Archive for septiembre, 2010

septiembre 15, 2010

El Jardín Americano

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Corría el año 1982 cuando España presentó ante el BIE (Bureau International des Expositions) de París la solicitud de registro de una exposición de ámbito universal con sede en Sevilla, capital de Andalucía, para el año 1992; se expuso como argumento principal la conmemoración del V Centenario del descubrimiento de América.

El primer Comisario General designado por el presidente Felipe González para diseñar las directrices básicas del evento fue el profesor Manuel Olivencia, quien diseñó un Plan General que fue aprobado a principios del año 1986. En dicho Plan se incluía un proyecto de reforestación que se denominó Operación Raíces y que posteriormente derivaría en la construcción del Jardín de las Américas, que posteriormente adoptó el nombre popular de Jardín Americano, cuya ubicación se acordó que fuese en el entorno del Pabellón de la Naturaleza y que estaría formado por un conjunto temático compuesto por plantas exclusivamente originarias del Nuevo Continente.

EL PROGRAMA RAÍCES

El Programa Raíces supuso la mayor introducción de plantas americanas en los jardines de Sevilla. Para llevar a cabo este ambicioso programa, que consistía en el envío a nuestra ciudad de plantas típicas o que fueran las más representativas de cada uno de los países americanos, el Comisario Olivencia designó como coordinador de dicho proyecto a Manuel Pérez González, a la sazón Jefe de Gabinete del Comisario General.

La gestión efectuada fue ardua, pues hubo que dirigirse a todas las embajadas de los países americanos para explicarles el programa con detalle, recabar la adhesión de los respectivos gobiernos, coordinar a través de la compañía Iberia el traslado de las plantas, y realizar los controles fitosanitarios y aduaneros hasta los viveros de la Exposición, situados en la margen del río Guadalquivir de la zona de san Jerónimo. En estos viveros serían aclimatadas las nuevas especies por Alberto García Camarasa, Director del Servicio de Parques y Jardines de la EXPO’92, y Mariano Martín Cacao, entonces coordinador del Jardín Americano, entre otros técnicos. Los envíos comenzaron a llegar a partir del 8 de marzo de 1988 y finalizaron el 5 de septiembre de 1991. La contribución de los países americanos a la Exposición Universal de Sevilla fue la siguiente:

Argentina: 24 ejemplares de 13 especies.

Bolivia: 33 ejemplares de 13 especies.

Brasil: 13 jemplares de 5 especies.

Colombia: 135 ejemplares de 38 especies.

Costa Rica: 108 ejemplares de 22 especies.

Cuba: 241 ejemplares de 127 especies.

Chile: 50 ejemplares de 5 especies.

Dominicana República: 193 ejemplares de 47 especies.

Ecuador: 24 ejemplares de 5 especies.

EE.UU.(California y Carolina del Sur): 364 ejemplares de 39 especies.

Guatemala: 29 ejemplares de 5 especies.

Honduras: 360 ejemplares de 196 especies.

México: 33 ejemplares de 3 especies.

Panamá: 73 ejemplares de 6 especies.

Paraguay: 96 ejemplares de 16 especies.

Perú: 54 ejemplares de 15 especies.

Puerto Rico: 77 ejemplares de 14 especies.

El Salvador: 10 ejemplares de 2 especies.

Uruguay: 56 ejemplares de 17 especies en dos envíos.

Venezuela: 17 ejemplares de 6 especies.

Estos son los datos totales: 21 países, 619 especies y 2014 plantones.

¿UN LEGADO EFÍMERO PARA SEVILLA?

El hecho de que la EXPO´92 pudiese estar a punto con un microclima artificial supuso un trabajo previo de jardinería de más de seis años y el esfuerzo de numerosas personas con dedicación exclusiva, además de una inversión de 4.000 millones de pesetas de las de entonces. Cuando en el año 1992 se entrevistaba a los técnicos y expertos en jardinería, estos decían que “no se puede desaprovechar esta oportunidad histórica” y que el legado vegetal que dejaba a nuestra ciudad la Exposición Universal era difícil que se volviera a repetir en un futuro, ya que se habían introducido en la jardinería sevillana más de 100 nuevas especies de árboles, arbustos, vivaces y trepadoras, así como 17 nuevas especies de palmeras, 10 nuevas especies de plantas acuáticas y la colección de bromelias y orquídeas plantadas y aclimatadas en el Umbráculo Invernadero. Tras el cierre de la Exposición, hubo que esperar 18 años de dejación y abandono hasta que por fin se llevó a cabo la reapertura del Jardín Americano el día 11 de abril de 2010.

El Jardín Americano en 2008.

El abandono del Jardín Americano era total.

ALGUNAS DE LAS GESTIONES REALIZADAS POR LA ASOCIACIÓN AMIGOS DE LOS JARDINES DE LA OLIVA PARA LA RECUPERACIÓN DEL JARDÍN AMERICANO

06-06-01.- Reunión en la Escuela de Jardinería Joaquín Romero Morube (Fundación Forja XXI), convocada por Sally Crane, entonces presidenta de la Asociación Sevillana Amigos de los Jardines y el Paisaje, para tratar el tema “La Jardinería de la EXPO´92”. Intervinieron los técnicos Alberto García Camarasa, José Elías Bonells, Mariano Martín Cacao y Benito Valdés, que contaron sus vivencias y experiencias relacionadas con la jardinería en la Exposición Universal y manifestaron su malestar porque casi todo lo construido se estaba perdiendo, sobre todo el Jardín Americano. Nuestra entidad recogió el guante y se comprometió a exigir por medios democráticos a las Administraciones Públicas su recuperación para Sevilla.

20-06-01.- Presentamos un escrito de queja al Defensor del Pueblo Andaluz por la situación de abandono en que se encontraba el Jardín Americano. Se adhirieron las entidades siguientes: la Asociación Amigos del Parque de El Alamillo, la Asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio “Ben Baso”, la Asociación Sevillana Amigos de los Jardines y el Paisaje y la Asociación de Comerciantes Felipe II.

15-09-01.- Escrito al Sr. Alcalde de Sevilla solicitándole una entrevista para tratar la situación del Jardín Americano.

15-10-01.- Atendiendo a la solicitud cursada, nos recibió en la Alcaldía Francisco J. Fernández Sánchez, Jefe del Gabinete del Sr. Alcalde. Tras informarle de la delicada situación en que se encontraba el Jardín Americano, le propusimos crear una Fundación en la que estuviesen representadas todas las Administraciones públicas y que se encargase de su recuperación y de gestionar su conservación y uso.

05-11-01.- Mariano Martín Cacao, que fue coordinador del Jardín Americano, impartió una conferencia en la sede de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva sobre la “Introducción de plantas con motivo de la Exposición Universal”.

16-11-01.- Reunión con Evangelina Naranjo Márquez, portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Sevilla. Le reiteramos la información y propuestas que le expusimos al Jefe del Gabinete del Sr. Alcalde. En esta ocasión nos acompañaba Mariano Martín Cacao, que fue Coordinador del Jardín Americano durante la EXPO`92, y que se ofreció con los alumnos de jardinería de Forja XXI a recuperar el Umbráculo.

En los meses siguientes proseguimos las reuniones con los demás grupos políticos con representación en el Ayuntamiento de Sevilla, con las mismas propuestas.

06-02-02.- Nuestra Asociación convocó a las entidades ADEPA, Ben Baso y Asociación Amigos de los Jardines y el Paisaje, y entre todos acordamos crear la Plataforma Cívica pro Jardín Americano.

18-03-02.- Remitimos un escrito a la Delegación de la Consejería de Cultura de Sevilla, solicitando que el Jardín Americano fuera declarado Bien de Interés Cultural, como reliquia y fiel exponente de la Exposición Universal de Sevilla y por el singular contenido botánico del mismo.

