El guayabo

Una vez conseguida la restauración y apertura del Jardín Americano, tras muchos años de abandono consentido, llegó la hora de mimarlo y de disfrutar de su contenido botánico; por nuestra parte, recibirá el afecto y la disposición altruista que siempre hemos dado a los parques y jardines de nuestra ciudad. El pasado 30 de octubre plantamos en el Jardín Americano un ejemplar de guayabo, también conocido como guayabero. Su nombre científico es Psidium guajava L. y pertenece a la familia de las Mirtáceas. Es muy probable que sea originario de la región denominada Mesoamérica, pero debido a que resiste bien la sequía y el calor intenso se ha naturalizado y extendido desde México hasta el norte de Argentina. Es una especie de crecimiento rápido que en condiciones óptimas puede alcanzar hasta 10 metros de altura, pero que, por otra parte, no suele superar los 50 años de longevidad. Su copa es irregular y está formada por ascendentes ramas que normalmente son gruesas y retorcidas; el tronco es algo tortuoso y ramificado desde poca altura, y su corteza, de color pardo rojizo, presenta manchas amarillento-verdosas cuando se descama.

Sus hojas, dependiendo de la latitud, son perennes o casi perennes; también son opuestas, enteras y de forma oblonga o elíptica, con los márgenes enteros, y están sustentadas por un pequeño pecíolo. Miden de 4 a 12 cm de longitud y de 3 a 6 cm de ancho, y su nerviación está hundida por el haz pero sobresale por el envés. De color verde claro, en invierno adquieren tonalidades rojizas.

Las flores del guayabo, olorosas, de color blanco y de unos 2,5 cm de diámetro, brotan unas veces solitarias y otras en pares de las axilas de las ramas. Cada flor está sostenida por un pedúnculo delgado y corto y posee numerosos estambres que sobresalen por encima de los 4 ó 5 pétalos ovales; los sépalos, en igual número que los pétalos, presentan la característica de que son verdes por fuera y blanquecinos por dentro.

El fruto de este árbol se denomina guayaba y es una baya de aspecto ovoide o redondeado de unos 10 cm de diámetro, cuya cáscara exterior es cerosa, lisa y de color amarillento. La pulpa, de sabor agradable, es cremosa y de tonalidad rosada, con la peculiaridad de que enseguida se descompone o pudre. Sus semillas están envueltas en la pulpa, son duras y de forma angulosa, quizás semejantes a pequeños riñones de unos 3 ó 4 mm; su vitalidad sólo dura un par de meses.

El 13-05-07 plantamos un guayabo en la Asociación Club de Campo de Sevilla, en la parcela de América del Arboretum Intercontinental, y el 30-10-10, en el Jardín Americano de la EXPO`92.

Frutos y hojas del guayabo

Flores del guayabo

13-05-07 Plantación de un guayabo en el Jardín Intercontinental de la Asociación Club de Campo de Sevilla.

30-10-10 Plantación de un guayabo en el Jardín Americano de la EXPO´92. El director gerente Curro Oñate colaborando en la plantación.

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