Los jacintos

Los jacintos quizás sean las plantas bulbosas que más cultivaban los sevillanos a mediados del siglo pasado. Nos vienen a la memoria aquellas imágenes de los años cincuenta y sesenta en los patios de las casas de vecinos del barrio de San Bernardo: cada familia disponía de un rinconcito donde colocaba sus macetas de barro o bien, si la economía no daba para ello, unas latas grandes de conserva de tomate de las que brotaban los jacintos de variados colores, que con su floración anunciaban la entrada de la primavera. El nombre científico de los jacintos comunes es Hyacinthus orientalis L. y pertenecen a la familia de las Liliáceas. Son originarios de las laderas rocosas de la península de Anatolia y de la zona de los Balcanes.

Sus bulbos tienen forma de peonza, de unos cinco centímetros de diámetro, y pertenecen al grupo de los bulbos tunicados, o sea, que están revestidos exteriormente de escamas blancas, violetas, o azules… según el color de sus flores. En Sevilla es costumbre plantar los bulbos en otoño, por el día de Santa Teresa; al plantarlos, el ápice de cada bulbo debe quedar hacia arriba y, basándonos en la experiencia, añadiremos que se deben colocar los bulbos a una profundidad aproximada del doble de su altura. Después de la floración, hay que disminuir los riegos hasta que las hojas se amarilleen; cuando éstas están completamente marchitas, es el momento de extraer los bulbos. Una vez sacados de la tierra, se limpian bien y se dejan al aire libre un par de días para que se sequen y posteriormente se guardan en una caja con serrín en un lugar fresco y oscuro hasta el otoño próximo. 

Sus hojas, en número de cuatro a seis, salen agrupadas desde la base y suelen medir entre 15 y 25 cm de longitud y unos 3 cm de ancho. Son de forma lineal o acintada y de textura lisa pero ligeramente acanalada, y podríamos añadir que también son  semierguidas y algo carnosas. 

Sus flores despiden un agradable y persistente perfume y están dispuestas (unas cuarenta flores) sobre una única espiga gruesa  que mide unos 18 cm de altura y está desprovista de hojas. Cada flor tiene 6 pétalos y mide de 3 a 4 cm de diámetro. En Sevilla la floración comienza a mediados del mes de febrero (unos 120 días después de su plantación) y suele durar hasta finales de marzo. Su esplendor floral se mantiene unas dos semanas. 

Cultivo hidropónico de los jacintos 

Este tipo de cultivo se lleva a cabo “sin plantar el bulbo en tierra”, o sea, que se coloca o adapta el bulbo en un recipiente especial denominado jacintera, de tal manera que el agua sólo toque levemente el disco basal del bulbo. Es conveniente introducir un trozo de carbón vegetal en el agua con el fin de evitar su descomposición.

Bulbo de jacinto. Con motivo del XXIV aniversario de la asociación, repartimos 180 bulbos de jacintos entre los socios y vecinos del Polígono Sur.

Los jacintos comienzan a brotar.

El jacinto en plena foración. Al fondo, la barriada de la Oliva.

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