Archive for julio, 2011

julio 30, 2011

Tala de árboles en zonas verdes de urbanizaciones y bloques de viviendas

Numerosos sevillanos sensibles con la defensa de las zonas verdes y del arbolado de nuestra ciudad se ponen en contacto con nuestra Asociación para informarnos sobre  la tala indiscriminada de árboles en las urbanizaciones y las zonas ajardinadas de los bloques donde viven.

La Ordenanza de Arbolado, Parques y Jardines Públicos en el Municipio de Sevilla (Publicada en B.O.P. de Sevilla nº 178, de 3 de agosto de 1999), dice al respecto en su artículo 19: “La tala y abatimiento de árboles y supresión de zonas verdes (tal como establece la Ordenanza del Plan General Municipal de Ordenación, artículo 3.10.2), estarán sometidas a la previa obtención de licencia urbanística cuando:

a)      Estén situados en zonas de uso y dominio público o espacio libre privado.”

La vida de un árbol no puede depender del antojo de cualquier ciudadano, y no puede ser abatido sin previo informe de los técnicos adscritos al Servicio de Parques y Jardines. Además, tenemos el compromiso de Juan Ignacio Zoido, actual Alcalde de Sevilla, de que no se apearía ningún árbol en Sevilla sin su consentimiento.

El día 29 de julio, recibimos estas fotos de los vecinos de la avenida Poeta Manuel Benítez Carrasco.

Entre todos tenemos que poner fin a estos arboricidios.

Ordenanza de Arbolado, Parques y Jardines en el Municipio de Sevilla

Facilitaremos ejemplares de la Ordenanza  de Arbolado, Parques y Jardines Públicos en el Municipio de Sevilla a aquellos sevillanos que nos la soliciten, hasta que se agoten las existencias.

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julio 17, 2011

El zumaque de Virginia

Zumaque de Virginia en el Vivero de La Oliva

El primer zumaque de Virginia que vimos fue allá por el año 1993 en el arboreto de El Carambolo. Allí recolectamos algunas semillas del suelo que logramos que germinaran en el vivero de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva, donde en la actualidad crecen dos magníficos ejemplares; posteriormente, en dos ocasiones intentamos plantar otros zumaques en el parque José Celestino Mutis, pero el vandalismo imperante acabó con ellos; por último, el 9 de abril de 2011 plantamos un ejemplar en el Jardín Americano de la EXPO`92.

El nombre científico del zumaque de Virginia es Rhus typhina L. y pertenece a la familia de las Anacardiáceas. Es originario de Norteamérica, tanto de la provincia canadiense de Ontario, como de los estados fronterizos del nordeste de los EE.UU. Fue introducido en Europa a principios del siglo XVII. Este arbolito ornamental es de crecimiento lento y en raras ocasiones alcanza los 10 metros de altura; su copa es irregular y dilatada y está formada por pocas ramas zigzagueantes que en invierno, una vez desfoliadas, tienen cierto parecido a las cuernas de los ciervos. Estas ramas, cuando son jóvenes, suelen estar cubiertas de una especie de pelusilla de tacto aterciopelado. El tronco del zumaque es bastante recto y su corteza, rica en taninos, es de color pardo grisáceo y presenta poros respiratorios prominentes de color amarillento; en sus primeros años es lisa y delgada, pero al envejecer se vuelve agrietada y escamosa. Su madera es ligera de peso, frágil, de color anaranjado y con radios verdosos. A veces, sus chupones radiculares (hijuelos que brotan en las raíces) forman pequeños bosques que son aprovechados para detener la erosión del suelo.

Sus hojas son caducas, alternas y compuestas imparipinnadas, de unos 50 cm de longitud; cada hoja tiene de 11 a 31 folíolos de entre 6 y 10 cm de longitud, con ápices largamente acuminados, márgenes dentados y sin pedúnculos, con la característica de que tanto el pecíolo como el raquis son pubescentes (vellosos). La peculiaridad de este árbol estriba en que en otoño, las semanas previas a la caída de las hojas, estas adquieren vistosas tonalidades y matices que van desde el amarillo anaranjado hasta el rojo escarlata.

