Archive for ‘Árboles de Asia’

diciembre 31, 2016

El pino de Alepo o pino carrasco

Pino de Alepo en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva (plantado en 1970).

Pino de Alepo en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva (plantado en 1970).

Hemos decidido describir este árbol en recuerdo de las víctimas inocentes que mueren y sufren en la ciudad siria de Alepo, tan duramente castigada por la guerra.

El pino de Alepo, también conocido como pino carrasco, es un árbol que está bien representado en Sevilla; concretamente en la barriada Nuestra Señora de la Oliva hay tres magníficos ejemplaresbda de cincuenta años. El nombre científico de este árbol es Pinus halepensis Mill. y pertenece a la familia de las Pináceas. Es una especie originaria del sur de Europa y Asia Menor, particularmente común en las colinas próximas a la costa mediterránea, donde crece hasta cotas algo superiores a los 1000 metros sobre el nivel del mar. De crecimiento rápido, en terrenos favorables este pino suele alcanzar los 20 metros de altura. Sin embargo, es poco longevo, ya que no supera los 300 años de vida. Su copa, que es poco densa, en ejemplares jóvenes es estrecha y cónica, pero a medida que envejece se vuelve columnar e irregular; su tronco, más bien corto, suele ramificar a escasa distancia del suelo, y generalmente se suele retorcer o inclinar; su corteza hasta los 10 años es de color grisáceo, algo brillante y lisa, pero con el tiempo se va agrietando, formando unas placas laminares pequeñas de forma más o menos  rectangular y de color pardo rojizo. Otra característica de esta especie es que aguanta bien el calor y la sequía; quizás sea el pino más resistente a la aridez, ya que es capaz de sobrevivir en suelos pobres y calizos, lo que le convierte en idóneo para proteger la erosión de los suelos; sin embargo, le afectan las heladas persistentes. Su madera es poco apreciada, pero su resina proporciona el aceite de trementina y los griegos la emplean en la elaboración del vino denominado retsina.

Sus hojas, perennes, tienen forma de aguja (acículas); además, son lisas, muy flexibles y de color verde brillante, aunque ligeramente amarillentas; están dirigidas hacia arriba, pero sus ápices no pinchan, y miden entre 5 y 12 cm de longitud por de 0,7 a 1 mm de anchura. Situadas en las extremidades de las ramas, suelen agruparse de dos en dos en un tallo común (braquiblasto).

Sus flores son unisexuales y no tienen ni cáliz ni corola; tanto las femeninas como las masculinas brotan en el mismo árbol. Las flores femeninas están reunidas en estructuras ovoides, de color rosado violáceo, con cierto parecido a piñas en miniatura, y miden de 5 a 8 mm. Los conos que contienen las flores masculinas son alargados y de color amarillo, miden entre 10 y 12 mm de largo y brotan agrupados en los extremos de las ramitas; cuando se abren, dispersan su polen, dando lugar a la denominada lluvia de azufre. La polinización tiene lugar mediante el viento. El pino de Alepo florece entre los meses de marzo y abril.

Sus frutos se desarrollan a través de las flores femeninas y se conocen popularmente como piñas. Estas tienen forma ovadocónica, miden unos 10 cm de largo  por 3 cm de ancho, su ápice es puntiagudo y el escudete es romboidal con el centro grisáceo y romo. Al madurar, en otoño del segundo año, estos frutos se tornan de color marrón y es cuando se abren para soltar los piñones, aunque las piñas suelen permanecer en el árbol varios años, prácticamente hasta que se descomponen.  Las semillas o piñones son de color grisáceo oscuro, miden entre 5 y 7 mm de largo y están provistas de un ala membranosa cuatro veces más larga que ellas, que les facilita la dispersión mediante el viento.

Las flores masculinas.

Las flores masculinas del pino de Alepo.

las piñas del pino de Alepo

Las piñas del pino de Alepo.

Tronco del pino de Alepo

El tronco del pino de Alepo.

 

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agosto 23, 2016

El alcanforero

El alcanforero de la Glorieta de Doña Sol.

El alcanforero de la Glorieta de Doña Sol.

El único ejemplar de alcanforero que conocemos en nuestra ciudad se encuentra en la Glorieta de Doña Sol, en el Parque de María Luisa, y, por sus características, entrará en la relación de árboles singulares de Sevilla que actualmente estamos elaborando. El nombre científico del alcanforero es Cinnamomum camphora (L.) J. Presl y pertenece a la familia de las Lauráceas. Es originario de Asia Oriental, concretamente de las islas situadas al sur de Japón (Shikoku, Kyushu, Honshu y demás islas que limitan el Mar de China Oriental). Este aromático árbol es de crecimiento rápido y suele superar los 18 metros de altura. También se caracteriza por su longevidad: en los santuarios del Japón hay ejemplares que superan los 1000 años de edad. Su copa, formada por una estructura de gruesas ramas casi verticales, suele ser amplia, extendida y bastante espesa; su tronco es más bien corto y robusto, y su corteza, de color marrón grisáceo, está profundamente agrietada en sentido longitudinal. Por otra parte, prefiere una exposición soleada; hay que tener en cuenta que no soporta los suelos encharcados y, sobre todo, que cuando es joven hay que protegerlo de los vientos del invierno. Sin embargo, cuando es adulto, puede soportar temperaturas inferiores a 0 ºC, aunque las partes verdes se marchiten. Existen testimonios de que este árbol es cultivado desde épocas remotas, ya que de él se extrae, por destilación de su madera, la sustancia aromática denominada alcanfor.

Sus hojas, que tienen una fragancia peculiar, son perennes, en disposición alterna, simples y de forma ovadoacuminada, con los márgenes lisos pero levemente ondulados, de textura coriácea y con unas dimensiones de 8 x 4 cm. El limbo foliar, atravesado por de 3 a 5 nervaduras amarillentas, es de color verde claro por el haz (que reluce cuando le da el Sol) y más pálido por el envés. Su pecíolo, de color amarillento, es delgado y mide de 2 a 3 cm de largo. También hay que destacar que los brotes de las hojas nuevas tienen un tono rojizo.

Sus pequeñas flores están agrupadas en panículas axilares, en inflorescencias del tipo corimbo de unos 7 cm de longitud. Cada flor, de tan solo 6 mm de diámetro, tiene 6 pétalos de color blanco amarillento y 9 estambres; el pistilo tiene una sola cavidad y un solo rudimento seminal, y el ovario es súpero. Otra característica de sus flores es que atraen a las mariposas. En Sevilla, el alcanforero florece a finales del mes de abril.

Sus frutos (no comestibles) son pequeñas drupas globosas que miden entre 7 y 8 mm de diámetro y que al madurar toman un color violeta oscuro. Hay que tener en cuenta que este ornamental árbol no fructifica hasta pasadas varias décadas después de su germinación. Cada fruto contiene en su interior una sola semilla de unos 5 mm de diámetro y de gran dureza; su poder germinativo es breve, por lo que hay que sembrarla inmediatamente después de extraerla del fruto.

Las hojas y los frutos del alcanforero

Las hojas y los frutos del alcanforero.

Las flores del alcanforero

Las flores del alcanforero.

Las semillas del alcanforero.

Las semillas del alcanforero.

Tronco y corteza del alcanforero

Tronco y corteza del alcanforero.

julio 2, 2016

La acacia de Constantinopla

Acacias de Constantinopla en plena floración en el bulevar Poeta Manuel Benítez Carrasco

Acacias de Constantinopla en plena floración en el bulevar Poeta Manuel Benítez Carrasco.

