Archive for ‘Árboles de Europa’

diciembre 31, 2016

El pino de Alepo o pino carrasco

Pino de Alepo en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva (plantado en 1970).

Pino de Alepo en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva (plantado en 1970).

Hemos decidido describir este árbol en recuerdo de las víctimas inocentes que mueren y sufren en la ciudad siria de Alepo, tan duramente castigada por la guerra.

El pino de Alepo, también conocido como pino carrasco, es un árbol que está bien representado en Sevilla; concretamente en la barriada Nuestra Señora de la Oliva hay tres magníficos ejemplaresbda de cincuenta años. El nombre científico de este árbol es Pinus halepensis Mill. y pertenece a la familia de las Pináceas. Es una especie originaria del sur de Europa y Asia Menor, particularmente común en las colinas próximas a la costa mediterránea, donde crece hasta cotas algo superiores a los 1000 metros sobre el nivel del mar. De crecimiento rápido, en terrenos favorables este pino suele alcanzar los 20 metros de altura. Sin embargo, es poco longevo, ya que no supera los 300 años de vida. Su copa, que es poco densa, en ejemplares jóvenes es estrecha y cónica, pero a medida que envejece se vuelve columnar e irregular; su tronco, más bien corto, suele ramificar a escasa distancia del suelo, y generalmente se suele retorcer o inclinar; su corteza hasta los 10 años es de color grisáceo, algo brillante y lisa, pero con el tiempo se va agrietando, formando unas placas laminares pequeñas de forma más o menos  rectangular y de color pardo rojizo. Otra característica de esta especie es que aguanta bien el calor y la sequía; quizás sea el pino más resistente a la aridez, ya que es capaz de sobrevivir en suelos pobres y calizos, lo que le convierte en idóneo para proteger la erosión de los suelos; sin embargo, le afectan las heladas persistentes. Su madera es poco apreciada, pero su resina proporciona el aceite de trementina y los griegos la emplean en la elaboración del vino denominado retsina.

Sus hojas, perennes, tienen forma de aguja (acículas); además, son lisas, muy flexibles y de color verde brillante, aunque ligeramente amarillentas; están dirigidas hacia arriba, pero sus ápices no pinchan, y miden entre 5 y 12 cm de longitud por de 0,7 a 1 mm de anchura. Situadas en las extremidades de las ramas, suelen agruparse de dos en dos en un tallo común (braquiblasto).

Sus flores son unisexuales y no tienen ni cáliz ni corola; tanto las femeninas como las masculinas brotan en el mismo árbol. Las flores femeninas están reunidas en estructuras ovoides, de color rosado violáceo, con cierto parecido a piñas en miniatura, y miden de 5 a 8 mm. Los conos que contienen las flores masculinas son alargados y de color amarillo, miden entre 10 y 12 mm de largo y brotan agrupados en los extremos de las ramitas; cuando se abren, dispersan su polen, dando lugar a la denominada lluvia de azufre. La polinización tiene lugar mediante el viento. El pino de Alepo florece entre los meses de marzo y abril.

Sus frutos se desarrollan a través de las flores femeninas y se conocen popularmente como piñas. Estas tienen forma ovadocónica, miden unos 10 cm de largo  por 3 cm de ancho, su ápice es puntiagudo y el escudete es romboidal con el centro grisáceo y romo. Al madurar, en otoño del segundo año, estos frutos se tornan de color marrón y es cuando se abren para soltar los piñones, aunque las piñas suelen permanecer en el árbol varios años, prácticamente hasta que se descomponen.  Las semillas o piñones son de color grisáceo oscuro, miden entre 5 y 7 mm de largo y están provistas de un ala membranosa cuatro veces más larga que ellas, que les facilita la dispersión mediante el viento.

Las flores masculinas.

Las flores masculinas del pino de Alepo.

las piñas del pino de Alepo

Las piñas del pino de Alepo.

Tronco del pino de Alepo

El tronco del pino de Alepo.

 

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diciembre 28, 2015

El quejigo

Quejigo situado en la finca de las Hermanillas, Grazalema (Cádiz). Es urgente que la Junta de Andalucía elabore un catálogo con los árboles singulares

Quejigo situado en la finca de las Hermanillas, Grazalema (Cádiz). Es urgente que la Junta de Andalucía elabore un catálogo de los árboles singulares.

El quejigo, también conocido como el roble andaluz, es un árbol de muy escasa representación en los parques y calles de Sevilla. Que sepamos, solo hay tres ejemplares en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva; el de mayor porte, situado detrás de los bloques 48-49, en la zona de los aparcamientos, fue plantado por Paco Rodríguez y Jacinto Martínez el día 24 de diciembre de 1991. El nombre científico de este árbol es Quercus faginea Lam. y pertenece a la familia de las Fagáceas. Posiblemente sea originario del sur de la Península Ibérica, donde se encuentran los ejemplares más longevos y los grandes quejigales, concretamente en las laderas húmedas y zonas de umbría de la Sierra de Grazalema. Es una especie de crecimiento lento y también muy longeva, que llega a sobrepasar los 500 años de existencia. Otro dato es que, en condiciones climáticas favorables, suele superar los 20 metros de altura. Su copa, en ejemplares aislados, es amplia, más o menos redonda, con un follaje poco denso que puebla sus erguidas ramas; su tronco, bastante derecho y robusto, suele disponer de gruesa ramas que a veces crecen cerca del suelo; su corteza, de color parduzco, es poco gruesa y, con los años, se resquebraja y se arruga. Al quejigo le gustan los suelos calizos, crece bien en cotas situadas entre los 500 y los 1000 metros de altura, y en sus primeros años desarrolla un extenso sistema radial. Suele resistir menos la sequía que otros árboles de su mismo género. Otra característica es que en sus ramitas y sobre los brotes jóvenes se desarrolla una especie de pelota, conocida como agalla, que a primera vista parece un fruto pero que está producida por la picadura un insecto.

Sus hojas son marcescentes, lo que significa que las hojas caducas, ya marchitas una vez finalizado el periodo vegetativo, permanecen en las ramas durante el invierno, hasta que brotan las nuevas hojas en la primavera. Posiblemente esto sirva para disuadir a los animales herbívoros, ya que las hojas secas son amargas. Además, las hojas del quejigo son simples, de forma aovado-lanceolada, están dispuestas de manera alterna, son de consistencia subcoriácea, y en sus márgenes disponen de dientes profundos y punzantes. Su longitud varía entre los 4 y los 8 cm, y son de color verde brillante por el haz y algo vellosas y de color blanquecino por el envés; el limbo es ondeado y su pecíolo mide aproximadamente un centímetro de largo.

Sus flores son poco vistosas; al tratarse de una especie monoica, las flores de los dos sexos brotan separadas en el mismo árbol. Las masculinas se hallan agrupadas en inflorescencias conocidas como amentos de color verde amarillento, que suelen brotar en las ramitas del año anterior; estos amentos o espigas de flores del mismo sexo son colgantes, miden de 2 a 6 cm de largo y poseen 6 estambres por cada flor. Las flores femeninas, por su parte, nacen en amentos paucifloros (de pocas flores) de las axilas de las hojas jóvenes algo más tarde que las del sexo contrario; su estilo es corto, los estigmas espatulados y bruscamente reflejos; tras su fecundación, son las que originan el fruto.

Sus frutos son bellotas que miden entre 2 y 4 cm de largo; están sustentados entre las hojas por un corto pedúnculo y disponen del característico gorro semiesférico o cúpula de la base de la bellota. El quejido es una especie vecera, es decir, que un año da fruto y el año siguiente no.

Bellota del quejigo

Bellota del quejigo.

Flores masculinas del quejigo.

Flores masculinas del quejigo.

Hojas del quejigo

Hojas del quejigo.

Tronco y corteza del quejigo

Tronco y corteza del quejigo.

mayo 25, 2010

El castaño de Indias

Este ornamental árbol es fácil de identificar a pesar de que son pocos los ejemplares que existen en Sevilla: uno bastante viejo en el parque de María Luisa y otro en los jardines del Alcázar. El nombre científico del castaño de Indias es Aesculus hippocastanum L. y pertenece a la familia de las Hipocastanáceas. Es originario de la península Balcánica, concretamente de los montes limítrofes entre Grecia y Albania, donde crece entre los 500 y los 1.000 metros de altitud. Su crecimiento es rápido y, si dispone de espacio libre para desarrollarse, suele superar los 25 metros de altura. No es una especie muy longeva ya que apenas llega a los 200 años de vida. Su tronco poderoso y erecto es fácil de seguir hasta la densa y casi esférica copa formada por numerosas ramas algo péndulas. La corteza es de color pardo grisáceo cuando es joven, pero al envejecer se agrieta en anchas placas.

Sus hojas son caducas, opuestas, palmeadamente compuestas por siete (a veces cinco) folíolos desiguales y anchos, de forma lanceolada y con los bordes burdamente aserrados, que irradian desde el extremo de un largo y robusto pecíolo. Las invernales yemas están cubiertas de unos pelillos aterciopelados muy pegajosos; en los albores de la primavera, estas yemas se ensanchan y brotan. En otoño el follaje adquiere un bello color amarillento dorado y, como dato curioso, cabe señalar que sus hojas al caer al suelo se desintegran.

Sus flores, de color blanco nieve, están salpicadas de manchitas rojizas, y se reúnen en espigas cónicas y erectas al final de las ramas: el castaño de Indias en flor da la impresión de ser un altar verde repleto de candelabros. Individualmente cada flor es asimétrica, posee 5 sépalos verdes en forma de campana y 5 pétalos ondulados; el androceo consta de 7 estambres curvados hacia abajo que luego se enderezan, y el torcido pistilo es portador de un largo estilo.