El zumaque de Virginia es una especie dioica, es decir, que tiene las flores masculinas y las femeninas separadas en diferentes árboles. Las flores masculinas aparecen en primavera en grandes racimos ramificados que miden unos 50 cm de largo. Cuando se abren estas efímeras cabezuelas florales, son al principio de un color verdoso con matices rojizos debido a unas pelusillas que crecen en medio de sus numerosas brácteas. Cada flor masculina dispone de cinco sépalos, cinco pétalos de un verde amarillento y cinco estambres.  Las flores femeninas forman racimos más pequeños y agrupados, son también de color verde rojizo y, al igual que las masculinas, poseen cinco sépalos y cinco pétalos y su pistilo sólo dispone de una celda.

 Sus frutos son pequeñas drupas comprimidas y globosas de unos 3 ó 4 mm de diámetro, que se reúnen formando un cono compacto y erguido de unos 20 cm de altura que permanece en el árbol a lo largo del invierno y que, debido al crecimiento vigoroso de una especie de pelusa de color rojizo, toma un hermoso y aterciopelado color carmesí. Las semillas son redondas, duras y de color pardo, y no germinan hasta la segunda primavera después de haber madurado.

El cono compacto y piloso, muy decorativo, del zumaque de Virginia.

El tronco del zumaque de Virginia

El 9 de abril de 2011, las directivas de nuestra entidad presentes en la imagen plantaron un zumaque de Virginia en el Jardín Americano de la EXPO´92.

julio 11, 2011

El árbol del coral o ceibo

Árbol del coral plantado en el año 1929 en la puerta del Hotel Alfonso XIII de Sevilla

El primer árbol del coral que se plantó en Sevilla data de la Exposición Iberoamericana del año 1929, y aún lo podemos contemplar en la zona ajardinada del Hotel Alfonso XIII. También hay ejemplares en el Pabellón de Cuba (situado en la avenida de la Palmera), en el Jardín de la Caridad, en las tapias de La Cartuja frente al Jardín Americano y en el cortijo del parque de El Alamillo.

El nombre científico de este ornamental árbol es Erythrina crista-galli L. y pertenece a la familia de las Fabáceas (o bien a la familia de las Leguminosas o a la de las Cesalpináceas, según el autor y el año de su descripción). Es originario de Sudamérica, concretamente de la cuenca del río Paraná, y tanto Argentina como Uruguay han adoptado su flor como flor nacional. Su copa es amplia, abierta, poco densa e irregular, y está formada por ramificaciones robustas que tienden a elevarse; el tronco es grueso, retorcido y nudoso, de fuste corto, a veces con porte arbustivo, y su corteza, de color gris oscuro, es bastante gruesa, con profundas grietas longitudinales. Los árboles del coral no son resistentes a las heladas, sobre todo cuando son jóvenes.

Sus hojas son caducas, opuestas y compuestas trifoliadas, es decir, formadas por tres folíolos; estos folíolos tienen una forma más o menos elíptica, con el ápice agudo, y suelen medir unos 10 cm de largo, aunque el folíolo terminal es de mayor tamaño; la nervadura central de cada folíolo presenta pequeños aguijones. El pecíolo de la hoja mide unos 8 cm de longitud y también tiene una espinita en forma de gancho.

