Una mañana en Málaga

Como suele acontecer, nuestro patrón San Roque nos protegió de la lluvia para que pudiéramos disfrutar de la visita que realizamos a la capital de la Costa del Sol. El autobús nos dejó al lado de la Catedral y, tras hacernos una foto para el recuerdo, nos fuimos desperdigando, unos por el Casco Antiguo contemplando sus maravillosos museos y monumentos o saboreando ese néctar de la tierra denominado “quita penas”, y otros caminamos para gozar del Parque de Málaga.

En la Catedral de Málaga

Paseando por las calles de Málaga

 La visita al Parque de Málaga

Tratamos de ser objetivos y nos duele decirlo, pero ¡qué diferencia con los parques de Sevilla! El Parque de Málaga o Parque de la Alameda se conserva limpio y es sumamente cuidado y respetado por los malagueños. Se caracteriza este parque por la diversidad de plantas que ha atesorado durante más de un siglo de existencia. Su rico y exótico patrimonio botánico  procede de los lugares más remotos y, gracias a su benigno clima, se ha adaptado perfectamente a la ciudad.  Podríamos destacar los árboles y plantas originarios de las regiones tropicales y subtropicales como el tulipero de Gabón, el árbol del viajero, el pandano, la palmera real cubana…

 

La Catedral desde el Parque de Málaga

 

El pandano (Pandanus candelabrum)

 

Árbol del viajero

La palmera azul mejicana en plena floración

 

El ceibo africano (Erythrina lysistemom Huteh.)

 

La palmera real cubana a punto de florecer

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