28-04-02.- La Plataforma Cívica pro Jardín Americano cursó escrito al Presidente del Gobierno de España, al Presidente de la Junta Andalucía y al Alcalde de Sevilla, exponiendo la situación de abandono del Jardín Americano y propuestas para su recuperación.

25-09-02.- Reunión con Luis M. Martín Rubio, presidente de AGESA, quien nos informó de la partida presupuestaria que se iba a destinar a la recuperación del Jardín Americano.

Nuestra presencia en los medios de comunicación ha sido constante, buscando siempre la recuperación para Sevilla de esta joya botánica, hasta su reapertura el 11 de abril de 2010, a la que asistimos con la satisfacción del deber cumplido. 

A continuación mostramos una serie de instantáneas sobre la flora del Jardín Americano:

 

El fresno americano.

Acacia caven.

UBICACIÓN

El Jardín Americano está situado en la zona oriental del recinto de la Exposición Universal, frente a la Cartuja de Santa María de las Cuevas. Ocupa concretamente la banda de terreno que corre paralela al río Guadalquivir y que va desde el Auditorio de la Exposición hasta el Pabellón de la Navegación, teniendo actualmente como límite oeste el cerramiento del Camino de los Descubridores. Se accede directamente desde la ciudad por la pasarela peatonal de la Cartuja, y también tiene acceso por el Pabellón de la Naturaleza y por el Camino de los Descubridores. La parte baja es atravesada por el canal navegable que recorre parte del recinto de la Exposición. Su relieve es muy irregular, la parte más alta está situada en la colina del Auditorio y la cota más baja en la orilla del río.

DATOS GENERALES

Extensión: Algo menos de dos hectáreas
Estilo del Jardín: Marcadamente paisajista, con parterres que están entrelazados por veredas serpenteantes que salvan continuamente los accidentes del terreno.
Plantación: Se llevó a cabo en el transcurso del año 1991 y a comienzos de 1992.
Número de especies y variedades: 690
Plantas procedentes del Programa Raíces: 336
Jardines Botánicos que colaboraron: Padua, Madrid y Berlín.

El Jardín Americano está formado por los jardines temáticos siguientes:

Jardín de la Esclusa.
Invernadero-Umbráculo: Se terminó a principios de 1991 y tiene una superficie de unos 1.700 m². Su techo-cubierta está formado por lamas inclinadas que evitan las radiaciones directas del Sol. En la parte central existe un pequeño estanque para el cultivo de plantas acuáticas de origen tropical. Dispone de nebulizadores para proporcionar la humedad necesaria.
Palmeral.
Jardín de Cactáceas y Crasas: Con plantas propias de las zonas semidesérticas y desérticas de América, también incluye las de climas áridos, esencialmente las Agaváceas y Liliáceas.
Huerto: En él están representadas las plantas hortícolas del Nuevo Mundo, así como las productoras de aceites, fibras y demás productos industriales.
Jardín del Puerto de Indias.
Colina de las Coníferas.
Jardín de Plantas de Flor.

La sófora americana.

La floración de un cactus del Jardín Americano de Sevilla.

Prosopis.

Los miembros de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva en el Jardín Americano (2010).

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septiembre 6, 2010

El roble de Virginia

Roble de Virginia en el parque José Celestino Mutis de Sevilla.

Detalle de las hojas y el fruto del roble de Virginia.

La llegada de nuevas especies con los pertinentes controles fitosanitarios y su adaptación a las condiciones climáticas de nuestra ciudad ha enriquecido la biodiversidad de nuestros parques y jardines. El roble de Virginia fue introducido en Sevilla con motivo de la Exposición Universal de 1992 a través del Programa Raíces, por el cual 21 países del Nuevo Continente facilitaron las plantas más representativas de sus respectivas naciones para que fuesen ubicadas en el Jardín Americano de la EXPO´92. En Sevilla, además del que hay en el Jardín Americano, existe un ejemplar en el parque José Celestino Mutis y otro en la parte trasera del Monasterio de la Cartuja, frente a la pasarela.

