Las azucenas

La flor de la azucena

Si hay una flor que tenga el marchamo de sevillanía, es sin duda la azucena, porque hasta la misma Giralda luce cuatro jarrones con azucenas en las esquinas de su cristiana peineta. Su denominación se deriva de la expresión árabe “al-susana”; su nombre botánico es Liliun longiflorum Thunb. y pertenece a la familia de las Liliáceas. Esta especie es originaria del archipiélago japonés, concretamente de las islas Ryukyu, que están situadas hacia el sur, sobre el paralelo 27. Es muy probable que fuese introducida en Europa a través de la Ruta de la Seda. El año pasado, con motivo de la celebración del XXIV aniversario de nuestra Asociación, repartimos 350 bulbos de azucenas entre los socios y vecinos del Polígono Sur.

Los bulbos, de forma globosa o de perita, miden entre 3 y 6 cm de diámetro, son de color amarillo verdoso y están compuestos por numerosas brácteas escamosas, imbricadas y concéntricas, que están sujetas en la parte inferior a una lámina o disco basal. A veces, la azucena suele criar unos bulbillos de unos 5 mm de diámetro en las axilas foliares de la base del tallo. Su plantación debe realizarse en el mes de octubre, a una profundidad de dos veces y media la altura del bulbo. Después de la floración las hojas comienzan a marchitarse, y cuando el tallo foliar está seco, es el momento en el que se deben extraer con cuidado los bulbos, dejándoles algo de raíces para guardarlos en un lugar fresco y oscuro en el que pasen el periodo de reposo.

Sus hojas salen a principios de la primavera sobre un tallo erecto y simple; estas hojas son sésiles, paralelinervias en el sentido de su eje longitudinal, de un color verde intenso y de forma lanceolada, con longitudes que varían entre los 3 y los 10 cm, y están en disposición alterna distribuidas a lo largo del tallo, que llega a medir hasta un metro de altura; las hojas suelen ir disminuyendo de tamaño paulatinamente a medida que se acercan al ápice.

Sus flores, de forma atrompetada, son de un color blanco inmaculado y exhalan un perfume fino y atractivo, sobre todo cuando oscurece. Cada flor está formada por seis tépalos desplegados que miden de 10 a 15 cm de longitud; sus seis vistosos estambres son libres y opuestos a los tépalos, con las anteras lineares y de color amarillo. Su inflorescencia es terminal y casi horizontal y, o bien brota una flor solitaria, o en un manojo de hasta cinco flores.

Su floración es bastante irregular, ya que tiene lugar desde finales del mes de abril hasta el mes de julio; en Sevilla es exuberante en el mes de mayo.

El bulbo de la azucena.

El tallo de la azucena.

Ramillete de azucena en la Giralda sevillana.

Nuestras azucenas, con la Oliva al fondo.

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