Archive for julio, 2017

julio 30, 2017

El brachichito

Las flores del brachichito.

Posiblemente, los ejemplares de brachichito más antiguos de Sevilla se encuentren en los Jardines de Cristina. Por otra parte, en los años sesenta del pasado siglo, se consideraba que eran los más apropiados para el viario urbano; por tal motivo, hay multitud de avenidas y barrios plantados de brachichitos en nuestra ciudad; en nuestra barriada Ntra. Sra. de la Oliva hay ejemplares que tienen cincuenta años de existencia. El nombre científico de este árbol es Brachychiton populneus (Schott &Endl.) R. Br. y pertenece a la familia de las Esterculiáceas. Es originario de Australia, en concreto de los estados del sureste: Victoria, Nueva Gales del Sur y la parte meridional de Queensland, donde se distribuye desde las zonas costeras hasta las zonas semiáridas del interior. Su crecimiento se puede considerar como algo intermedio entre moderado y rápido; puede llegar a alcanzar los 20 m de altura en condiciones óptimas de terreno y luminosidad; también se puede considerar como un árbol longevo, ya que llega a superar con creces los 100 años de vida. Su copa suele ser piramidal en los primeros años de vida; con el tiempo, sus ramas se robustecen y crecen con tendencia deforme y, si a esto añadimos que las ramitas nuevas cuelgan péndulas, todo esto hace que su porte se vuelva irregular. Su tronco es generalmente recto y cilíndrico, y a veces se ensancha por la base, lo que le permite almacenar agua en tiempos de sequía. Su corteza, cuando joven, es de color verdoso y de textura lisa, pero con los años se ennegrece y se agrieta de forma que le aparecen pequeñas fisuras longitudinales, dándose el caso de que son difíciles de descortezar. Otra de las características de este árbol es que se adapta casi siempre a la mayoría de los terrenos; por otra parte, resiste bien tanto el calor como la sequía; sin embargo, es sensible a las heladas prolongadas y a los suelos encharcados y, sobre todo, a las podas mutiladoras.

Sus hojas, que miden entre 6 y 12 cm de longitud y disponen de un largo pecíolo de unos 5 cm, son de color verde brillante por el haz y algo más pálido por el envés; además, son perennes, alternas y enteras, pero con distintas formas dentro del mismo árbol: unas son lanceoladas y otras lobuladas (con tres o cinco lóbulos), pero ambas formas tienen los ápices muy pronunciados.

Sus flores, unisexuales, miden algo más de un centímetro de diámetro y suelen brotar de las axilas de las hojas en densas panículas ramificadas; estas flores tienen forma de campana pero no disponen de pétalos: lo que contemplamos es en realidad el cáliz de la flor, que suele ser de color crema o verde pálido por el exterior y amarillento con puntos de color rojizo en cantidades variables por el interior. Las masculinas disponen de unos 20 estambres y las femeninas de un ovario pubescente. En Sevilla, el brachichito florece durante el mes de mayo.

Sus frutos son unas cápsulas leñosas del tipo folículo de unos 7 cm de largo, con la forma de una barca ancha parecida a una góndola; al madurar en otoño, toman un color negruzco y se abren longitudinalmente; cuelgan de un largo pedúnculo durante varios meses. En su interior, cada fruto contiene unas 15 semillas, que están dispuestas en celdillas formando hileras de gajos. Las semillas tienen forma ovoide, miden de 6 a 8 mm de largo, son de color amarillento y están recubiertas de unos pelillos irritantes al tacto.

Brachychiton populneus.

Las hojas y los frutos del brachichito.

Detalle del tronco del brachichito.

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julio 14, 2017

El brachichito de los Jardines del Prado

Christine Lessart y Esperanza Cousinou, regando el bracchichito que plantamos el día 9 de mayo de 2015.

El Día Nacional de Francia, quedé con mi amiga Christine Lessart para regar el brachichito que plantamos el día 9 de mayo de 2015, cuando celebrábamos la apertura de los Jardines del Prado,  después de tantas vicisitudes en la lucha por la recuperación de estos jardines mutilados.

El día 9 de mayo de 2015, plantando el brachichito.

julio 3, 2017

La bucida

Las hojas y el fruto de la bucida.

Las primeras seis bucidas procedían del Jardín Botánico de San Juan de Puerto Rico y llegaron a Sevilla el día 2 de octubre de 1987 con el Programa Raíces, que tenía por objeto aclimatar las pantas facilitadas por los países americanos para la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Uno de los ejemplares de úcar (así llaman los borinqueños a la bucida) se plantó en el Parque José Celestino Mutis gracias a Alberto García Camarasa, quien, además de codiseñador de este parque, fue Director del Programa de Forestación y Jardinería de la EXPO´92. El nombre científico de la bucida es Bucida buceras L. y pertenece a la familia de las Combretáceas. Es originaria de América y su distribución natural corresponde a los territorios comprendidos entre las latitudes 5º N y 25º N, es decir, a la península de Yucatán (México), Centroamérica, las Antillas y la costa norte de Sudamérica. Su crecimiento se puede considerar lento, suele alcanzar los 25 m de altura y puede ser catalogada como longeva, ya que supera con creces los 100 años de vida. Su copa es amplia, con denso follaje, y está formada por ramas casi horizontales; su tronco es recto y puede llegar a alcanzar un metro de diámetro; su corteza, cuando el árbol es joven, es de color grisáceo y sin asperezas, pero con el paso del tiempo se va oscureciendo y agrietando. Su madera es de color amarillento, resistente y dura. Otras características de este árbol son que es muy melífero (o sea, que su néctar atrae a las abejas), que le gusta estar a pleno sol y que no tolera la sombra; por otra parte, resiste muy bien la contaminación ambiental, la cercanía del mar, las heladas de corta duración, la sequía y, sobre todo, aguanta los fuertes vientos.

Sus hojas son perennes, aunque en zonas muy secas se suelen caer por un breve espacio de tiempo; además son simples, de forma ovalada o elíptica, con los márgenes lisos y casi sésiles, y miden entre 3 y 9 cm de longitud. Están dispuestas de forma alterna o espiralada (o sea,  que están colocadas en espiral en los extremos de las ramitas).

Sus flores son pequeñas, de color blanquecino verdoso, y desprenden un agradable perfume; aparecen en las espigas axilares de 3 a 10 cm de longitud; su hipanto (el receptáculo cóncavo de las flores) es campanudo; el cáliz es muy corto y dispone de cinco sépalos fundidos de color verdoso; carecen de pétalos y tienen 10 estambres sin fundir.

El fruto es una pequeña drupa algo carnosa, seca, coronada por el hipanto superior y el cáliz persistente. En su interior contiene una sola semilla de color negruzco; este tipo de semillas no pueden ser deshidratadas ni almacenadas a baja temperatura, ya que pierden pronto la viabilidad.

Las flores de la bucida.

Aspecto actual de la bucida en el Parque José Celestino Mutis.

 

El tronco de la bucida en el Parque José Celestino Mutis.