Una mañana en Ronda

No dejó de llover desde que salimos de la Residencia de Tiempo Libre hasta que subimos el puerto que nos conducía a la romántica Ronda; luego escampó, aunque permaneció nublado.  Llegamos a la estación de autobuses de Ronda a las diez y media, caminamos por la avenida Poeta Rilke hasta la Alameda del Tajo y continuamos paseando hasta llegar a la Plaza de Toros, una de la más antiguas, ya que data del año 1785. Después nos dirigimos hacia los distintos miradores para contemplar las maravillosas vistas de la comarca y, por fin, llegamos al Puente Nuevo, que data del siglo XVIII y que tardaron 40 años en construirlo; al fondo, el profundo tajo labrado por el río Guadalevín que, a causa de las recientes precipitaciones, marchaba caudaloso y había limpiado su cauce. Luego paseamos por la famosa y comercial calle de la Bola y hasta tuvimos tiempo para saborear las sabrosas tapas de la cocina rondeña.

El tajo de Ronda

Un balcón para contemplar la Serranía de ronda

Un pinsapo procedente de la Sierra de las Nieves (Ronda)

Un magnolio caduco (Magnolia x soulangeana) que pudimos contemplar en la Alameda del Tajo. En Sevilla hay un ejemplar en el Pabellón Marroquí (D. de Parques y Jardines)

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: