El árbol del carambolo

Plantación de un carambolo en el cerro de la ermita de San Roque de Alcalá de Guadaíra.

Este exótico y tropical árbolito le dio nombre a una colina cercana al municipio de Camas en la provincia de Sevilla donde se descubrió el famoso hallazgo de origen tartésico o tal vez fenicio que se conoce como el Tesoro del Carambolo. Posteriormente se realizaron excavaciones arqueológicas y se encontró un templo de origen fenicio que al parecer estaba dedicado al dios Baal y a la diosa Astarté. Como la historia y la cultura son las asignaturas pendientes de casi todos los políticos andaluces, en vez de hacer una burbuja arqueológica o un lugar de estudio sobre los tartesos… echaron sobre los restos fenicios una torta de cemento y lo abandonaron… En nuestro pequeño vivero estamos cuidando cinco ejemplares de carambolos con la esperanza de plantarlos algún día en el santuario fenicio. Mientras tanto, nos pareció conveniente cooperar con la buena labor de reforestación que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra y, con el fin de aumentar su biodiversidad, el día 30 de septiembre plantamos un ejemplar a la orilla de la cuesta que lleva a la ermita de san Roque, que por cierto es el Patrón de nuestra asociación.

El nombre científico de este árbol frutal es Averrhoa carambola L. y pertenece a la familia de las Oxalidáceas. Es originario del sureste de Asia, posiblemente del estado malayo de Selangor que baña el estrecho de Malaca, donde los carambolos son de gran tamaño; posteriormente, su cultivo se extendió a la antigua Indochina, a las islas Molucas y a Ceilán. Es un árbol de crecimiento lento y por lo general no suele superar los 9 m de altura. Su copa tiene una silueta algo irregular pero con tendencia a redondearse y está formada por numerosas ramificaciones finas y flexibles. Su tronco es corto, normalmente torcido, y su corteza es bastante lisa aunque finamente fisurada. Su gran enemigo son las heladas.

Sus hojas miden de 10 a 18 cm de longitud y son perennes, alternas, pecioladas, compuestas e imparipinadas(que terminan en un folíolo, o sea que el número de folíolos es impar); el raquis es triangular y algo más ancho en la base y sobre él tiene insertados de 9 a 15 folíolos que tienen los márgenes enteros, miden de 3 a 8 cm de longitud y son de forma ovalada pero con un pequeño ápice acuminado.

Sus flores son pequeñas y completas. Suelen abrir gradualmente en las primeras horas de la mañana y se pliegan al atardecer. Su inflorescencia se presenta en forma de panículas y por lo general emergen de las axilas de las ramas viejas; sus vistosos pedúnculos de color granate miden 1 cm de largo. Su cáliz está formado por 5 sépalos rectos, algo desiguales y de color rojo oscuro, que están imbricados en el botón y miden entre 2,5 y 3,5 mm de longitud; su corola está formada por 5 pétalos libres de color violeta con matices rojizos y los bordes blanquecinos; cada flor dispone de 5 estambres fértiles y 5 estaminodios (estos son estériles, o sea, que no producen polen) más cortos; el estigma es bilobado.

Sus frutos son bayas muy curiosas que crecen en racimos, miden de 8 a 12 cm de largo y presentan por lo general cinco costillas o estrías prominentes en el sentido longitudinal. Su piel es fina, de color amarillo claro, y su pulpa transparente y jugosa  tiene un sabor agridulce. Si se corta en rodajas,  estas forman decorativas estrellas de cinco puntas. Cada fruto suele contener en su interior un máximo de 12 semillas planas y delgadas, de color marrón y de entre 6 y 12 mm de largo.

Pepi y Esperanza arreglando el alcorque y regando el carambolo.

Las flores del carambolo.

Los frutos del carambolo.

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