La sófora del Japón

La sófora del Japón en un aparcamiento interior de la Bda, Ntra. Sra. de la Oliva.

La sófora del Japón en un aparcamiento interior de la Bda. Ntra. Sra. de la Oliva.

La sófora del Japón o acacia del Japón es un árbol que está bien representado en Sevilla, tanto en sus parques y jardines como en el viario urbano; la podemos contemplar en la avenida Cardenal Bueno Monreal, en la Plaza de Refinadores (barrio de Santa Cruz), en la glorieta Mas y Prat (parque de María Luisa), en el bulevar Poeta Manuel Benítez Carrasco y en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva. El nombre científico actual de la sófora del Japón es Styphnolobium japonicum (L.) Schott. y pertenece a la familia de las Fabáceas. Originaria del sudeste de China, posteriormente se introdujo en el Japón, donde los monjes budistas la solían plantar cerca de las pagodas, y fue precisamente desde el país del sol naciente desde donde se trajo a Europa (de ahí el término japonicum). Este árbol es de crecimiento relativamente lento; su longevidad se estima en unos 150 años, y aquí, en nuestra ciudad, los ejemplares más antiguos no llegan a superar los 15 metros de altura. Su copa es amplia, en ocasiones muy abierta, y está formada por ramas cortas y tortuosas, a veces péndulas; su tronco es recto, erguido y cilíndrico, y su corteza, de color pardo grisáceo oscuro, al envejecer se va agrietando en alargadas y leves fisuras longitudinales.

Sus hojas son caducas y están dispuestas alternativamente; son compuestas imparipinnadas y disponen de entre 7 y 17 folíolos enteros de forma oval y lanceolada que miden unos 6 cm de longitud; su color es verde oscuro por el haz y algo más pálido por el envés. Caen al final del otoño.

Sus flores son de color blanco amarillento, de forma amariposada (flores papilionáceas) y están agrupadas en racimos terminales de unos 25 cm de largo, que se van abriendo según el principio de floración ascendente. El cáliz es de color blanco verdoso y levemente bilobulado; la corola es lateralmente simétrica y mide de 1,5 a 2 cm; posee 10 estambres, todos ellos libres. También son ligeramente perfumadas y ricas en néctar, por lo que atraen a las abejas (se trata de una planta melífera). En Sevilla la sófora florece durante el mes de julio.

Sus frutos (conocidos en algunos lugares como lomentos) son legumbres colgantes de 5 a 7 cm de longitud, que presentan unos llamativos estrangulamientos y suelen permanecer en el árbol hasta bien entrado el invierno; cuando están maduros, sus paredes son más o menos mucilaginosas y resultan difíciles de abrir para extraerles de su interior las semillas (de 3 a 6), que son de color negro brillante, miden 1 cm de longitud y tienen forma de riñón.

Detalle de la inflorescencia de los racimos terminales de la sófora del Japón.

Detalle de la inflorescencia de los racimos terminales de la sófora del Japón.

Detalles de las hojas y las flores

Detalle de las hojas y las flores.

Detalles de los frutos maduros de la sófora del Japón

Detalle de los frutos maduros de la sófora del Japón.

Detalle de la corteza del tronco de la sófora del Japón.

Detalle de la corteza del tronco de la sófora del Japón.

Las semillas de la sófora del Japón

Las semillas de la sófora del Japón.

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