La cica o palmera de sagú

Cicas en zonas ajardinadas de La Pasarela

Cica en la zona ajardinada de La Pasarela (Sevilla).

Comenzaremos por decir que la cica no es una palmera, aunque aparentemente tenga su aspecto. En Sevilla está bien representada en La Pasarela, en el Parque de María Luisa y, sobre todo, en la zona ajardinada del Hotel Alfonso XIII, donde los ejemplares han alcanzado un gran porte. El nombre científico de esta rareza vegetal es Cycas revoluta Thunb., y pertenece a la familia monotípica (un sólo género) de las Cicadáceas. Aunque se puede considerar como un fósil viviente, parece ser que donde últimamente ha evolucionado y se ha adaptado como especie endémica ha sido en las islas Ryukyu del sur del Japón, muy cerca del trópico de Cáncer. Con respecto a su crecimiento, podemos decir que es muy lento; por otra parte, ni en las mejores condiciones suele alcanzar los 5 metros de altura (el ejemplar situado en el Hotel Alfonso XIII mide 3,87 m). Con relación a la longevidad de esta planta, está documentado que supera los 200 años de vida. Su copa está formada por una corona de hojas pinnadas; el tallo se transforma en tronco con la edad, y este es cilíndrico, recto y leñoso, y suele presentar por lo general numerosos retoños en la base; su corteza, de color grisáceo, tiene un aspecto rugoso debido a los restos de los pecíolos de las hojas caídas. También se puede cultivar en macetas como planta de interior, sobre todo en los lugares donde hiela en invierno. Le afectan negativamente las tierras encharcadas.

Sus hojas son perennes y miden unos 140 cm de largo por 25 cm de ancho; además son pinnadas, con un rígido raquis central que tiene la sección tetragonal y en el que están insertados numerosos segmentos foliares en disposición opuesta; estos son lineales, de textura coriácea, miden 16 cm de largo y son de color verde brillante por el haz y algo más mate por el envés. La cica tiene la particularidad de que todas las hojas nuevas brotan de una sola vez.

Sus flores son muy simples y arcaicas; al tratarse de una planta dioica, tiene flores independientes masculinas y femeninas en diferentes pies. La inflorescencia masculina tiene forma de cono en posición vertical terminal y mide entre 40 y 50 cm de longitud (podríamos decir que tiene cierto parecido con los estróbilos de las coníferas), y cada “cono” está formado por escamas portadoras de los sacos polínicos (microsporófilos). Por otra parte, la inflorescencia femenina está formada por una gran roseta de hojas carpelares, con los óvulos (macroesporas) dispuestos en la parte inferior y protegidos por unas densas pelusillas. El acto de fecundación, momento esencial del ciclo vital, tiene lugar cuando el polen de la inflorescencia masculina está en condiciones, y es entonces cuando la cica eleva su temperatura unos grados y además produce un olor desagradable con el fin de atraer a los insectos (entre ellos, el gorgojo) para que la ayuden a dispersar el polen.

El fruto de la cica hembra es una piña primitiva con forma de roseta y de color amarillento, que contiene numerosas semillas de forma oval, aunque ligeramente aplanadas, y de color rojizo. Estas semillas suelen medir entre 2,5 y 4 cm de longitud, y cada una contiene en su interior un piñón de color blanquecino.

Cicas ornamentales

Cicas en la zona ajardinada del Hotel Alfonso XIII.

La cica más alta de Sevilla, situada en los jardines del Hotel Alfonso XIII

La cica más alta de Sevilla (3,87 m), situada en la zona ajardinada del Hotel Alfonso XIII.

Inflorescencia femenina de la cica

Inflorescencia femenina de la cica.

Inflorescencia macho de la cica

Inflorescencia masculina de la cica.

tronco de la cica

Detalle del tronco de la cica.

Piñones del fruto de la cica

Piñones del fruto de la cica.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: