Posts tagged ‘Arboles de la Oliva’

enero 4, 2019

Los beneficios que nos aportan los árboles

Bda. Ntra. Sra. de la Oliva (Árbol del amor de flores  blancas).

Los árboles son seres vivos que deben gozar de nuestra protección y respeto, pues conviven con nosotros y nos favorecen con su labor callada, influyendo positivamente en nuestra calidad de vida.

Vamos a relacionar algunos de los beneficios que nos aportan:

1) Tienen la capacidad de regular la temperatura, gracias a su generosa sombra y al vapor de agua que liberan sus hojas. En nuestro barrio, en verano logran bajar la temperatura entre 4 y 6º C.

2) Tienen la particularidad de absorber el dióxido de carbono que expulsan los tubos de escape de los vehículos y, a la vez que se quedan con el carbono, expulsan el oxigeno purificado. Además de lo dicho anteriormente, absorben de la atmósfera los contaminantes siguientes: amoniaco, óxido de nitrógeno, dióxido de azufre y ozono.

3) Tienen la propiedad de retener las partículas de polvo que contaminan el ambiente.

4) Mejoran la salud física y mental de nuestros vecinos, ya que está demostrado que los espacios verdes disminuyen la tensión arterial alta y el estrés. Además, los árboles reducen la contaminación sonora.

5) La diversidad de las especies exóticas presentes en nuestra barriada nos hace disfrutar de la contemplación de sus bellas floraciones, algunas de las cuales son  espectaculares, como las del árbol del amor blanco, el brachichito rosado, el palo borracho y la jacaranda. Por otro lado, los árboles son el hogar de los pájaros, cuyo canto nos acerca a la naturaleza.

 La poda de los árboles

Antes que nada, manifestamos que hay que podar o en su caso talar aquellos ejemplares que, a juicio de los técnicos de Parques y Jardines, supongan un peligro para nuestros vecinos o para nuestras viviendas.

Dicho esto, también hay que decir que existe por lo general un gran desconocimiento sobre este asunto. Por ejemplo, se suele afirmar que las podas son necesarias para que los árboles estén saludables y vigorosos, y esto no es cierto. Los árboles solo se deben podar para darles una forma adecuada y cuando haya ramas rotas o secas, o bien, como hemos expresado anteriormente, cuando exista un peligro de rotura o caída.

diciembre 20, 2018

El roble carvallo o roble común

Un retoño del Árbol de Guernica en la Bda. Ntra. Sra. de la Oliva.

El roble no es habitual verlo en los parques de Sevilla; que sepamos, hay uno en los Jardines de las Delicias, concretamente en la parte trasera del Pabellón Marroquí de la Exposición Iberoamericana, y otro, en el jardín lateral del bloque 49 de la Bda Ntra. Sra. de la Oliva. Este último es un retoño del Roble de Guernica que nos donó el lehendakari Ardanza del País Vasco con motivo del Día de Andalucía y que nosotros plantamos el 30 de mayo de 1998. Se trata de un roble carvallo o roble común, cuyo nombre científico es Quercus robur L. y pertenece a la familia de las Fagáceas. Es originario de Europa, donde crece en cotas inferiores a los 900 metros de altura, por lo general formando grandes robledales, desde la cornisa cantábrica hasta aproximadamente la latitud 55º.

Respecto a su ritmo de crecimiento, se puede considerar que es lento, ya que suele crecer entre 8 y 12 metros en 25 años; por otra parte, cuando se encuentra en terrenos fértiles y abiertos, puede superar los 30 metros de altura. Con relación a su longevidad, puede vivir más de 1000 años. Su copa es amplia e irregular, formada por gruesas ramas radiales y con un denso follaje; su tronco es recto, corto y grueso, y la corteza es de color grisáceo y lisa hasta que llega a los 20 años, pero a partir de entonces se torna parda y se va fisurando longitudinalmente en cortas y estrechas placas. Otra característica de esta especie es que prefiere los suelos ácidos y las zonas húmedas, pero que no lleguen a encharcarse; hay que tener en cuenta que no soporta los largos periodos de sequía. Por otra parte, su madera es bastante dura, pesada y de grano fino, con la propiedad de que resiste muy bien el paso del tiempo.

Sus hojas, que miden de 5 a 14 cm de longitud y de 2 a 8 cm de ancho, son caducas, simples y están colocadas en disposición alterna; de peciolo corto, tienen forma oblonga pero estrechándose por la base, con los márgenes profundamente lobulados; su textura es algo coriácea y son de color verde oscuro sin brillo por el haz y más pálido por el envés.

Sus flores, por tratarse de un árbol monoico, son unisexuales. Las flores masculinas aparecen en amentos colgantes de entre 3 y 10 cm de longitud y son color amarillo verdoso; estas flores disponen de un perianto pateliforme (en forma de disco) con 6 lóbulos, y tienen de  6 a 12 estambres de anteras exertas (que salen al exterior) y glabras (que no tiene pelos). Las flores femeninas se reúnen en grupos de 2 o 3 sobre largos pedúnculos axilares, y están rodeadas por un involucro formado por varias escamas; su perianto es subcampanado y de su ovario tricarpelar surgen dos cortos estilos divergentes que finalizan en estigmas casi esféricos de color pardo con tonos rojizos. En Sevilla, el roble común florece en el mes de abril.

Sus frutos son aquenios (bellotas) de forma ovoide y de entre 2 y 4 cm de largo, que bien se encuentran solitarios o agrupados en parejas, y penden de unos largos pedúnculos; suelen madurar a principios de otoño, que es cuando se tornan de color pardo brillante; su sabor es amargo.

Las flores masculinas del roble.

Las bellotas del roble.

Tronco y corteza del roble.