La acacia de Constantinopla, también conocida como el árbol de la seda, se ha aclimatado muy bien a Sevilla y, cada año que pasa, está mejor representada en los parques y calles de nuestra ciudad. Actualmente, entre otros lugares, la podemos contemplar en la Isla de la Caruja, en el bulevar Poeta Manuel Benítez Carrasco, alrededor de los jardines del Parlamento de Andalucía y en el nuevo parque Guadaíra, pero, tanto por su porte como por sus años, destaca de entre las anteriores la que plantamos el día 21 de septiembre de 1991 en el jardín lateral que hay junto a la Peña Sevillista de la barriada Ntra. Sra. de la Oliva. El nombre científico de este bellísimo árbol es Albizia julibrissin Durazz y pertenece a la familia de las Fabáceas (antiguamente, Leguminosas) aunque no es una verdadera acacia, sino más bien un género próximo a la subfamilia de las Mimosoideas. Posiblemente sea originaria de Irán (“julibrissin” es el nombre persa de este árbol); sin embargo, su área de distribución llega hasta las costas de China. En Europa fue introducida por el florentino Filippo degli Albizzi a mediados del siglo XVIII. Por otra parte, este árbol es de crecimiento medio y, por lo general, no supera los 12 metros de altura. Su copa, formada por largas ramas arqueadas, es amplia, ancha y con forma de umbela, aunque algo irregular, y suele producir una sombra ligera. Su tronco es erguido y por lo general ramifica a poca altura, y su corteza es casi lisa y de color grisáceo. Se trata de una especie bastante rústica, que tolera bien los fríos y las heladas, a condición de que no sean demasiados intensos ni prolongados. Tampoco teme las sequías ni la contaminación, tolera los suelos alcalinos con pH superior a 7 y aguanta bien la cercanía del mar; sin embargo, le afectan los suelos húmedos.

Sus hojas son caducas, alternas, compuestas bipinnadas y de aspecto plumoso; miden entre 22 y 45 cm de longitud y suelen brotar en penachos terminales; cada hoja dispone de 7 a 12 pares de pinnas y cada una de ellas tiene entre 16 y 40 pares de folíolos; estos miden algo menos de 1 cm de longitud y son de color verde pálido. El raquis posee una pequeña glándula basal. Estas hojas también son púdicas, es decir, que se cierran o pliegan por la noche.

Sus flores son muy vistosas y se reúnen en panículas terminales formadas por capítulos redondos con pedúnculos cortos. Cada cabezuela o capítulo contiene de 20 a 25 flores sésiles o subsésiles. El cáliz de cada flor, tubular y de color verde, suele medir de 2 a 3 mm de largo y tiene 5 dientes pequeños de forma triangular. La corola de cada flor, de color verdoso y con forma de embudo, es gamopétala (con los pétalos soldados), tiene 5 lóbulos deltoides y agudos y mide entre 7 y 8 mm de largo. Sus numerosos estambres,  con filamentos de color rosa pálido, miden de 2,5 cm a 3 cm de largo. En Sevilla, la acacia de Constantinopla florece en la primera quincena de junio.

Sus frutos son legumbres o vainas planas colgantes que presentan unos estrechamientos entre las semillas; son de color amarillo pajizo, miden entre 10 y 13 cm de largo por entre 1,8 y 2 cm de ancho, y suelen permanecer bastante tiempo en el árbol. En su interior suelen contener de 8 a 12 semillas de forma ovalada y de color marrón claro, que miden 7 x 4,5 mm. Para conseguir que germinen se requiere el siguiente tratamiento para quitar la cubierta impermeable que las envuelve: basta con introducirlas en agua caliente (que no llegue a hervir) durante unos diez segundos.

Floración de la acacia de Constantinopla

Floración de la acacia de Constantinopla.

Las hojas de la acacia de Constantinopla

Las hojas de la acacia de Constantinopla.

El tronco de la acacia de Constantinopla

El tronco de la acacia de Constantinopla.

Los frutos de la acacia de Constantinopla

Los frutos de la acacia de Constantinopla.

El día 21 de septiembre de 1991, plantamos una acacia de Constantinopla en el jardín lateral que hay junto a la Peña Sevillista de la barriada Ntra. Sra. de la Oliva

El día 21 de septiembre de 1991, plantamos una acacia de Constantinopla en el jardín lateral que hay junto a la Peña Sevillista de la barriada Ntra. Sra. de la Oliva.

 

febrero 10, 2015

La casuarina

El 25 de febrero de 1997, plantamos una casuarina en el patio del recreo del colegio Manuel Canela.

El 25 de febrero de 1997, plantamos una casuarina en el patio de recreo del colegio Manuel Canela.

La casuarina es un árbol exótico que se ha naturalizado muy bien al clima sevillano. Es posible que el primer ejemplar introducido en nuestra ciudad se plantara en los Jardines del Cristina, tras la remodelación llevada a cabo para adaptarlos a la Exposición Iberoamericana de 1929; a pesar de que no es un árbol ornamental (ya que no posee una floración atractiva), en nuestra ciudad está bien distribuido, tanto en sus viarios como en sus parques y jardines. La denominación del género casuarina la toma por el parecido de sus ramitas con el plumaje del casuario, un ave de Nueva Guinea y Australia parecida al avestruz. El nombre científico de nuestro árbol es Casuarina equisetifolia (L.) ex J. R. Forst & G. Forst  y pertenece a la familia de las Casuarináceas. Posiblemente sea originario de las islas Andamán (India), desde donde se ha extendido hasta las islas de Borneo y Sumatra (Indonesia) y la zona subtropical costera del norte de Australia. Este árbol es de crecimiento rápido; suele superar los 20 metros de altura y su longevidad llega a los cien años. En sus primeros años, su copa es de aspecto cónico, pero con los años tiende a aplanarse de forma irregular; su tronco es recto y cilíndrico, y cuando envejece se forman contrafuertes en su base; su corteza, cuando es joven es lisa y de color grisáceo, pero cuando llega a la madurez se vuelve áspera, resquebrajada, gruesa y se torna de un color pardo casi negruzco. Se suele plantar para contener la erosión; además, tolera muy bien la salinidad y sus raíces son pivotantes, por lo que no levantan el acerado.

Sus hojas son de color verde grisáceo y se han reducido a pequeñas escamas de tan solo 1,5 mm de longitud que están dispuestas de modo verticilado en número de 6 a 8 en torno a las articulaciones o nudos de las ramitas o tallos alargados;  estas ramitas se suelen confundir a simple vista con las acículas de los pinos, sin embargo, si las observamos detenidamente comprobaremos que son articulaciones y están acanaladas en sentido longitudinal.

Sus flores son unisexuales y por lo general monoicas, o sea, que las masculinas y las femeninas están separadas y presentes en el mismo árbol; ambas son de reducido tamaño y poco vistosas. Las masculinas se concentran en anillos entre escamas grisáceas y están reunidas en delgadas espigas terminales de 1 a 4 cm de longitud; cada flor dispone de un estambre de color marrón de algo menos de 3 mm de largo y dos escamas de sépalos de tamaño diminuto. Las flores femeninas se disponen en pequeñas cabezuelas inferiores a 3 mm de diámetro y disponen de un pedúnculo corto; cada flor tiene un pistilo de unos 5 mm de largo, que incluye un ovario, un estilo muy corto y dos estigmas de color rojizo. La polinización se efectúa por el viento y, una vez fecundadas, las brácteas que acompañan a las flores se cierran en forma de glomérulos de casi 1 cm de diámetro. La floración tiene lugar entre los meses de abril y junio.

Sus frutos son múltiples y forman una falsa piña dura y leñosa de entre 13 y 16 mm de diámetro, que por lo general es más larga que ancha, similar a un cono; cada uno de estos “conos” lo forman entre 70 a 85 frutos de agudas puntas. Al madurar, las dos bractéolas que forman los frutos se abren para liberar una sola semilla alada de unos 5 mm de longitud, de color  amarillento oscuro.

Frutos y ramas de la casuarina

Frutos y ramas de la casuarina.

Ramitas con las diminutas hojas de la casuarina

Ramitas con las diminutas hojas de la casuarina.

Corteza de la casuarina.

Corteza de la casuarina.

Semillas de la casuarina

Semillas de la casuarina.

julio 25, 2014

La sófora del Japón

La sófora del Japón en un aparcamiento interior de la Bda, Ntra. Sra. de la Oliva.

La sófora del Japón en un aparcamiento interior de la Bda. Ntra. Sra. de la Oliva.

La sófora del Japón o acacia del Japón es un árbol que está bien representado en Sevilla, tanto en sus parques y jardines como en el viario urbano; la podemos contemplar en la avenida Cardenal Bueno Monreal, en la Plaza de Refinadores (barrio de Santa Cruz), en la glorieta Mas y Prat (parque de María Luisa), en el bulevar Poeta Manuel Benítez Carrasco y en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva. El nombre científico actual de la sófora del Japón es Styphnolobium japonicum (L.) Schott. y pertenece a la familia de las Fabáceas. Originaria del sudeste de China, posteriormente se introdujo en el Japón, donde los monjes budistas la solían plantar cerca de las pagodas, y fue precisamente desde el país del sol naciente desde donde se trajo a Europa (de ahí el término japonicum). Este árbol es de crecimiento relativamente lento; su longevidad se estima en unos 150 años, y aquí, en nuestra ciudad, los ejemplares más antiguos no llegan a superar los 15 metros de altura. Su copa es amplia, en ocasiones muy abierta, y está formada por ramas cortas y tortuosas, a veces péndulas; su tronco es recto, erguido y cilíndrico, y su corteza, de color pardo grisáceo oscuro, al envejecer se va agrietando en alargadas y leves fisuras longitudinales.

Sus hojas son caducas y están dispuestas alternativamente; son compuestas imparipinnadas y disponen de entre 7 y 17 folíolos enteros de forma oval y lanceolada que miden unos 6 cm de longitud; su color es verde oscuro por el haz y algo más pálido por el envés. Caen al final del otoño.

Sus flores son de color blanco amarillento, de forma amariposada (flores papilionáceas) y están agrupadas en racimos terminales de unos 25 cm de largo, que se van abriendo según el principio de floración ascendente. El cáliz es de color blanco verdoso y levemente bilobulado; la corola es lateralmente simétrica y mide de 1,5 a 2 cm; posee 10 estambres, todos ellos libres. También son ligeramente perfumadas y ricas en néctar, por lo que atraen a las abejas (se trata de una planta melífera). En Sevilla la sófora florece durante el mes de julio.

Sus frutos (conocidos en algunos lugares como lomentos) son legumbres colgantes de 5 a 7 cm de longitud, que presentan unos llamativos estrangulamientos y suelen permanecer en el árbol hasta bien entrado el invierno; cuando están maduros, sus paredes son más o menos mucilaginosas y resultan difíciles de abrir para extraerles de su interior las semillas (de 3 a 6), que son de color negro brillante, miden 1 cm de longitud y tienen forma de riñón.

Detalle de la inflorescencia de los racimos terminales de la sófora del Japón.

Detalle de la inflorescencia de los racimos terminales de la sófora del Japón.

Detalles de las hojas y las flores

Detalle de las hojas y las flores.

Detalles de los frutos maduros de la sófora del Japón

Detalle de los frutos maduros de la sófora del Japón.

Detalle de la corteza del tronco de la sófora del Japón.

Detalle de la corteza del tronco de la sófora del Japón.

Las semillas de la sófora del Japón

Las semillas de la sófora del Japón.

noviembre 14, 2013

Jornada medioambiental en el I.E.S. Joaquín Romero Murube

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Los alumnos del I.E.S. Joaquín Romero Murube cavando los hoyos para la plantación de los árboles.

Gloria Rodríguez Cano, profesora de Biología del I.E.S Joaquín Romero Murube, se puso en contacto con nuestra asociación para que colaborásemos en la realización de actividades medioambientales, una de las cuales consiste en la reforestación de los terrenos baldíos del centro (proyecto que se denominará “Arboreto intercontinental Joaquín Romero Murube”). Asimismo, como es habitual, les daríamos a los alumnos del centro una charla sobre la historia del parque José Celestino Mutis y la biografía del gran naturalista gaditano que lleva el nombre del parque.

Para la materialización del proyecto del arboreto las profesoras Gloria y Rosa seleccionaron de nuestro vivero los árboles siguientes:

Originarios de América

Jacaranda (Jacaranda mimosifolia D. Don)

Aromo blanco (Leucaena leucocephala (Lam.) de Wit)

Guayabo (Psidium guajava L.)

Originarios de Asia

Árbol de las orquídeas (Bauhinia variegata L.)

Morera de papel (Broussonetia papyrifera (L.) Vent.)

La charla se llevó a cabo con gran interés por parte de los alumnos y, con respecto a la plantación, todos colaboramos con entusiasmo. Desde hace 27 años intentamos sembrar sensibilidad medioambiental en nuestra ciudad, desarrollando actividades como la realizada en este instituto de nuestro querido Polígono Sur.

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Los primeros árboles que formarán el Arboreto Intercontinental Joaquín Romero Murube.

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Los alumnos en plena faena.

julio 29, 2013

La cica o palmera de sagú

Cicas en zonas ajardinadas de La Pasarela

Cica en la zona ajardinada de La Pasarela (Sevilla).

Comenzaremos por decir que la cica no es una palmera, aunque aparentemente tenga su aspecto. En Sevilla está bien representada en La Pasarela, en el Parque de María Luisa y, sobre todo, en la zona ajardinada del Hotel Alfonso XIII, donde los ejemplares han alcanzado un gran porte. El nombre científico de esta rareza vegetal es Cycas revoluta Thunb., y pertenece a la familia monotípica (un sólo género) de las Cicadáceas. Aunque se puede considerar como un fósil viviente, parece ser que donde últimamente ha evolucionado y se ha adaptado como especie endémica ha sido en las islas Ryukyu del sur del Japón, muy cerca del trópico de Cáncer. Con respecto a su crecimiento, podemos decir que es muy lento; por otra parte, ni en las mejores condiciones suele alcanzar los 5 metros de altura (el ejemplar situado en el Hotel Alfonso XIII mide 3,87 m). Con relación a la longevidad de esta planta, está documentado que supera los 200 años de vida. Su copa está formada por una corona de hojas pinnadas; el tallo se transforma en tronco con la edad, y este es cilíndrico, recto y leñoso, y suele presentar por lo general numerosos retoños en la base; su corteza, de color grisáceo, tiene un aspecto rugoso debido a los restos de los pecíolos de las hojas caídas. También se puede cultivar en macetas como planta de interior, sobre todo en los lugares donde hiela en invierno. Le afectan negativamente las tierras encharcadas.

Sus hojas son perennes y miden unos 140 cm de largo por 25 cm de ancho; además son pinnadas, con un rígido raquis central que tiene la sección tetragonal y en el que están insertados numerosos segmentos foliares en disposición opuesta; estos son lineales, de textura coriácea, miden 16 cm de largo y son de color verde brillante por el haz y algo más mate por el envés. La cica tiene la particularidad de que todas las hojas nuevas brotan de una sola vez.

Sus flores son muy simples y arcaicas; al tratarse de una planta dioica, tiene flores independientes masculinas y femeninas en diferentes pies. La inflorescencia masculina tiene forma de cono en posición vertical terminal y mide entre 40 y 50 cm de longitud (podríamos decir que tiene cierto parecido con los estróbilos de las coníferas), y cada “cono” está formado por escamas portadoras de los sacos polínicos (microsporófilos). Por otra parte, la inflorescencia femenina está formada por una gran roseta de hojas carpelares, con los óvulos (macroesporas) dispuestos en la parte inferior y protegidos por unas densas pelusillas. El acto de fecundación, momento esencial del ciclo vital, tiene lugar cuando el polen de la inflorescencia masculina está en condiciones, y es entonces cuando la cica eleva su temperatura unos grados y además produce un olor desagradable con el fin de atraer a los insectos (entre ellos, el gorgojo) para que la ayuden a dispersar el polen.

