El árbol del coral o ceibo

Árbol del coral plantado en el año 1929 en la puerta del Hotel Alfonso XIII de Sevilla

El primer árbol del coral que se plantó en Sevilla data de la Exposición Iberoamericana del año 1929, y aún lo podemos contemplar en la zona ajardinada del Hotel Alfonso XIII. También hay ejemplares en el Pabellón de Cuba (situado en la avenida de la Palmera), en el Jardín de la Caridad, en las tapias de La Cartuja frente al Jardín Americano y en el cortijo del parque de El Alamillo.

El nombre científico de este ornamental árbol es Erythrina crista-galli L. y pertenece a la familia de las Fabáceas (o bien a la familia de las Leguminosas o a la de las Cesalpináceas, según el autor y el año de su descripción). Es originario de Sudamérica, concretamente de la cuenca del río Paraná, y tanto Argentina como Uruguay han adoptado su flor como flor nacional. Su copa es amplia, abierta, poco densa e irregular, y está formada por ramificaciones robustas que tienden a elevarse; el tronco es grueso, retorcido y nudoso, de fuste corto, a veces con porte arbustivo, y su corteza, de color gris oscuro, es bastante gruesa, con profundas grietas longitudinales. Los árboles del coral no son resistentes a las heladas, sobre todo cuando son jóvenes.

Sus hojas son caducas, opuestas y compuestas trifoliadas, es decir, formadas por tres folíolos; estos folíolos tienen una forma más o menos elíptica, con el ápice agudo, y suelen medir unos 10 cm de largo, aunque el folíolo terminal es de mayor tamaño; la nervadura central de cada folíolo presenta pequeños aguijones. El pecíolo de la hoja mide unos 8 cm de longitud y también tiene una espinita en forma de gancho.

Sus flores, de color rojo escarlata, forman vistosos racimos de hasta medio metro de largo en los extremos de las ramas. La corola está compuesta por cinco pétalos desiguales que forman un juego de reclamo y recompensa para los insectos polinizadores: destaca, como en todas las Fabáceas, el pétalo denominado “estandarte”, que es curvo, mide unos 4 cm de longitud y posee una especie de uña de color verdoso; bajo el estandarte hay otros dos pétalos soldados, de forma navicular y también de unos 4 cm de largo; por último, escondidos dentro del cáliz se encuentran dos pequeños pétalos laterales de apenas 1 cm de largo. Cada flor presenta diez estambres de 4 cm de longitud, nueve de ellos soldados por sus filamentos, formando un haz. En Sevilla, el árbol del coral comienza a florecer a principios del mes de junio y perdura hasta el día de la Virgen de los Reyes.

Sus frutos son unas vainas de color marrón casi negruzco y de unos 15 cm de longitud, aplastadas entre semilla y semilla, de textura leñosa y con forma arqueada y tortuosa, que se estrechan por los extremos y al llegar a su madurez se abren por ambas suturas para dejar que las semillas se esparzan y colonicen nuevos ambientes (proceso conocido como autocoria). Estas semillas son algo reniformes, de color castaño oscuro y de unos 12 mm de longitud; normalmente germinan sin ayuda, pero si queremos acelerar la germinación, lijaremos levemente la superficie de las semillas y las sumergiremos en agua caliente, a unos 60 grados centígrados, antes de sembrarlas.

Hasta julio de 2011 hemos plantado ejemplares de árbol del coral en los lugares siguientes:

El 21 de junio de 1997, en el Arboreto del Carambolo.

El 6 de noviembre de 2002, en el parque José Celestino Mutis con los alumnos del colegio Fray Bartolomé de las Casas. Lamentablemente, los vándalos lo arrancaron.

El 7 de mayo de 2003, en los jardines de la Parroquia de la Oliva. Se marchitó.

Hojas trifoliadas del árbol del coral

Flores y tronco del árbol del coral

El 21 de junio de 1997, plantamos un árbol del coral en el Arboreto de El Carambolo. En la imagen, Ana Basanta en representación de EMASESA y Chindasvinto Monchul y Jacinto Martínez de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva.

Árbol del coral blanco -Uruguay-

Detalles de las flores blancas.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: