El zumaque de Virginia

Zumaque de Virginia en el Vivero de La Oliva

El primer zumaque de Virginia que vimos fue allá por el año 1993 en el arboreto de El Carambolo. Allí recolectamos algunas semillas del suelo que logramos que germinaran en el vivero de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva, donde en la actualidad crecen dos magníficos ejemplares; posteriormente, en dos ocasiones intentamos plantar otros zumaques en el parque José Celestino Mutis, pero el vandalismo imperante acabó con ellos; por último, el 9 de abril de 2011 plantamos un ejemplar en el Jardín Americano de la EXPO`92.

El nombre científico del zumaque de Virginia es Rhus typhina L. y pertenece a la familia de las Anacardiáceas. Es originario de Norteamérica, tanto de la provincia canadiense de Ontario, como de los estados fronterizos del nordeste de los EE.UU. Fue introducido en Europa a principios del siglo XVII. Este arbolito ornamental es de crecimiento lento y en raras ocasiones alcanza los 10 metros de altura; su copa es irregular y dilatada y está formada por pocas ramas zigzagueantes que en invierno, una vez desfoliadas, tienen cierto parecido a las cuernas de los ciervos. Estas ramas, cuando son jóvenes, suelen estar cubiertas de una especie de pelusilla de tacto aterciopelado. El tronco del zumaque es bastante recto y su corteza, rica en taninos, es de color pardo grisáceo y presenta poros respiratorios prominentes de color amarillento; en sus primeros años es lisa y delgada, pero al envejecer se vuelve agrietada y escamosa. Su madera es ligera de peso, frágil, de color anaranjado y con radios verdosos. A veces, sus chupones radiculares (hijuelos que brotan en las raíces) forman pequeños bosques que son aprovechados para detener la erosión del suelo.

Sus hojas son caducas, alternas y compuestas imparipinnadas, de unos 50 cm de longitud; cada hoja tiene de 11 a 31 folíolos de entre 6 y 10 cm de longitud, con ápices largamente acuminados, márgenes dentados y sin pedúnculos, con la característica de que tanto el pecíolo como el raquis son pubescentes (vellosos). La peculiaridad de este árbol estriba en que en otoño, las semanas previas a la caída de las hojas, estas adquieren vistosas tonalidades y matices que van desde el amarillo anaranjado hasta el rojo escarlata.

El zumaque de Virginia es una especie dioica, es decir, que tiene las flores masculinas y las femeninas separadas en diferentes árboles. Las flores masculinas aparecen en primavera en grandes racimos ramificados que miden unos 50 cm de largo. Cuando se abren estas efímeras cabezuelas florales, son al principio de un color verdoso con matices rojizos debido a unas pelusillas que crecen en medio de sus numerosas brácteas. Cada flor masculina dispone de cinco sépalos, cinco pétalos de un verde amarillento y cinco estambres.  Las flores femeninas forman racimos más pequeños y agrupados, son también de color verde rojizo y, al igual que las masculinas, poseen cinco sépalos y cinco pétalos y su pistilo sólo dispone de una celda.

 Sus frutos son pequeñas drupas comprimidas y globosas de unos 3 ó 4 mm de diámetro, que se reúnen formando un cono compacto y erguido de unos 20 cm de altura que permanece en el árbol a lo largo del invierno y que, debido al crecimiento vigoroso de una especie de pelusa de color rojizo, toma un hermoso y aterciopelado color carmesí. Las semillas son redondas, duras y de color pardo, y no germinan hasta la segunda primavera después de haber madurado.

El cono compacto y piloso, muy decorativo, del zumaque de Virginia.

El tronco del zumaque de Virginia

El 9 de abril de 2011, las directivas de nuestra entidad presentes en la imagen plantaron un zumaque de Virginia en el Jardín Americano de la EXPO´92.

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