El fruto de la cica hembra es una piña primitiva con forma de roseta y de color amarillento, que contiene numerosas semillas de forma oval, aunque ligeramente aplanadas, y de color rojizo. Estas semillas suelen medir entre 2,5 y 4 cm de longitud, y cada una contiene en su interior un piñón de color blanquecino.

Cicas ornamentales

Cicas en la zona ajardinada del Hotel Alfonso XIII.

La cica más alta de Sevilla, situada en los jardines del Hotel Alfonso XIII

La cica más alta de Sevilla (3,87 m), situada en la zona ajardinada del Hotel Alfonso XIII.

Inflorescencia femenina de la cica

Inflorescencia femenina de la cica.

Inflorescencia macho de la cica

Inflorescencia masculina de la cica.

tronco de la cica

Detalle del tronco de la cica.

Piñones del fruto de la cica

Piñones del fruto de la cica.

junio 28, 2013

El árbol del paraíso o melia

Paraísos en el paseo perimetral del Parque José Celestino Mutis

Formación de paraísos en el paseo perimetral del Parque José Celestino Mutis.

Los paraísos o melias son árboles muy abundantes en los parques, plazas y avenidas de Sevilla. En parque José Celestino Mutis tiene un paseo perimetral formado por 295 paraísos; por cierto, en otros lugares de España se conoce a este árbol como cinamomo. Su nombre científico es Melia azederach L. y pertenece a la familia de las Meliáceas. Es originario del norte de la India y suele crecer libremente en las laderas meridionales de la cordillera del Himalaya hasta casi los 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar; sin embargo, se ha naturalizado muy bien en todas las zonas templadas de la Tierra. Se puede considerar como un árbol de crecimiento rápido que en condiciones óptimas puede alcanzar hasta los 15 metros de altura; su copa se puede definir como entre redondeada y aparasolada pero de forma irregular y con el follaje desordenado; su tronco por lo general es recto y corto, y sus ramas, numerosas y frágiles, son fácilmente tronchadas por el viento; su corteza es delgada, de color pardo negruzco, y con los años se va resquebrajando. Aguanta bien los períodos de sequía y crece en cualquier tipo de suelo, pero es sensible a las heladas.

Sus hojas son caducas, alternas, pecioladas y compuestas bipinnadas; miden entre 30 y 55 cm de envergadura y disponen de entre 3 y 4 pares de pinnas, cada una de las cuales tiene 3 o 4 pares de folíolos, a los que hay que añadirles el folíolo terminal (son imparipinnadas). Los folíolos son de color verde oscuro por el haz y algo más claros por el envés, miden de 2 a 5 cm de longitud, tienen forma oval y el ápice acuminado, y sus margenes son leve e irregularmente dentados. Cuando llega el otoño, las hojas se tornan de un color amarillo claro muy característico de esta especie.

Sus flores son melíferas, perfumadas y pequeñas (tan solo miden unos 2 cm) y se hayan reunidas en panículas o racimos axilares. Cada flor dispone de 5 pétalos estrechos de color violeta pálido y de 10 estambres que se sueldan formando un tubo largo y fino de color violeta oscuro; este tubo está situado en el centro de la flor y su extremo superior está rematado por unos 20 dientecitos que le dan aspecto de corona. En Sevilla, el árbol del paraíso florece en la segunda quincena del mes de abril.

Sus frutos son drupas esféricas de entre 1 y 1,5 cm de diámetro, duras y con una pulpa amarillenta y maloliente, que suelen permanecer en el árbol durante el invierno. Cada fruto contiene en su interior una semilla ósea, moldurada con 5 costillas longitudinales y perforada.

Flores. frutos y hojas de la melia

Las flores, los frutos y las hojas de la melia.

Flores

Panículas de flores de la melia.

tronco de la melia

Tronco y corteza de la melia.

marzo 23, 2013

La fotinia

Fotinia en la barriada de Alcosa

Una fotinia en el barrio de Alcosa.

La fotinia es un arbusto que posee una gran aspiración a ser arbolito. En Sevilla está bien representada en las zonas ajardinadas de los barrios de Alcosa, La Oliva, El Porvenir… que fueron construidos allá por los años setenta del siglo pasado, época en la que la fotinia fue introducida en nuestra ciudad. El nombre científico de la fotinia es Photinia serratifolia (Desf.) Kalkman. y pertenece a la familia de las Rosáceas. Es originaria de la provincia de Anhui, en la actual República Popular China; en esta provincia forma grandes bosques mixtos que se extienden desde los valles hasta cotas superiores a los 2.000 metros de altura. Este arbolito ornamental es de crecimiento medio: su altura normal oscila entre los 3 y los 6 metros, pero a veces, en condiciones optimas, logra superar los 10 metros de altura. Su porte es casi siempre erguido: su copa es bastante redondeada y muy ramificada; su tronco es prácticamente recto, aunque con cierta tendencia a inclinarse, y con respecto al comienzo de la ramificación, presenta la cruz a un metro aproximadamente del suelo. Su corteza suele ser bastante lisa, aunque al ir envejeciendo se fisura. Con relación al suelo, tolera bien los terrenos calcáreos y alcanza su máximo desarrollo cuando está plantado a pleno sol.

Las hojas son perennes, alternas, simples, de forma ovalada u oblonga con el ápice acuminado; miden de 10 a 16 cm de largo y tienen los bordes levemente aserrados aunque de forma irregular; sus láminas suelen estar algo retorcidas y su textura es coriácea, y además presentan el nervio central muy pronunciado. Los nuevos brotes de las hojas son de un color cobrizo, y con el tiempo las hojas se tornan de color verde brillante tanto por el haz como por el envés; al envejecer, toman distintas tonalidades del color rojizo. Su pecíolo mide de 2 a 4 cm de largo.

Las flores son pequeñas (tan solo miden de 6 a 8 mm de diámetro) y están reunidas en inflorescencias terminales de tamaño grande y de forma aplanada que se denominan corimbos. Cada flor está compuesta de 5 sépalos libres de aspecto triangular, una corola formada por 5 pétalos libres de color blanquecino y unos 20 estambres. En Sevilla la fotinia florece a mediados de marzo, por el día de San José.

Sus frutos son bayas pequeñas de color rojo y de textura carnosa que miden unos 5 o 6 mm de diámetro. En su interior contienen de 1 a 4 semillas de color marrón y de forma ovoide de 2 a 2,5 mm de ancho.

Inflorescencia de la fotinia

Inflorescencia de la fotinia.

detalle de las hojas

Detalle de las hojas de la fotinia.

detalle del tronco de la fotinia

Detalle del tronco y la corteza de la fotinia

septiembre 30, 2012

El árbol del carambolo

Plantación de un carambolo en el cerro de la ermita de San Roque de Alcalá de Guadaíra.

Este exótico y tropical árbolito le dio nombre a una colina cercana al municipio de Camas en la provincia de Sevilla donde se descubrió el famoso hallazgo de origen tartésico o tal vez fenicio que se conoce como el Tesoro del Carambolo. Posteriormente se realizaron excavaciones arqueológicas y se encontró un templo de origen fenicio que al parecer estaba dedicado al dios Baal y a la diosa Astarté. Como la historia y la cultura son las asignaturas pendientes de casi todos los políticos andaluces, en vez de hacer una burbuja arqueológica o un lugar de estudio sobre los tartesos… echaron sobre los restos fenicios una torta de cemento y lo abandonaron… En nuestro pequeño vivero estamos cuidando cinco ejemplares de carambolos con la esperanza de plantarlos algún día en el santuario fenicio. Mientras tanto, nos pareció conveniente cooperar con la buena labor de reforestación que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra y, con el fin de aumentar su biodiversidad, el día 30 de septiembre plantamos un ejemplar a la orilla de la cuesta que lleva a la ermita de san Roque, que por cierto es el Patrón de nuestra asociación.

