Rutas Manchegas: Visita a las Tablas de Daimiel

Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real).

El día 25 de marzo, después de almorzar, nos dirigimos a las Tablas de Daimiel, un humedal único de 1.800 hectáreas en el que confluyen el Guadiana y varios afluentes, como el Cigüela (que aporta aguas salobres), el Záncara y el Azuer, y donde, debido a la escasa pendiente del terreno, se forman estas tablas fluviales que, con su singular cubierta vegetal, son un verdadero oasis en la estepa manchega.

Cuando llegamos al Centro de Visitantes del Parque Nacional, comenzamos a recorrer los senderos en silencio, para no perturbar a las aves. Elegimos el itinerario de la Isla del Pan, por la ruta con indicaciones amarillas, y en los miradores nos parábamos para contemplar los ánades reales, el maravilloso paisaje y la vegetación acuática que da cobijo a una peculiar avifauna perenne y  también a aves de paso migratorias que marchan en primavera al norte de Europa. La única especie de árbol que vimos fueron los tarajes, a los que ya comenzaban a brotarles las hojas.

Esta maravilla de la Naturaleza estuvo a punto de desaparecer debido a un plan perverso de desecación que tenía como objetivo convertir estos terrenos en producción agraria con regadío. Más tarde, la sobreexplotación de los acuíferos y otras aberraciones medioambientales provocaron en el año 2009 la “autocombustión” de las turbas, que a punto estuvo de conseguir la desaparición de este humedal. Pero, gracias a las abundantes lluvias, se produjo el milagro y, paulatinamente, se va consiguiendo su lenta recuperación.

Ánades reales en las Tablas de Daimiel.

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