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mayo 3, 2017

Plantación de un magnolio en el colegio Buen Pastor

Plantación de un magnolio en el colegio Buen Pastor.

Como anunciamos en la concentración de la calle Fernán Caballero, hoy día 3 de mayo plantamos un magnolio en el colegio Buen Pastor, en desagravio por el arboricidio (tala de un magnolio y un limonero) cometido en la casa donde vivieron la escritora Cecilia  Böhl de Faber y, posteriormente, el pintor José García Ramos.

El acto comenzó con unas palabras de Joaquín Egea, quien resaltó el valor simbólico que representaba esta plantación; a continuación, una alumna leyó el fragmento de Ocnos titulado “El magnolio:

Se entraba a la calle por un arco. Era estrecha, tanto que quien iba por en medio de ella, al extender a los lados sus brazos, podía tocar ambos muros. Luego, tras una cancela, iba sesgada a perderse en el dédalo de otras callejas y plazoletas que componían aquel barrio antiguo. Al fondo de la calle sólo había una puertecilla siempre cerrada, y parecía como si la única salida fuera por encima de las casas, hacia el cielo de un ardiente azul. En un recodo de la calle estaba el balcón, al que se podía trepar, sin esfuerzo casi, desde el suelo; y al lado suyo, sobre las tapias del jardín, brotaba cubriéndolo todo con sus ramas el inmenso magnolio. Entre las hojas brillantes y agudas se posaban en primavera, con ese sutil misterio de lo virgen, los copos nevados de sus flores. Aquel magnolio fue siempre para mí algo más que una hermosa realidad: en él se cifraba la imagen de la vida. Aunque a veces la deseara de otro modo, más libre, más en la corriente de los seres y de las cosas, yo sabía que era precisamente aquel apartado vivir del árbol, aquel florecer sin testigos, quienes daban a la hermosura tan alta calidad. Su propio ardor lo consumía, y brotaba en la soledad unas puras flores, como sacrificio inaceptado ante el altar de un dios.

Luis Cernuda

A continuación, dos alumnas cantaron una melódica canción al magnolio y, por último, Jacinto Martínez recitó el poema “Dice el árbol”, de Manuel Benítez Carrasco. La plantación se llevó a cabo entre los alumnos y por los miembros de la Plataforma Ciudadana por los Parques, los Jardines y el Paisaje de Sevilla, Francisco José López González de los Ríos y Jacinto Martínez.

Francisco José López González de los Ríos, plantando el magnolio.

Una alumna lee el fragmento de Ocnos titulado “El magnolio”, de Luis Cernuda.

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agosto 29, 2011

El magnolio

Este magnolio sobrevivió al arboricidio llevado a cabo en la Avenida de la Constitución

En Sevilla los magnolios están bien representados. Los más antiguos se encuentran en los Jardines del Alcázar, en el denominado Jardín de la Danza, frente al estanque de Mercurio. Hay otro plantado junto a la Catedral, que tuvo la suerte de librarse del arboricidio cometido en la Avenida de la Constitución con motivo de su reurbanización… Los de la Avenida Rodríguez Caso y los dos de la Glorieta de la Concha en el Parque de María Luisa, tienen unos portes magníficos; los del parque de Amate y el del parque Celestino Mutis, son de porte mediano, y el más reciente fue plantado en los Jardines del Cristina junto a la estatua de la Duquesa de Alba.

El magnolio es un árbol ornamental cuyo nombre científico es Magnolia grandiflora L. y que pertenece a la familia de las Magnoliáceas. Es originario del sudeste de los Estados Unidos de América, concretamente de la península de la Florida y de los estados colindantes; en Europa fue introducido en el año 1737. Este árbol es de crecimiento lento, y cuando es plantado en solitario llega a superar los 20 m de altura. Su copa, conformada por ramas gruesas y algo nudosas, es abierta, bastante densa y de silueta cónica. Su tronco es corto, robusto y ramificado casi desde la base, y su corteza, de color gris negruzco, es lisa y algo escamosa, pero sin asperezas. Su madera, de color amarillento, se utiliza para la fabricación de muebles.

Sus hojas son perennes, alternas y simples, de 8 a 16 cm de longitud y de 5 a 9 cm de ancho, de color verde oscuro por el haz y tabaco claro por el envés. Tienen forma ovalada con la punta aguda, su textura es coriácea y sus márgenes lisos pero algo ondulados, y el nervio central es prominente. Su pecíolo es grueso y corto (de 2 a 2,5 cm de longitud) y está cubierto de vellosidades pardo rojizas.

Sus flores son solitarias, muy vistosas y grandes, de unos 25 cm de diámetro y de textura cerosa; son además melíferas y exhalan un agradable perfume. Al abrirse son de color amarillo pálido, pero una vez abiertas toman el color blanco. La corola esta formada de 6 a 12 pétalos dispuestos helicoidalmente; el cáliz lo componen tres sépalos caedizos y los estambres, de color purpúreo, están colocados en espiral. En Sevilla la floración del magnolio tiene lugar entre los meses de mayo y junio.

Sus frutos maduran a mediados de otoño, tienen aspecto de piña y miden unos 10 cm de longitud. En realidad, estos conos están formados por numerosos folículos de estructura leñosa, y cada uno de estos folículos contiene en su interior una semilla aplanada de color rojo escarlata, que mide algo más de un centímetro de longitud y que al madurar pende de un cordón denominado funículo que la deja entrever dentro del fruto.

Hasta agosto de 2011, hemos plantado ejemplares de magnolio en los lugares siguientes:

El 9 de marzo de 1993, en la bda. Ntra. Sra. de la Oliva, en el jardín que hay en la parte trasera de  los bloques 17 y 18.

Magnolio en los Jardines del Cristina junto al monumento dedicado a la Duquesa de Alba

Flor del magnolio

Fruto del magnolio

Tronco del magnolio en la Avenida Rodríguez Caso (Parque de María Luisa)