Excursión a Benamahoma

 

Una parada en el camino...refrescándonos a la sombra de un enorme sauce llorón.

Una parada en el camino… refrescándonos a la sombra de un enorme sauce llorón.

Cuando llegamos al merendero de Benamahoma lucía un radiante sol, la temperatura era ideal y, sobre todo, se respiraba aire puro. Una vez que nos asentamos y ocupamos las mesas, organizamos, para aprovechar la fresquita de la mañana, una caminata hasta el pueblo de Benamahoma, que distaba unos 2,5 km, pero, por la dureza de las cuestas, solo se apuntaron catorce socios (la mayoría de los cuales, por cierto, hicieron autostop para regresar al merendero). Se compartió la comida entre los afines, bajo la sombra de enormes encinas, y de regreso tomamos café en El Bosque. Y por supuesto, aprovechamos la ocasión para abastecernos de las excelentes chacinas que allí se producen: morcón, chorizo, morcilla, salchichón…

En resumen, pasamos un día pletórico de naturaleza y, lo más importante, limpiamos nuestros pulmones de la contaminación de la ciudad.

Así se veía Benamahoma desde el merendero...

Así se veía Benamahoma desde el merendero.

 

 

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