El nombre científico de este árbol frutal es Averrhoa carambola L. y pertenece a la familia de las Oxalidáceas. Es originario del sureste de Asia, posiblemente del estado malayo de Selangor que baña el estrecho de Malaca, donde los carambolos son de gran tamaño; posteriormente, su cultivo se extendió a la antigua Indochina, a las islas Molucas y a Ceilán. Es un árbol de crecimiento lento y por lo general no suele superar los 9 m de altura. Su copa tiene una silueta algo irregular pero con tendencia a redondearse y está formada por numerosas ramificaciones finas y flexibles. Su tronco es corto, normalmente torcido, y su corteza es bastante lisa aunque finamente fisurada. Su gran enemigo son las heladas.

Sus hojas miden de 10 a 18 cm de longitud y son perennes, alternas, pecioladas, compuestas e imparipinadas(que terminan en un folíolo, o sea que el número de folíolos es impar); el raquis es triangular y algo más ancho en la base y sobre él tiene insertados de 9 a 15 folíolos que tienen los márgenes enteros, miden de 3 a 8 cm de longitud y son de forma ovalada pero con un pequeño ápice acuminado.

Sus flores son pequeñas y completas. Suelen abrir gradualmente en las primeras horas de la mañana y se pliegan al atardecer. Su inflorescencia se presenta en forma de panículas y por lo general emergen de las axilas de las ramas viejas; sus vistosos pedúnculos de color granate miden 1 cm de largo. Su cáliz está formado por 5 sépalos rectos, algo desiguales y de color rojo oscuro, que están imbricados en el botón y miden entre 2,5 y 3,5 mm de longitud; su corola está formada por 5 pétalos libres de color violeta con matices rojizos y los bordes blanquecinos; cada flor dispone de 5 estambres fértiles y 5 estaminodios (estos son estériles, o sea, que no producen polen) más cortos; el estigma es bilobado.

Sus frutos son bayas muy curiosas que crecen en racimos, miden de 8 a 12 cm de largo y presentan por lo general cinco costillas o estrías prominentes en el sentido longitudinal. Su piel es fina, de color amarillo claro, y su pulpa transparente y jugosa  tiene un sabor agridulce. Si se corta en rodajas,  estas forman decorativas estrellas de cinco puntas. Cada fruto suele contener en su interior un máximo de 12 semillas planas y delgadas, de color marrón y de entre 6 y 12 mm de largo.

Pepi y Esperanza arreglando el alcorque y regando el carambolo.

Las flores del carambolo.

Los frutos del carambolo.

agosto 8, 2012

El jabonero de China

El jabonero de China cargado de frutos en la Plaza de América del parque de María Luisa.

El jabonero de China es uno de los árboles ornamentales que mejor está representado en los parques y viarios de Sevilla. Quizás, por su tamaño y porte, los ejemplares más antiguos sean los que se encuentran en el paseo elíptico que rodea la Plaza de América. En la barriada Ntra. Sra. de la Oliva, el único jabonero que existe lo plantamos el día 15 de enero de 1991, frente al bloque 25, con la colaboración de nuestros socios Juan Tejera Hernández (que en paz descanse) y Trifón Domínguez. Este decorativo árbol tiene por nombre científico Koelreuteria paniculata Laxm. y pertenece a la familia de las Sapindáceas. Es originario del continente asiático, exactamente de los montes bajos de Wuyi, situados en el norte de la provincia china de Fujian. Su crecimiento se podría calificar de medianamente lento (5,5 m en 20 años); sin embargo, algunos logran superar los 12 m en condiciones óptimas. Su copa es redonda, densa, con la cima algo aplanada, y está formada por numerosas ramas ascendentes que a veces se inclinan y otras se retuercen. El tronco, levemente tortuoso, de joven es más bien delgaducho, pero con el paso de los años se va robusteciendo; su corteza, de color pardo grisáceo, se ennegrece al ir envejeciendo y se agrieta en surcos longitudinales cuyo fondo es de un color acanelado. Este árbol prefiere los lugares soleados y tolera bien la sequía.

Sus hojas, caducas, miden entre 25 y 35 cm de longitud, están en disposición alterna y son compuestas e imparipinnadas, con de 7 a 15 folíolos que tienen los bordes irregularmente lobulados o dentados y que están unidos al eje foliar por un corto pecíolo amarillento; cada folíolo mide entre 3 y 7 cm de longitud, de forma que los más cercanos a la base de la hoja son claramente más pequeños que los centrales y terminales; con respecto al color, son de un verde oscuro por el haz y de un verde levemente más claro por el envés. Antes de caerse en otoño, estas hojas toman durante unos días un bonito color amarillo.

Sus flores son pequeñas: solo miden algo más de 1 cm de diámetro. El cáliz tiene 5 sépalos de color verdoso, de forma ovada y que miden unos 2 mm de largo; la corola está compuesta por 4 pétalos linear-oblongos de un intenso color amarillo que presenta una aureola rojiza cerca de la base; estos pétalos se suelen reunir en un solo lado para dejar espacio para que puedan abrir los capullitos más próximos. Cada flor dispone de 8 finos estambres de unos 6 mm de longitud, con los filamentos pelosos y con la peculiaridad de que se arquean como fuegos artificiales debido al peso de las anteras. Estas flores están insertas en unas erguidas panículas de forma piramidal y de hasta 45 cm de longitud que están situadas al final de las ramas. En Sevilla, la floración del jabonero de China comienza a finales de mayo y dura aproximadamente hasta el día de san Juan.

Sus frutos son unas cápsulas de unos 5 cm de longitud, cuyo color exterior puede variar desde el violáceo amarronado hasta el pardo amarillento; dichas cápsulas están formadas por 3 valvas acorazonadas, cuyo aspecto se asemeja al de un farolillo de papel (de ahí que también se le conozca como el árbol de los farolillos). Estos frutos se mantienen colgando durante todo el invierno y cada uno contiene en su interior un máximo de 6 semillas (dos por cada celdilla) de color negro y de unos 6 mm de diámetro.

Hasta agosto de 2012, hemos plantado ejemplares de jabonero de China (procedentes de nuestro vivero) en los lugares siguientes:

-el 27 de febrero de 2007, en el colegio Ntra. Sra. de la Paz;

-el 13 de mayo de 2007, en el Club de Campo de Sevilla.

El jabonero de China en plena floración.

Detalle de la inflorescencia del jabonero de China.

Frutos y semillas del jabonero de China.

Detalle del tronco y de la corteza del jabonero de China.

julio 21, 2012

El árbol de Júpiter

Árbol de Júpiter en los Jardines del Parlamento de Andalucía

Árbol de Júpiter en el Monumento a Colón en el Paseo Catalina de Ribera

El árbol de Júpiter no es aún un signo de identidad de Sevilla como actualmente lo son los naranjos o las jacarandas, pero se va extendiendo su presencia por la capital de Andalucía; quizás los más antiguos ejemplares de la ciudad sean los del jardín de la Lonja, y también se puede contemplar en la plaza del Duque, en la glorieta del Cid Campeador y en el monumento a Cristóbal Colón en los Jardines de Catalina de Ribera; prácticamente lo podemos ver en casi todos los parques y jardines de Sevilla. En nuestra barriada Nuestra Señora de la Oliva hay cinco ejemplares que plantamos con nuestro amigo Juan Tejera Hernández (que en paz descanse) el día 23 de diciembre de 1990.

