La falsa acacia o robinia

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La falsa acacia o robinia.

La falsa acacia se ha naturalizado muy bien en Sevilla, donde su presencia es abundante en los parques, los jardines y las calles de la ciudad. Su nombre científico es Robinia pseudoacacia L. y pertenece a la familia de las Leguminosas. Es un árbol originario de América del Norte, en concreto de la parte oriental de los Montes Apalaches. Podríamos definirlo como de crecimiento rápido y de gran talla, ya que suele superar los 20 metros de altura. Su copa es abierta, con grandes claros y de contorno irregular, y está formada por las ramas principales (que suelen ser ascendentes) y las secundarias o laterales (que son retorcidas, quebradizas y espinosas). Su tronco es a menudo encorvado, y otras veces recto o bien bifurcado; esta especie es propensa a producir chupones en la base del tronco. La corteza es cuando joven lisa y grisácea, pero con el paso del tiempo se ennegrece y se fisura profundamente. La robinia es un árbol poco exigente con el suelo, tolera bien la sequía y sus raíces son superficiales y competitivas. También suele nitrogenar los suelos gracias a los nódulos que hay en sus raíces y que contienen bacterias que fijan el nitrógeno (dicho de otro modo, que son capaces de convertir el nitrógeno atmosférico en sales).

Sus hojas son caducas (aparecen tarde y caen pronto) y además son alternas y compuestas imparipinnadas, con una longitud de 15 a 25 cm y con un número variable de folíolos (entre 9 y 19) que están apareados por el raquis; estos folíolos son de forma ovalada, miden unos 3 cm de longitud y son de color verde pálido, pero en otoño se tornan de un bonito color amarillento. Cada hoja posee en la base del pecíolo dos espinas punzantes de 0,5 a 1,5 cm de longitud, que son en realidad estípulas transformadas.

Sus flores son de color blanco, fragantes, melíferas (muy apreciadas por las abejas) y papilionáceas (parecidas a una mariposa). Su corola está formada por 5 pétalos libres: el superior, llamado estandarte; dos laterales que se llaman alas, y dos inferiores soldados que forman la quilla. Sus 10 estambres están soldados y forman un tubo, y el cáliz es verde y acampanado. Estas flores se agrupan formando un racimo péndulo y denso de unos 20 cm de largo. Su floración en Sevilla tiene lugar a mediados del mes de abril, coincidiendo con la feria: de ahí que los árboles plantados en el Prado de San Sebastián fuesen falsas acacias.

Sus frutos son legumbres o vainas planas y colgantes de unos 10 cm de longitud por 1 cm de ancho; de color pardo oscuro, al madurar en otoño ennegrecen y suelen pender del árbol durante bastante tiempo. Cada vaina contiene en su interior 10 semillas de color marrón oscuro y con forma de riñón.

Flores de la falsa acacia

Las flores de la falsa acacia.

Detalles de la inflorescencia de la falsa acacia

Detalle de la inflorescencia de la falsa acacia.

Detalle de las ramas espinosas

Detalle de las ramas espinosas de la falsa acacia.

Frutos colgantes de la falsa acacia

Los frutos colgantes de la falsa acacia.

Detalle del tronco de la falsa acacia

El tronco de la falsa acacia.

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