La mimosa

La mimosa en la Intercomunidad Parque Porvenir.

La mimosa en la Intercomunidad Parque Porvenir.

La mimosa es un árbol ornamental que no termina de adaptarse bien al clima de Sevilla; el único ejemplar que conocemos se encuentra en la zona ajardinada de la Intercomunidad Parque Porvenir. El nombre científico de la mimosa es Acacia dealbata Link y pertenece a la familia de las Fabáceas (subfamilia de las mimosas). Esta especie es originaria del sudeste de Australia, concretamente del estado de Nueva Gales del Sur y de la isla de Tasmania, donde suele crecer entre las cotas de 250 m y 900 m de altitud. Es un árbol de crecimiento rápido, aunque tiene el inconveniente de ser poco longevo, ya que no suele superar los 30 años de vida; por otra parte, en terrenos favorables, o sea, húmedos y arenosos, es frecuente que alcance los 12 metros de altura. Su copa está formada por ramificaciones abiertas y angulosas que le dan una apariencia de cono irregular; con una poda de formación adecuada, se consigue una silueta redonda que realza su floración. Su tronco es robusto y casi recto; su corteza es de color grisáceo y bastante lisa, aunque con los años se suele agrietar levemente; sus raíces son superficiales, por lo que a veces el árbol necesita un tutor para mantenerse erguido. Por otra parte, se resiente al ser trasplantado, le sientan fatal los suelos alcalinos y los encharcamientos y, sobre todo, se convierte en una especie invasora si el ambiente le es propicio. Este árbol prefiere los lugares soleados, tolera la sequía y se adapta bien a los suelos degradados.

Sus hojas son perennes, alternas y miden unos 12 cm de longitud por 5 cm de ancho y disponen de un pecíolo anguloso de unos 2 cm de largo; también son bipinnadas y tienen de 10 a 12 pinnas a cada lado del eje central, en cada una de las cuales van insertados unos 25 pares de folíolos lineares; estos folíolos, que durante el día permanecen abiertos para plegarse por la noche, miden unos 3 mm de largo por 2 mm de ancho y son de un color verde azulado.

Sus flores son muy fragantes y están agrupadas en inflorescencias globulosas denominadas glomérulos, dispuestas en racimos ramificados que están situados en los extremos de las ramitas. Las diminutas flores se reúnen en capítulos globosos de unos 6 mm de diámetro, y cada uno de estos capítulos está formado por unas veinticinco flores pedunculadas, de un atractivo color amarillo claro. El cáliz es campaniforme y mide tan solo unos 0,5 mm; la corola, también campaniforme, mide 1,6 mm; los numerosos estambres, que sobresalen de las corolas, la dan forma esférica al glomérulo. En Sevilla la mimosa florece a mediados del mes de febrero.

Sus frutos son vainas planas de color marrón, poco curvadas y con los márgenes engordados, que miden unos 7 cm de largo por 1 cm de ancho; además, suelen estar ligeramente contraídas entre semilla y semilla (cada vaina contienen entre cuatro y siete). Estas semillas son de color negro, tienen forma de riñón y miden unos 5 mm de largo.

Detalles de las flores y las hojas de la mimosa.

Detalle de las flores y las hojas de la mimosa.

Detalles de los frutos de la mimosa.

Detalle de los frutos de la mimosa.

Detalles del tronco y la corteza de la mimosa.

Detalle del tronco y la corteza de la mimosa.

 

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