El árbol de Júpiter, que es más bien un arbolito, tiene por nombre científico Lagerstroemia indica L. y pertenece a la familia de las Litráceas. Es originario de la provincia china de Yunnan, y posteriormente pasó a la India, de donde toma el nombre indicativo de la especie. Es de crecimiento medio y no suele superar los 5 m de altura. Su copa es casi redonda y la forman ramas algo separadas que tienden a buscar la verticalidad; los tallos jóvenes, curiosamente, son de sección casi cuadrangular; su tronco por lo general es recto, y su corteza es lisa y suave, pero con los años se desprende en finas láminas que dejan entrever manchas y vetas que van desde el color grisáceo al amarillento o salmonado; con respecto a su madera, diremos que es muy apreciada por su dureza. Los terrenos salitrosos le afectan negativamente, y a la hora de trasplantarlo hay que tener la precaución de procurar no romper el cepellón.

Las hojas son caducas y simples, miden entre 2 y 4 cm de longitud y unas veces tienen forma elíptica y otras redondeada; presentan la peculiaridad de ser opuestas en la parte inferior del tallo y alternas en el extremo; también hay que tener en cuenta que al brotar son de tono bronceado y, por último, señalaremos que da la impresión de que estas hojas se oscurecen al atardecer.

Sus flores se abren formando apretadas panículas piramidales de unos 20 cm de longitud en los extremos de las ramas. La corola está formada por 6 pétalos libres y con los bordes ondulados o festoneados en las variedades de color rosa, lila o blanco; el cáliz está formado por 6 sépalos soldados y dispone de numerosos y cortos estambres amarillos. Hemos observado que la exposición al sol favorece la floración; esta tiene lugar en Sevilla con la llegada del verano y dura hasta bien avanzado septiembre.

Sus frutos son cápsulas esféricas que suelen permanecer en el árbol hasta pasado el invierno. Estos frutos suelen madurar sobre el mes de octubre y se tornan casi negros, tienen de 8 a 12 cm de diámetro y disponen de 4 a 6 valvas por donde dejan escapar numerosas semillas aladas.

Árbol de Júpiter en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva, jardín lateral del bloque 122.

Detalle de la flor del árbol de Júpiter

Árbol de Júpiter: panículas de flores y hojas.

Detalle del tronco del árbol de Júpiter.

diciembre 31, 2011

El árbol del amor de flores blancas

Árbol del amor de flores blancas plantado el día 1 de marzo de 1990 en el barrio de La Oliva.

¿Cuándo diseñará el Ayuntamiento una ruta botánica de los árboles exóticos y ornamentales de Sevilla que incluya este árbol? Los vecinos de la barriada Ntra. Sra. de la Oliva tenemos el privilegio de poder contemplar la espectacular floración del árbol del amor de flores blancas, cuyo nombre científico es Cercis siliquastrum L. var. alba Weston y que pertenece a la familia de las Fabáceas o Leguminosas. Es posible que sea originario de la región asiática que limita con el mar Mediterráneo; con respecto a su introducción en Europa Occidental, al parecer lo trajeron, allá por el año 1200, los caballeros templarios desde Judea (Tierra Santa). Lo podemos catalogar como un árbol de crecimiento medio, que llega a alcanzar los 12 m de altura. Su copa es de porte irregular, algo globosa y extendida, y está formada por ramas tortuosas que normalmente acaban péndulas; las ramitas jóvenes tienen un ligero color pardo rojizo. El tronco aparece retorcido con frecuencia y, con el paso de los años, su corteza grisácea y rugosa se va agrietando con profundas fisuras longitudinales de color parduzco.

Sus hojas normalmente brotan después de la floración a finales del mes de marzo y son caducas, simples, alternas y palminervias, con forma de corazón redondeado, con dos lóbulos que se solapan por la base y con el borde entero; con respecto a su tamaño suelen medir alrededor de 10 cm de diámetro, y son de color verde oscuro por el haz y más claro (a veces de un color verde azulado) por el envés; su pecíolo, de  unos 3 cm de largo, tiene tonalidades rojizas.

Sus flores son de un color blanco céreo y están reunidas en ramilletes situados tanto en las ramas viejas como en la corteza del tronco, particularidad que se conoce en botánica como caulifloria; su cáliz dispone de 5 dientes de color parduzco y la corola se parece a la de las papilionáceas y mide unos 2 cm; hay que tener en cuenta que los tres pétalos superiores son claramente más pequeños que los inferiores, y de éstos, el central se denomina estandarte; cada flor dispone de 10 estambres que rodean a un pistilo central. En Sevilla la floración comienza a finales del mes de febrero y se mantiene durante el mes de marzo.

Sus frutos maduran en otoño y son vainas o legumbres colgantes de 6 a 10 cm de longitud, con el ápice puntiagudo y de color pardo rojizo, que permanecen en el árbol todo el invierno. Cada fruto contiene en su interior unas 12 semillas negruzcas y aplanadas.

El 1 de marzo de 1990, plantamos el ejemplar de la barriada Ntra. Sra. de la Oliva que está situado en el alcorque circular del bloque 36, en la zona de los aparcamientos.

Las flores del árbol del amor blanco.

Flores que brotan del tronco del árbol del amor blanco.

Una floración caprichosa.

El árbol del amor después de la floración.

Las hojas del árbol del amor blanco.

junio 12, 2011

El azufaifo

Plantación de un azufaifo en la Bda. Ntra. Sra. de la Oliva el 10 de junio de 1995 con motivo de la celebración del Día del Barrio.

El azufaifo es un arbusto de porte arbóreo que está muy poco representado en Sevilla; que sepamos, hay un par de ejemplares en los Reales Alcázares (en la zona del jardín del Pabellón de Carlos V) y existe otro azufaifo en el jardín lateral del bloque 34 de la barriada Nuestra Señora de la Oliva, que plantamos el día 10 de junio de 1995 con motivo del Día del Barrio y que fue donado por nuestro vecino Rafael Salas; también hay otro ejemplar en la ronda del Tamarguillo, a la altura de los bloques de Híspalis.

El nombre científico del azufaifo es Ziziphus jujuba Mill. y pertenece a la familia de las Ramnáceas. Es originario del sureste de China, aunque se haya naturalizado muy bien a los países de la cuenca mediterránea. Incluso con una poda de formación, es muy raro que algún ejemplar supere los 10 metros de altura. Su copa es más bien semiesférica, con tendencia a extenderse, y se caracteriza por estar formada por numerosas ramitas flexibles, zigzagueantes y algo péndulas que, por lo general, presentan varias estípulas (hojitas pequeñas que crecen en la unión del pecíolo con la rama y que se han transformado en espinas de tamaño desigual). Su tronco suele crecer derecho, aunque a veces se retuerza algo. La corteza es de color pardo negruzco; en sus primeros años es bastante lisa, posteriormente se arruga y agrieta profundamente. El azufaifo es una especie xerófila a la que le gusta desarrollarse en zonas áridas y sus raíces suelen buscar las capas freáticas hasta grandes profundidades.

Sus hojas son caducas, simples, opuestas, ovales, lampiñas, con los bordes levemente dentados; en la base de las ramitas las hojas miden de 3 a 6 cm de longitud y van reduciendo su tamaño poco a poco hasta la punta de las mismas. Cada hoja posee tres nervios longitudinales muy pronunciados que parten de la base, y su pecíolo tan sólo mide de 2 a 4 mm de largo.

Sus flores son como estrellitas de unos 6 mm de diámetro y de color amarillento verdoso, que brotan en grupos de dos a tres de las axilas de las hojas a lo largo de las ramitas. La corola está compuesta por cinco pétalos pequeños de forma cóncava que están superpuestos a los cinco sépalos extendidos. Cada flor posee cinco estambres. En Sevilla, su floración tiene lugar desde principios de mayo hasta el mes de junio.

