Las gloriosas

La flor de la gloriosa.

Las gloriosas son plantas tuberosas muy poco cultivadas en Sevilla. Hace años, unos comerciantes holandeses pusieron unos puestos de venta en el Paseo de Catalina de Ribera para promocionar los productos de su país (bulbos, quesos…), y fue allí donde compramos una bolsita con tubérculos de gloriosa; desde entonces, venimos disfrutando de su exótica floración. El nombre científico de esta planta trepadora es Gloriosa superba L. var. “Rothschildiana” y pertenece a la familia de las Liliáceas. Es originaria de África tropical, posiblemente de la región de los grandes lagos, entre Uganda y Kenia, y precisamente desde este último país fue introducida en Europa. Por otra parte, Zimbabue (la antigua Rodesia del Sur) ha elegido a la gloriosa como su flor nacional.

Los tubérculos son raíces engrosadas que almacenan sustancias nutritivas como reservas. Las plantas tuberosas (las que tienen tubérculos) tienen el tallo y las hojas fuera del suelo, mientras que las plantas bulbosas tienen el tallo dentro del bulbo. Los tubérculos de la gloriosa son digitiformes (a veces formando una “Y”), de color marrón con zonas blanquecinas, y miden de 5 a 12 cm de largo. A finales de otoño sacaremos los tubérculos para que permanezcan en reposo hasta finales de febrero, mes en que los volveremos a plantar en posición horizontal  a unos 8 cm de profundidad.

Sus tallos crecen rápido y suelen alcanzar hasta 1,5 m de altura; además, son delgados y trepadores, por lo que requieren tutores para mantenerse derechos. A esta planta le afectan las heladas y hay que tener cuidado con su manipulación porque es tóxica.

Sus hojas son opuestas, a veces verticiladas (formando un grupo de tres hojas que brotan del mismo punto); además son amplexicaulas (o sea, que crecen abrazadas al tallo), simples, de forma lanceolada y alargada, y desarrollan en sus extremos unos zarcillos que se enrollan como muelles y que les permiten trepar.

Sus flores, que aparecen péndulas en los extremos de los tallos, son muy vistosas y atractivas. Cada flor está formada por seis tépalos ondulados, de color rojo con los bordes amarillos, que se curvan hacia atrás; sus seis estambres también son muy llamativos por sus anteras gruesas, y el estilo, que es largo y estrecho, aparece inclinado, prácticamente casi horizontal.

En Sevilla, la floración de las gloriosas tiene lugar en el mes de junio.

Detalle de las hojas de la gloriosa.

Los tubérculos de la gloriosa.

La flor de la gloriosa en el momento de abrirse.

La gloriosa en plena floración.

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