El fruto es una cápsula esférica carnosa y espinosa, de unos 6 cm de diámetro, que al madurar al comienzo del otoño se abre por varias hendiduras para expulsar tres semillas de unos 3 cm y de color marrón rojizo brillante. Estas castañas, no comestibles por su amargor, pierden pronto su poder germinativo.

El día 12 de enero de 1991 plantamos un castaño de Indias frente al bloque 126 de la barriada Nuestra Señora de la Oliva (Sevilla).

El 28 de mayo de 2005 plantamos un castaño de Indias en los jardines del palacio de Orleans de Sanlúcar de Barrameda.

El castaño de Indias que plantamos en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva el día 12 de enero de 1991, casi veinte años después.

El 6 de octubre de 1995, los alumnos del colegio preescolar Ntra. Sra. de la Oliva (en la actualidad cerrado) observan el castaño de Indias mientras recorren el itinerario botánico de la barriada Ntra. Sra. de la Oliva.

Las flores del castaño de Indias.

28-05-05. Momento de la plantación de un castaño de Indias en el palacio de Orleans de Sanlúcar de Barrameda.

Jorge M. Palma, presidente de la Asociación Ben Baso, explica a los miembros de la Plataforma las características del palacio de Orleans de Sanlúcar de Barrameda.

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mayo 4, 2010

El taraje blanco

A pesar de sus características ornamentales, no es corriente ver este árbol en los parques y jardines de Sevilla, excepto en el parque de El Alamillo, en el que hay numerosas plantas autóctonas. También existe un hermoso ejemplar en la zona de albero del bloque 3 de Giralda Sur, junto a la barriada Nuestra Señora de la Oliva. El nombre científico del taraje blanco es Tamarix africana Poir., y pertenece a la familia de las Tamaricáceas. Es originario de la cuenca del Mediterráneo occidental, y en Europa se ha extendido hasta las costas del sur de las Islas Británicas. A veces, como el ejemplar mencionado de los bloques de Giralda Sur, supera los 8 metros de altura. Su copa es irregular y poco tupida y está formada por numerosas ramas largas y flexibles predispuestas a caer péndulas. Su tronco es grueso y retorcido, con tendencia a ramificarse a poca distancia del suelo, y su corteza, de color pardo oscuro, presenta fisuras y grietas.

Las hojas son caducas, simples, alternas, sésiles, escamiformes (parecidas a las del ciprés), ensanchadas y abrazadas unas a otras por la base; podría decirse que tienen forma triangular; miden entre 1,5 y 3 mm de largo, por lo que pierden poca agua por evaporación.

Las flores aparecen antes que las hojas y son de color blanco; se agrupan en espigas cilíndricas y colgantes que miden algo menos de 1 cm de diámetro y entre 3 y 6 cm de largo. Cada flor tiene 5 sépalos, 5 pétalos de 2 a 3 mm de longitud y 5 estambres insertos sobre un disco nectarífero. En Sevilla, la floración del taraje blanco tiene lugar desde finales del mes de marzo hasta principios de mayo.

Los frutos son cápsulas de pequeño tamaño (de entre 3 y 5 mm) que se abren por 3 ó 4 valvas por las que liberan numerosas semillas. Estas semillas son de color marrón claro, y cada una de ellas tiene un penacho apical de color blanco.

El único ejemplar de taraje blanco que existe en las zonas ajardinadas de la barriada Nuestra Señora de la Oliva lo plantamos el día 10 de diciembre de 1993, en el jardín que está detrás del bloque 19 y que da a la avenida Poeta Manuel Benítez Carrasco.

El ejemplar de taraje blanco de los bloques de Giralda Sur.

Las flores del taraje blanco.

Flores y hojas del taraje blanco.

Este taraje blanco lo plantamos el 10 de diciembre de 1993 en el jardín del bloque 19 de la barriada de la Oliva.

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diciembre 4, 2009

El algarrobo

El algarrobo es escaso en las zonas verdes de Sevilla, salvo en el parque del Alamillo, donde está bien representado, y en la isla de los patos del parque de María Luisa, donde existe un añejo ejemplar. El nombre científico de este árbol dioico es Cerlargasatonia siliqua L. y pertenece a la familia de las Leguminosas. Es originario de la región mediterránea europea, donde se distribuye de forma asilvestrada; es de crecimiento lento y es raro que supere los 12 m de altura. Su copa, amplia, muy densa y redondeada, está formada por ramas largas y gruesas que se extienden horizontalmente. El tronco es irregular, tosco, grueso y corto, y la corteza, de color gris pardusco, es bastante lisa.