Sus frutos se llaman azufaifas y son unas drupas parecidas a las aceitunas, de unos 2,5 cm de longitud. Suelen madurar a finales del mes de septiembre, que es cuando toman el color del cuero viejo. Las azufaifas son comestibles y tienen un sabor entre dulzón y ácido; su pulpa es blanquecina y pegajosa y en su interior sólo tienen un hueso duro.

Hasta junio de 2011 hemos plantado ejemplares de azufaifo en los lugares siguientes:

 El 10 de junio de 1995, en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva.

El 13 de octubre de 1999, en el Arboreto de El Carambolo.

El 21 de marzo de 2007, en el Parque de El Alamillo.

Porte actual del azufaifo que se plantó el día 10 de junio de 1995

Las flores del azufaifo.

Los frutos aún verdes (azufaifas).

diciembre 19, 2010

La morera de papel

 

Allá por los años sesenta del pasado siglo, la morera de papel era un árbol corriente en las alineaciones de las avenidas de Sevilla. Actualmente sólo existen algunos ejemplares aislados en el viario de nuestra ciudad y, aunque escasea en las zonas verdes, la podemos contemplar en el jardín del laberinto de los Reales Alcázares, o al lado de la glorieta de Buenos Aires en el parque de María Luisa, o bien en el parque Amate, y, como no podía ser menos, en la barriada Nuestra Señora de la Oliva, en la zona de albero que hay frente al bloque 24.

El nombre científico de la morera de papel es Broussonetia papyrifera (L.) Vent. y pertenece a la familia de las Moráceas. Es originaria de la parte oriental de Asia, concretamente de Japón, la isla de Formosa, Indonesia y la costa de China. Este árbol de sombra es de crecimiento rápido y puede llegar hasta los 14 metros de altura. Su copa, redondeada, es muy abierta y densa; su tronco, algo sinuoso, presenta bultos muy marcados; la corteza, de estructura fibrosa y de color pardo grisáceo, tiene la superficie lisa, pero con unos anillos circulares de color marrón oscuro que se agrietan y deforman a medida que el árbol envejece. La raíz es bastante superficial y de ella nacen brotes y atolones. Este género se caracteriza por tener una savia blanca que contiene látex y, como se trata de una especie dioica (es decir, que las flores de cada sexo se encuentran en individuos distintos de la misma especie), se suelen plantar sólo árboles de floración masculina para evitar su tendencia invasora.

Sus hojas son caducas, alternas (raramente opuestas) y simples, con el limbo o bien ovalado o bien lobulado, pero siempre acabado en punta; a veces esta peculiaridad polimorfa se suele dar hasta en una misma rama. Cada hoja mide de 8 a 16 cm de longitud, dispone de un largo pecíolo y tiene los bordes dentados; de color verde claro con leves tonos grisáceos, las superficies de ambas caras son pubescentes y suaves al tacto. Al llegar el otoño, las hojas de la morera presentan bellas tonalidades amarillentas, por lo que resulta agradable su contemplación.

Sus flores son poco vistosas y, como hemos dicho, las masculinas y las femeninas brotan en árboles separados o diferentes pies. Las flores masculinas, con las anteras de color amarillento pálido, están dispuestas en amentos colgantes y lanosos que miden entre 4 y 8 cm de longitud; las flores femeninas, cuyos estigmas son de color rojizo, se agrupan en pequeños glomérulos de 1,5 cm de diámetro.

Sus frutos, que sólo se forman a partir de las inflorescencias femeninas y que son redondos, de unos 2 cm de diámetro y de color rojo anaranjado, maduran y caen a finales del mes de septiembre. Sus diminutas semillas se recolectan en otoño.

Hasta el mes de diciembre de 2010 hemos plantado moreras de papel en los lugares siguientes:

El 8 de enero de 1991, en la bda. Ntra. Sra. de la Oliva, en la plazoleta frente al bloque 24.

El 18 de febrero de 2005, en colegio Fray Bartolomé de las Casas.

El 21 de octubre de 2006, en la Parroquia de la Candelaria.

El 9 de diciembre de 2007, en el Arboreto Intercontinental del Club de Campo.

El 25 de febrero de 2009, en el colegio Fray Bartolomé de las Casas.

Morera de papel en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva.

Hojas y amentos masculinos de la morera de papel.

25-02-09, Plantación de una morera de papel en el colegio Fray Bartolomé de las Casas.

agosto 1, 2010

El parasol de China

Este exótico árbol está poco representado en los parques de Sevilla, ya que tan sólo hay un ejemplar en los Jardines del Cristina; sin embargo, sí lo podemos contemplar en el viario de la ciudad, concretamente en las calles Pedro Salinas y Montevideo de la zona de El Porvenir; en la calle Recaredo, a la  altura de la iglesia de san Roque; en una de las aceras de la calle Santa Joaquina de Vedruna; en la avenida Ramón y Cajal, cerca del antiguo Matadero Municipal, y, sobre todo, en la barriada Nuestra Señora de la Oliva, donde hay 9 ejemplares de 40 años de existencia.

Parasol de China junto a la parroquia de San Roque (Sevilla).

El parasol de China, cuyo nombre científico es Firmiana simples (L.) W. Wight (el nombre genérico está dedicado a Graf de Firmian, gobernador de Lombardía en el siglo XVIII) es un árbol vigoroso perteneciente a la familia de las Esterculiáceas y originario del sudeste de Asia, concretamente de la franja costera que va desde el norte de Vietnam hasta el sur de Japón. Su crecimiento es medianamente lento, y llega a sobrepasar los 15 metros de altura; su longevidad, media, pues suele superar los cien años de vida. La copa del parasol, aunque ovoide, es bastante regular, formada por ramas rectas muy decorativas que tienen tendencia a crecer hacia arriba. Su tronco es recto y de fuste alto; su corteza, lisa y suave al tacto, es de color verdoso y está moteada de manchas oscuras, pero al envejecer se torna grisácea.

Sus hojas son caducas, alternas, simples, largamente pecioladas, palmeadas o palmatilobadas, con de 3 a 5 lóbulos agudos. Su limbo, de color verde botella, es de gran tamaño -hasta 35 cm de longitud-; el envés es de color verde claro y tomentoso al tacto. La falta de agua en verano la acusa la flacidez de sus hojas.

Sus flores, de un color verdoso amarillento, aparecen en racimos terminales generalmente axilares. Son pequeñas y apétalas (con un cáliz acampanado formado por cinco lóbulos curvados), actinomorfas (con simetría radiada en torno a un eje), melíferas y unisexuales. Las flores masculinas presentan los estambres unidos en una columna central que contiene de 10 a 15 anteras sésiles. En Sevilla, la floración del parasol de China tiene lugar a principios del mes de junio.

Sus frutos son unos curiosos folículos persistentes de 5 a 12 cm de largo, dehiscentes, que se abren en cuatro valvas con aspecto de hojas de color amarillo pajizo. En los márgenes de cada valva están las semillas, que son esféricas, rugosas, de unos 6 mm de diámetro y de color marrón claro.

Hasta el mes de julio de 2010 hemos plantado parasoles de China en los lugares siguientes:

El 21-05-05, en el barrio del Retiro Obrero.

El 27-09-07, en el parque de El Alamillo, con motivo de la celebración del día de la Naturaleza.

Floración del parasol de China.

Parasol de China en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva, frente al bloque 77.

Frutos del parasol de China.

