)

Margaritero (Montanoa bipinnatifida (Kunth) C. Koch)

EL ALMEZ AMERICANO

El almez americano es una especie que se ha adaptado muy bien a las condiciones climáticas de nuestra ciudad. Su nombre científico es Celtis occidentalis L. y pertenece a la familia de las ulmáceas. Es originario de Norteamérica, de la zona del estado de Misisipi, y su porte es menor que el del almez europeo, ya que su altura no llega a superar los 12 metros. La copa, de forma extendida, está formada por ramitas zigzagueantes, a menudo colgantes. El tronco es robusto, con un contrafuerte en la base, y su corteza, de color gris parduzco, al envejecer se vuelve suberosa, es decir, con excrecencias verrugosas.

Sus hojas son caducas, alternas, simples, de forma ovalada, levemente aserradas, con las bases asimétricamente redondeadas y con las puntas agudas; miden entre 6 y 8 centímetros de longitud y de 3 a 5 centímetros de ancho. Tienen una estructura venosa muy característica, ya que cerca del pecíolo parten tres nervios principales que por el envés presentan diminutas pelusillas.

Las flores son pequeñas, de color verdoso, y cuelgan de un largo pedúnculo. Las hay de sexos opuestos en el mismo árbol: las masculinas suelen estar agrupadas y las femeninas algo aisladas o, como mucho, en grupos de dos o tres. A partir de éstas últimas se forman los frutos, que cuelgan de las axilas de las hojas y que son drupas esféricas y carnosas de aproximadamente 0,8 centímetros de diámetro, que en otoño toman un color marrón anaranjado y que en su interior sólo tienen una semilla.   

El 30 de enero de 2009 plantamos un ejemplar en el colegio Cristóbal Colón del Tiro de Línea para celebrar el Día de la Paz y con el deseo de que este árbol fuera contemplado por muchas promociones de alumnos. También puede verse en el parque José Celestino Mutis y en varias calles de Sevilla, como en la mediana de la calle Juan Antonio Cavestany.

 

Plantación de un almez en el colegio Cristóbal Colón.

Plantación de un almez en el colegio Cristóbal Colón.

EL ALMEZ AMERICANOEl almez americano es una especie que se ha adaptado muy bien a las condiciones climáticas de nuestra ciudad. Su nombre científico es Celtis occidentalis L. y pertenece a la familia de las ulmáceas. Es originario de Norteamérica, de la zona del estado de Misisipi, y su porte es menor que el del almez europeo, ya que su altura no llega a superar los 12 metros. La copa, de forma extendida, está formada por ramitas zigzagueantes, a menudo colgantes. El tronco es robusto, con un contrafuerte en la base, y su corteza, de color gris parduzco, al envejecer se vuelve suberosa, es decir, con excrecencias verrugosas.Sus hojas son caducas, alternas, simples, de forma ovalada, levemente aserradas, con las bases asimétricamente redondeadas y con las puntas agudas; miden entre 6 y 8 centímetros de longitud y de 3 a 5 centímetros de ancho. Tienen una estructura venosa muy característica, ya que cerca del pecíolo parten tres nervios principales que por el envés presentan diminutas pelusillas.

Todas las descripciones de árboles y arbustos publicadas como artículos en este blog han sido escritas por Jacinto Martínez Gálvez y están clasificadas por categorías. Pinche en la categoría Árboles de América para ver más árboles de América plantados por la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: