Recuerdos de Pepe Elías

El libro de cerámica en el Monumento a Bécquer, fotografiado por José Elías Bonells.

El libro de cerámica en el Monumento a Bécquer, fotografiado por José Elías Bonells.

A propósito del 180 aniversario del nacimiento de Gustavo Adolfo Bécquer

En uno de mis paseos por la ciudad, antes de ayer recalé en la Glorieta de Bécquer. Paseaba, observando lo que ocurría a mi alrededor, sin prisas, quizás recordando hechos ocurridos en esta celebrada glorieta. Unos jardineros estaban cortando unas ramas de un ombú próximo que amenazaban caída. De pronto, al observar el monumento, se me apareció algo inédito a los pies del Cupido: alguien había colocado un libro de cerámica. Pedí permiso a los jardineros para poder acercarme a comprobar por qué y cómo estaba emplazado; esta vez los alrededores de la glorieta estaban plantados de ciclámenes, y el libro estaba solo, dejado allí sin fijación alguna. Alguien había querido completar el monumento. Entonces recordé que esta obra de arte, aun siendo tan querida por todos los visitantes del parque, estaba incompleta desde hace años.

El magnífico taxodio o ciprés calvo, protagonista fundamental del monumento esculpido por Lorenzo Coullaut Valera, está presionando las piezas de mármol que lo componen y se hace necesario, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, ampliar el desarrollo del monumento para subsanar los daños que está produciendo la presión del tronco engrosado.

Me acordé de los bancos de piedra que rodeaban al conjunto escultórico, que nunca se consiguió que se restauraran. Falta asimismo el anaquel donde se guardaban los libros cuando, gracias a la iniciativa de don Aníbal González, las glorietas del parque se convirtieron en bibliotecas públicas donde los paseantes podían leer las obras de Bécquer.

Al Cupido le falta el arco que componía su figura, que algún día desapareció y nunca más fue repuesto, al igual que sucedió con la canana y las flechas del amor herido tendido a los pies del monumento, que eran de cobre y fueron sustraídas.

Si observamos las figuras de los tres amores, veremos que a una de ellas le faltan la mitad de los dedos, repuestos ya en otras ocasiones por el escultor elegido por la Comisión del Patrimonio para poder actuar sobre este monumento del Parque de María Luisa (parque declarado Bien de Interés Cultural o B.I.C.).

Hace tiempo consulté a los responsables de la conservación del monumento y me explicaron que ya existe un proyecto de restauración que no contempla la totalidad de los elementos que le han sido sustraídos, pero, como de costumbre, no hay presupuesto para ello, con la cantidad de dinero que nos gastamos en otras chorradas.

Me fui tal como había llegado, observando tristemente las cenizas depositadas en el monumento por los familiares de seres queridos que nos han abandonado, pero con la esperanza de que alguien que sea sensible a la belleza de este histórico y prestigioso monumento, orgullo de todos los sevillanos, consiga su restauración total devolviéndole su antiguo esplendor.

José Elías Bonells

El ángel herido, sin carcaj, ni flechas...y, el monumento resquebrajado...

El ángel herido, sin carcaj ni flechas… Y el monumento, resquebrajado.

Banco original de la glorieta de Bécquer...que una rama lo deterioró y no fue restaurado...

Banco original de la glorieta de Bécquer. Una rama lo deterioró y no fue restaurado…

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