La torre de don Fadrique: descripción y leyenda

La torre de don Fadrique

La torre de don Fadrique.

La torre don Fadrique en los años treita.

La torre de don Fadrique a principios del siglo pasado.

La puerta de la torre

La puerta de la torre.

Interior de la torre

Interior de la torre.

Sevilla, que se resiste a desaparecer, conserva aún tantos monumentos que resulta muy difícil comprender cómo la mayoría de los sevillanos no valoran su belleza.

La torre de don Fadrique aún es visible desde las calles que rodean el antiguo monasterio de Santa Clara. Este símbolo de la Sevilla medieval le debe su nombre al segundo de los infantes de Castilla, hijo de Fernando III el Santo. Situada en el casco histórico, concretamente en el patio del convento de Santa Clara, fue levantada en el año 1252, como consta en la inscripción de su portada.  Se trata de una construcción de planta cuadrada, cuyas dimensiones son: 7,75 m de lado y algo más de 65 m de altura. En esta atalaya se combinan armoniosamente los estilos románico y gótico; el elemento esencial de construcción es el ladrillo, aunque algunos elementos de base y decorativos fueron hechos de piedra. Presenta tres cuerpos bien diferenciados: el primero dispone de unas sencillas saeteras y en él se sitúa una puerta de medio punto; el segundo cuerpo tiene ventanas románicas de medio punto, y el tercero dispone de la estancia más bella, con cuatro vanos góticos polilobulados que se abren al paisaje y ventanas góticas con arcos apuntados. Por otra parte, la torre cuenta con una airosa serie de almenas, bajo la cual, en los ángulos, sobresalen unas pequeñas gárgolas.

La leyenda: El rey Fernando III “el santo”, con casi 50 años, se casó por conveniencias políticas, en el año 1237, en segundas nupcias, con la joven francesa Juana de Ponthieu, de apenas 17 años. Entre la diferencia de edad y las campañas militares, el rey le dedicaba poco tiempo a su esposa Juana. En 1252, el rey Fernando III muere, y la bella y joven viuda se queda sola en el Alcázar de Sevilla. Las cosas del destino, cierto día apareció por el Alcázar el infante don Fadrique, hijastro de doña Juana, que a la sazón, tenía la misma edad que ella.  Y ocurrió el flechazo, se sintieron atraídos y nació un idilio entre ambos. Si aún hay maledicencia, imagínense en aquella época… Y la fatalidad se cebó con la pareja, ya que la nobleza sevillana les hizo la vida imposible a los enamorados. Don Fadrique construyó como nido de amor un palacete cerca de la Barqueta y una torre defensiva. Al final, como ni la religión ni la sociedad permitían ese amor, el rey Alfonso X “el sabio” lo mandó llamar, lo juzgó por vida indecorosa y lo ajustició, y la joven reina viuda embarcó en el muelle de los Humeros y se marchó a Francia con su familia…

Costilla de Adán

La Costilla de Adán.

Los Jardines de la Torre de don Fadrique fueron diseñados en los años veinte del siglo pasado por el arquitecto municipal Juan Talavera (que también reconstruyó la escalera interior de la torre). Estos jardines dispone de un estanque rectangular rodeado de arriates que, situado a los pies de la torre, pretendía darle realce al reflejarse la torre en su lámina de agua. Catalogado como Jardín Histórico, entre su contenido botánico destaca la gigantesca costilla de Adán (Monstera deliciosa) y un magnífico ejemplar de laurel (Laurus nobilis). Está catalogado como Jardín Histórico y el titular es el Ayuntamiento de Sevilla.

El laurel

El laurel de los Jardines de la Torre de don Fadrique.

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