La plumaria o plumeria

Plumaria de Manolo

Plumaria de la Costa del Sol (Málaga)

Son muchos los vecinos de la barriada Nuestra Señora de la Oliva que han plantado árboles exóticos en las zonas ajardinadas de nuestro barrio. En el caso de la plumaria, le trajeron a nuestro vecino Manuel Pérez Rodríguez una estaquilla de este arbolito desde el pueblo malagueño del Rincón de la Victoria, la cual plantó él en el jardín del bloque 39 el pasado mes de marzo. Manuel la cuidó con tanto esmero que la plumaria, agradecida, le ha correspondido con una hermosa y perfumada floración. El nombre científico de este tropical arbolito es Plumeria rubra L. y pertenece a la familia de las Apocináceas. La plumaria es originaria de Centroamérica, posiblemente porque crece silvestre en las zonas rocosas y secas de las laderas del volcán Masaya, que está situado al sur de la capital de Nicaragua. Precisamente, desde el año 1971, es la flor nacional de este país, donde se la conoce con el nombre de sacuanjoche. Podríamos decir que la plumaria es de crecimiento medio y que por lo general alcanza una altura de unos 6 metros; sin embargo, en condiciones optimas puede llegar a superar los 8 metros de altura. Su copa es más bien redonda, con ciertas irregularidades y con tendencia a abrirse. Sus ramas son carnosas, blandas (realmente no llegan a ser leñosas), de color verdoso, con bifurcaciones regulares y con la peculiaridad de que sus terminaciones son romas. Su tronco suele crecer bastante derecho y su corteza de joven es lisa pero con las marcas señaladas de las hojas que se han caído; al envejecer, la corteza se resquebraja y oscurece. Si se le hiere, escurre un abundante látex de color lechoso. La plumaria tolera bien la sequía pero le perjudica el frío. Albergamos la esperanza de que sea capaz de aguantar las esporádicas y suaves heladas del invierno sevillano.

Sus hojas son caducas, simples, tienen forma lineal lanceolada, el ápice acuminado y los márgenes lisos, y su textura es coriácea; además son alternas pero dispuestas en espiral en el extremo de las ramas. Son de color verde brillante por el haz y de un verde algo más pálido por el envés. Miden de 15 a 30 cm de largo y de 4 a 7 cm de ancho. Cuando las hojas caen, dejan en las ramas grandes cicatrices.

Sus flores están densamente dispuestas en panículas terminales. Exhalan un perfume muy agradable que es más intenso por la noche, con el fin de atraer a los insectos para que las polinicen. La corola es hipocrateriforme y está compuesta por 5 pétalos céreos que están soldados por la base; el cáliz mide unos 3 mm y presenta unos lóbulos triangulares; los estambres están insertos en el interior del tubo de la corola. En Sevilla la plumaria florece en el mes de julio.

Sus frutos son folículos normalmente apareados por la base y formando un ángulo obtuso; estos folículos miden entre 15 y 28 cm de largo y tienen un diámetro de unos 3 cm; a veces, uno de ellos no se desarrolla. Estos “pepinillos” son de color verde oscuro y al madurar se ennegrecen; normalmente, suelen quedar colgando en el árbol hasta la próxima floración. Cada fruto contiene en su interior entre 25 y 70 semillas de unos 2 cm de longitud, de color pardo oscuro y con un ala membranosa.

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La plumaria plantada en el jardín del bloque 39 de la barriada Ntra. Sra. de la Oliva.

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Detalle de la floración de la plumaria.

Frutos de la plumaria

Los frutos de la plumaria.

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