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mayo 14, 2010

El árbol de las orquídeas o bauhinia rosa

La primera vez que vimos en Sevilla una bauhinia rosa fue a finales de los años ochenta en el barrio de Bami; entonces solicitamos permiso para recolectar sus semillas y, una vez que los arbolitos alcanzaron cierto porte, los fuimos plantando en las zonas ajardinadas de la barriada Nuestra Señora de la Oliva. Poco a poco se ha ido introduciendo en nuestra ciudad, y es una delicia contemplar su floración en la glorieta del Cid Campeador. El nombre científico de este árbol es Bauhinia variegata L. y pertenece a la familia de las Leguminosas; el género Bahuinia está dedicado a los hermanos Bauhin, botánicos suizos, y el atributo específico variegata a los variados colores de sus flores. Es originario de Asia, concretamente de las zonas tropicales de la India y de Birmania (actualmente Myanmar); en este último país, los budistas lo veneran como especie sagrada. Su porte es medianito, pues no suele superar los 10 metros de altura. Su copa es irregular, formada por ramas zigzagueantes y con algunas espinas; el tronco, erecto y delgado, tiene la corteza lisa y de color grisáceo, con leves hendiduras verticales. Su madera es de tonos rojizos oscuros y posee la peculiaridad de que es muy pesada y dura.

Sus hojas son simples, alternas, con un pecíolo que mide entre 3 y 4 cm de longitud y con un limbo de entre 6 y 12 cm de diámetro, limbo que tiene la nerviación muy señalada y además es bilobado, es decir, que tiene una hendidura que a veces llega hasta la mitad de la hoja y que la divide en dos lóbulos, dándole la forma de una pezuña, motivo por el cual el árbol de las orquídeas también se conoce como “pata de vaca”. Estas hojas son semipersistentes, o tal vez podríamos decir que son brevemente caducas, esto es, que las ramas permanecen desnudas poco tiempo.

Sus flores podrían compararse con las maravillosas orquídeas y suelen aparecer antes de la foliación, en pequeños racimos situados en los extremos de las ramas viejas. Sus  cinco pétalos oscilan entre los colores lila, blancuzco e incluso rosa intenso; uno de los pétalos presenta arabescos dibujos de color púrpura oscuro. Cada flor dispone de cinco estambres fértiles y arqueados de desigual longitud. En Sevilla la floración de la bahuinia rosa tiene lugar desde mediados de abril hasta la primera semana de mayo.

Sus frutos son vainas lineales dehiscentes (es decir, que se abren para expulsar las semillas) y aplastadas, algo comprimidas y recurvadas, de color pardo, que llegan a medir más de 20 cm de longitud y 2 cm de ancho. Cada fruto contiene en su interior de 10 a 20 semillas redondas y aplastadas, de 1 a 1,5 cm de diámetro y de color marrón claro.

Hasta el mes de mayo de 2010 hemos plantado árboles de las orquídeas en los siguientes lugares:

– El 21-12-90, en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva, frente al bloque 29.

– El 03-01-91, en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva, detrás del bloque 122.

– El 27-04-05, en el Centro Cívico “El Esqueleto”.

– El 25-09-05, en el Parque Estoril (Cerro del Águila).

– El 23-02-06, en el colegio Ntra. Sra. de la Paz (Polígono Sur).

– El 04-05-10, en el parque José Celestino Mutis, con los niños del colegio Fray Bartolomé de la Casas.

Árbol de las orquídeas.

Flores del árbol de las orquídeas.

Árbol de las orquídeas que plantamos el día 21 de diciembre de 1990, frente al bloque 29 de la barriada Ntra. Sra. de la Oliva.

El día 25 de septiembre de 2005, plantamos un árbol de las orquídeas en el Parque Estoril (Cerro del Águila) con motivo de la LXIV Velá de Ntra. Sra. de los Dolores.

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abril 3, 2010

El naranjo moruno

Este cítrico es escaso en las zonas verdes de Sevilla, salvo en los jardines de las Delicias y, dentro de los Reales Alcázares, en los recónditos jardines de China. Su nombre científico es Citrus myrtifolia Raf. y pertenece a la familia de las Rutáceas. Es originario de la parte suroriental de China y se ha adaptado muy bien a nuestro clima. El naranjo moruno tiene poca vitalidad, es de crecimiento lento y no suele alcanzar los 4 metros de altura. Su copa, formada por un follaje frondoso, es irregular; el tronco es recto, con ramas carentes de espinas que parten casi desde la base, y su corteza, de color gris oscuro, se arruga y agrieta al envejecer.

Las hojas son perennes, alternas, coriáceas, simples, de forma lanceolada y pequeñas, de unos 4 cm de longitud (parecidas a las del mirto común, de ahí su nombre científico), algo onduladas y muy juntas las unas de las otras; tienen el pecíolo alado.

La flor, que suele ser solitaria, recibe el nombre de azahar, como la de todos los naranjos; es de color blanco, muy olorosa y de aspecto ceroso; dispone de 4 ó 5 pétalos libres, ligeramente adheridos a la base, y presenta unos 10 estambres de 12 mm de largo cada uno.

El fruto es esférico y ligeramente aplastado, de unos 5 cm de diámetro (más pequeño que el del naranjo amargo), con la corteza de un intenso color naranja y muy rugosa; su maduración tiene lugar por el mes de noviembre y suele permanecer en el árbol durante todo el año. Su sabor es amargo y en su interior, que está dividido en unos 10 gajos, dispone de 10 a 15 semillas.

En el jardín estrecho que hay frente a los bloques 57 y 58 de la barriada Nuestra Señora de la Oliva, tenemos un naranjo moruno que fue plantado el día 17 de febrero de 1992 por Juan Tejera, José Ferrero y Jacinto Martínez. De este árbol ofrecemos las siguientes fotografías:

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diciembre 2, 2009

El podocarpo

El podocarpo, cuyo nombre científico es Podocarpus neiifolius D. Don., pertenece a la familia de las Podocarpáceas. Esta exótica especie es monoica (es decir, que un mismo árbol tiene flores masculinas y flores femeninas, pero separadas) y es originaria de la vertiente del Himalaya que se extiende hacia China. Podemos catalogarlo como un árbol de crecimiento lento, que suele superar los 20 metros de altura. La corteza de su robusto tronco es fibrosa, sin apenas fisuras, y de color pardo grisáceo; su copa es densa, con forma de columna, a veces con ramas extendidas.

Las hojas son perennes, alternas, coriáceas y enteras; están insertadas muy juntas, aparentando ser verticiladas. Son de color verde intenso por el haz y de un verde mucho más claro por el envés; de forma lanceolada estrecha y lineal, presentan un nervio central prominente y su pecíolo es corto.

Las flores son unisexuales, sésiles, normalmente solitarias; las masculinas crecen en amentos (espigas compuestas de flores de un mismo sexo) de color pardo y presentan dos sacos polínicos; las femeninas, provistas de un pedúnculo suculento, son de color verdoso.

El fruto es técnicamente un cono, que presenta un receptáculo brillante (baya) de algo más de un centímetro de diámetro, que a su vez encierra una almendra (semilla) desnuda, que madura al cabo de dos años.

El 25 de febrero de 2006, nuestra Asociación quiso rendir un póstumo reconocimiento a nuestro directivo Don Chindasvinto Monchul Jiménez plantando un árbol en su pueblo, el Rosal de la Frontera, localidad a la que dedicó los últimos años de su vida. Chindasvinto revitalizó la Asociación de Mayores con la ilusión de aglutinar a los rosaleños de la tercera edad para así conseguir equipamientos que mejorasen la calidad de vida de estas personas. El árbol elegido fue el podocarpo, y deseamos que la sombra de este árbol sea el lazo de unión entre las dos asociaciones y las dos ciudades por las que tanto se esforzó nuestro querido amigo Vinto.

Hojas y frutos del podocarpo.

El 25-2-2006 plantamos un podocarpo en memoria de nuestro directivo don Chindasvinto Monchul en El Rosal de la Frontera (Huelva).

El 7-11-1996 los alumnos del colegio Preescolar Ntra. Sra. de la Oliva plantaron un podocarpo frente al bloque 82 con motivo del X aniversario de nuestra Asociación. Al poco tiempo fue arrancado por unos vándalos.

El 4-11-1997 plantamos un podocarpo en el parque Genovés de Cádiz y realizamos una ofrenda floral al monumento del insigne naturalista gaditano José Celestino Mutis.