El nombre científico de este ornamental árbol es Quercus virginiana Mill. y pertenece a la familia de las Fagáceas. Es originario de la zona comprendida entre el sudeste de los Estados Unidos y el nordeste de México, así como de la Isla de Pinos (Cuba); el nombre específico de virginiana alude al estado de Virginia, donde abundan los bosques de esta especie. Se trata de un árbol de crecimiento lento que aislado llega a superar los 18 metros de altura. Su copa es densa, redondeada pero con tendencia a expandirse, y formada por ramas casi horizontales, de modo que cuando envejece suele ser el doble de ancho que de alto, motivo por el que proporciona una amplia y benéfica sombra. Su tronco es recto y robusto y a veces presenta contrafuertes en la base; la corteza, de un color marrón muy oscuro con ciertas tonalidades rojizas, se agrieta a medida que envejece formando fisuras cortas y profundas. Podríamos calificarlo como un árbol de características rústicas, pues resiste la salinidad de los suelos arenosos, aguanta el frío y las heladas hasta casi los -20º C y suele brotar después de sufrir un incendio.

Sus hojas son perennes, irregularmente alternas, coriáceas, lampiñas y simples, con una forma entre elíptica y oblonga, y miden de 4 a 10 cm de longitud; tienen los márgenes enteros o levemente lobulados y el ápice redondeado; el pecíolo suele medir 0,5 cm de largo. Son de un color verde brillante por el haz y algo pálido por el envés.

El roble de Virginia es una especie monoica, es decir, que en un mismo ejemplar se encuentran separadas las flores de cada sexo. Las flores masculinas se agrupan en amentos o espigas colgantes y filiformes, y su cáliz acampanado presenta entre 4 y 7 lóbulos. Las flores femeninas, en cambio, son solitarias y disponen de 2 óvulos en cada cavidad, de los que por lo general sólo madura uno en cada pistilo.

Sus frutos son aquenios o bellotas pequeñas de unos 2 cm de longitud con la cuarta parte cubierta por una cúpula o cápsula escamosa de 1,5 cm de ancho.

El día 4 de septiembre de 2010 plantamos un ejemplar de roble de Virginia en la finca rural Las Navezuelas de Cazalla de la Sierra (Sevilla).

septiembre 2, 2010

Vandalismo en la Plaza de América

Relacionar los destrozos que los vándalos realizan cada día en la ciudad de Sevilla sería una tarea casi imposible de llevar a cabo: no hay colegio que se libre de pintadas soeces o grafitis horrorosos; el mobiliario urbano padece cada día el desahogo de estos energúmenos y papeleras, contenedores, farolas y bancos son arrancados, quemados o pintados por estos hijos del “progreso” que ni siquiera respetan los monumentos más emblemáticos de nuestra ciudad, que son mutilados o arrancados de cuajo.

¿Y qué decir de los parques, glorietas y plantas? Tan pocos principios y valores ha recibido esta juventud criada con las ubres de la Logse y de la telebasura que goza demoliendo salvajemente las fuentes de nuestros jardines y parques o arrancando sin sentimientos árboles recién plantados. El colmo ha sido la destrucción del surtidor de agua de la fuente de la Plaza de América, que permanecía intacta desde su inauguración en el año 1929.

Pero, ¿por qué permite el Ayuntamiento esta degeneración social? ¿Por qué no realiza campañas de concienciación para la conservación de nuestro patrimonio monumental y natural? Sabemos de la animadversión que le tienen a Sevilla muchos políticos foráneos que, afincados en nuestra ciudad, la administran mal. ¡Ay! Si el esfuerzo perfeccionista que llevan a cabo los sevillanos en las Hermandades y Cofradías lo realizaran en el Ayuntamiento… ¡Qué maravillosa capital de Andalucía tendríamos!

La estampa rota

Pinche aquí para leer el artículo que Paco Robles ha escrito sobre este asunto.