Sus hojas son perennes, alternas, compuestas paripinnadas, de 2 ó 5 pares de folíolos coriáceos que son de forma oval o bien redondeada, con el borde entero aunque algo ondulado, de un color verde oscuro por el haz y más tenue por el envés; con el tiempo, los folíolos se tornan rojizos.

Sus flores son unisexuales: las femeninas son apétalas y su cáliz tiene 5 sépalos, mientras que las masculinas tienen 5 estambres libres y están agrupadas en cortos racimos de color verdoso amarillento. Suelen aparecer en verano o a principios de otoño sobre ramas viejas o directamente del tronco, precisamente cuando ya están maduros los frutos del año anterior.

Su fruto, conocido con el nombre de algarroba, es comestible. Se trata de una legumbre que llega a medir hasta 20 cm de longitud y que al madurar es de color chocolate con leves tonalidades violáceas; su pulpa tiene un sabor dulzón y en su interior contiene de 10 a 16 semillas de color pardo oscuro.

El único algarrobo que tenemos en la barriada Nuestra Señora de la Oliva lo plantamos en el jardín que hay frente al bloque 9, el Día de Andalucía de 1990.

Las niñas llevaron trajes de flamenca a la plantación del algarrobo (28-2-1990).

Las flores masculinas del algarrobo.

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noviembre 14, 2009

El madroño

Este arbolito ornamental, representado en el escudo de la villa de Madrid, aparece en la mitología griega en el pasaje en el que Hércules vence a Gerión, monstruo gigante y alado y de cuya sangre derramada brotó un madroño. Su nombre científico es Arbutus unedo L. y pertenece a la familia de las Ericáceas. Originario de la región mediterránea, podemos catalogarlo como de crecimiento lento, y lo normal es que no llegue a alcanzar los 10 m de altura. Su copa es espesa y redondeada, compuesta por ramas ascendentes; el tronco es bajo y muy ramificado, y su corteza, de color rojizo oscuro, se desgaja en tiras cuando envejece.

Las hojas son perennes, coriáceas, alternas, simples, lanceoladas, de 4 a 11 cm de largo, con el margen aserrado, lustrosas por el haz y más pálidas por el envés; tienen el pecíolo sonrosado, así como la nervadura.

Las flores son por lo general blancas, a veces teñidas de rosa o de verde, y brotan en racimos; la corola es globosa, con los pétalos soldados pero con las puntas libres, parecida a una pequeñita olla boca abajo de 1 cm de longitud; cada flor dispone de diez estambres y un pistilo. El madroño florece en otoño.

El fruto es esférico, de 2 a 3 cm de diámetro y de color rojo anaranjado, con la pulpa carnosa y la superficie exterior granulosa, y sirve de alimento a muchas aves. Requiere un año completo para madurar, por lo que coincide con la nueva floración. En su interior contiene 3 ó 4 semillas planas.

El día 4 de octubre de 2009, plantamos un madroño en el Arboretum Intercontinental del Club de Campo de Sevilla.

Flor y fruto del madroño.

Plantación de un madroño en el Club de Campo.

Madroño (Arbutus unedo L.)

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noviembre 12, 2009

El olivo

El olivo, traído por los fenicios a Andalucía, es el árbol emblemático de la cultura mediterránea, aunque es muy probable que sea originario del Cáucaso. Mencionado unas cuatrocientas veces en la Biblia, su nombre científico es Olea europaea L. y pertenece a la familia de las Oleáceas. Es un árbol muy longevo, aunque no suele sobrepasar los 12 metros de altura; su copa extendida está formada por ramas irregulares, casi siempre dirigidas hacia arriba, y el tronco, que es corto, a medida que envejece se retuerce; a su delgada corteza, de color grisáceo, con el tiempo se le forman huecos profundos.

Sus hojas son perennes, opuestas, simples, coriáceas y lanceoladas, con los márgenes lisos, pero curvados hacia dentro, y el ápice ligeramente puntiagudo; miden de 2 a 8 cm de largo y son de color verde oscuro por el haz y gris plateado por el envés, casi sésiles o con el pecíolo muy corto.

Sus flores son pequeñas, fragantes, de color blanquecino, y surgen en primavera en panículas axilares multifloras; tienen 4 sépalos, 4 pétalos y un pistilo central.

Sus frutos son drupas carnosas, jugosas y ovoides de 1 a 3,5 cm de largo (dependiendo de la variedad), que en principio son de color verde pero durante la maduración veraniega se tornan de color negruzco: son las aceitunas. En su interior hay un hueso duro (la semilla) que necesita 4 meses para germinar.

El 30 de enero de 2008, para conmemorar el Día de la Paz, plantamos un olivo en la zona ajardinada del Centro Cívico Esqueleto.

Plantación del olivo en el Esqueleto el Día de la Paz de 2008.

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