Sus flores, de color rojo escarlata, forman vistosos racimos de hasta medio metro de largo en los extremos de las ramas. La corola está compuesta por cinco pétalos desiguales que forman un juego de reclamo y recompensa para los insectos polinizadores: destaca, como en todas las Fabáceas, el pétalo denominado “estandarte”, que es curvo, mide unos 4 cm de longitud y posee una especie de uña de color verdoso; bajo el estandarte hay otros dos pétalos soldados, de forma navicular y también de unos 4 cm de largo; por último, escondidos dentro del cáliz se encuentran dos pequeños pétalos laterales de apenas 1 cm de largo. Cada flor presenta diez estambres de 4 cm de longitud, nueve de ellos soldados por sus filamentos, formando un haz. En Sevilla, el árbol del coral comienza a florecer a principios del mes de junio y perdura hasta el día de la Virgen de los Reyes.

Sus frutos son unas vainas de color marrón casi negruzco y de unos 15 cm de longitud, aplastadas entre semilla y semilla, de textura leñosa y con forma arqueada y tortuosa, que se estrechan por los extremos y al llegar a su madurez se abren por ambas suturas para dejar que las semillas se esparzan y colonicen nuevos ambientes (proceso conocido como autocoria). Estas semillas son algo reniformes, de color castaño oscuro y de unos 12 mm de longitud; normalmente germinan sin ayuda, pero si queremos acelerar la germinación, lijaremos levemente la superficie de las semillas y las sumergiremos en agua caliente, a unos 60 grados centígrados, antes de sembrarlas.

Hasta julio de 2011 hemos plantado ejemplares de árbol del coral en los lugares siguientes:

El 21 de junio de 1997, en el Arboreto del Carambolo.

El 6 de noviembre de 2002, en el parque José Celestino Mutis con los alumnos del colegio Fray Bartolomé de las Casas. Lamentablemente, los vándalos lo arrancaron.

El 7 de mayo de 2003, en los jardines de la Parroquia de la Oliva. Se marchitó.

Hojas trifoliadas del árbol del coral

Flores y tronco del árbol del coral

El 21 de junio de 1997, plantamos un árbol del coral en el Arboreto de El Carambolo. En la imagen, Ana Basanta en representación de EMASESA y Chindasvinto Monchul y Jacinto Martínez de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva.

Árbol del coral blanco -Uruguay-

Detalles de las flores blancas.

julio 9, 2011

Nota de prensa de la Plataforma

El señor Zoido, en el año 2009 portavoz de la oposición, se unió a la protesta de la Sevilla sensible.

Nota de prensa:

Sentencia del Tribunal Supremo sobre la Biblioteca del Prado.

 

Los miembros de la Plataforma, en reunión el 29 de junio de 2011, acuerdan emitir el siguiente comunicado de prensa, una vez conocido el contenido de la sentencia que anula definitivamente las determinaciones del PGOU que permiten la construcción de la Biblioteca universitaria en el Prado de San Sebastián.

1º.  Consideramos la sentencia como un importante precedente que crea jurisprudencia en la protección de los espacios verdes consolidados de las ciudades y de los derechos de los ciudadanos con respecto a los mismos.

2º.  Pedimos que se ejecute la sentencia a la mayor brevedad, y se restaure el jardín en toda su integridad con las plantas, fuentes, juegos infantiles, etc., respetando su configuración original, y recuperando su uso esencial.

3º.  Invitamos a la comunidad universitaria a pedir la dimisión de su actual Rector, por el daño económico y de imagen que ha infringido a la noble institución universitaria, al acometer un proyecto de construcción en un espacio público que los tribunales han considerado ilegal, en contra de la opinión de la ciudadanía y no teniendo en cuenta los más elementales criterios del sentido común.

4º.  Invitamos a la ciudadanía a que se movilice, con todas las herramientas legales que nos permite la democracia, ante las ilegalidades que, infringiendo los tratados de la Unión Europea y la legislación española, cometen a veces los gestores públicos sin tener en cuenta ni el interés general ni la sostenibilidad de nuestra ciudad, y movidos por otros intereses no declarados abiertamente.

5º.  No cejaremos en nuestras actuaciones hasta que veamos el jardín restaurado, en toda su plenitud de uso y disfrute por los ciudadanos.