Posts tagged ‘Expo 92’

noviembre 3, 2011

VI Plantación en el Jardín Americano

Los alumnos de 6º curso del colegio Zurbarán en la entrada del Jardín Americano

Entre las actividades que la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva ha programado para celebrar el XXV aniversario de su fundación, estaba prevista una conferencia sobre el Jardín Americano, impartida por Jacinto Martínez a los alumnos de 6º curso del colegio Zurbarán, y la posterior plantación por parte de dichos alumnos de una Eugenia uniflora L. en el Jardín Americano.

El Distrito Sur cooperó facilitando el autobús que realizó el traslado de los alumnos desde el colegio Zurbarán hasta la Isla de la Cartuja. En la entrada del Jardín Americano nos esperaba Teresa Montes, bióloga responsable del mantenimiento del mismo. Tras unas fotografías para el recuerdo, nos dirigimos directamente al lugar fijado para la plantación. Entre todos cavamos el hoyo y a continuación procedimos a la plantación de la eugenia, que en Uruguay es conocida como “pitanga”. Precisamente este país sudamericano fue el que, el día 8 de abril de 1988, nos donó para la Expo`92 los primeros ejemplares de Eugenia uniflora,  que fueron aclimatados por Alberto García Camarasa en el vivero de San Jerónimo. Una vez que los alumnos echaron las últimas paladas de tierra y le fabricaron un pequeño alcorque, el presidente de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva recitó el poema “Dice el árbol”, del gran poeta granadino Manuel Benítez Carrasco. Tras recorrer los distintos jardines que conforman el Jardín Americano y recolectar las semillas que se encontraban esparcidas por el suelo, nos trasladamos al salón de actos donde  se proyectó un vídeo sobre la ribera del Guadalquivir, que está en proceso de recuperación.

Un alumno del colegio Zurbarán ayudando a cavar el hoyo para plantar la Eugenia uniflora.

Después de la plantación los alumnos posan con el arbusto recién plantado.

Los alumnos del colegio Zurbarán posan delante del mosaico que representa las plantas pintadas y descritas por el gran naturalista gaditano José Celestino Mutis.

Anuncios
abril 9, 2011

V Plantación en el Jardín Americano

Para conmemorar el primer aniversario de la reapertura del Jardín Americano, tras 18 años de abandono negligente, una representación de la Junta Directiva de nuestra Asociación llevó a cabo la plantación de un zumaque de Virginia (Rhus typhina L.) 

Anteriores plantaciones que la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva ha realizado en el Jardín Americano:

I Plantación de un guayabo (Asociación Amigos del Parque de El Alamillo)

II Plantación de una bauhinia blanca (colegio Fray Bartolomé de las Casas)

III Plantación de una feijoa (colegio Cristóbal Colón)

IV Plantación de un lapacho rosado (Colegio Julio Coloma)

Para plantar el zumaque de Virginia, hicimos el hoyo en el mismo lugar donde estaba el anterior que se había marchitado.

Una vez plantado, Pepi Núñez le da los últimos toques al alcorque.

marzo 10, 2011

Una mañana en Ronda

No dejó de llover desde que salimos de la Residencia de Tiempo Libre hasta que subimos el puerto que nos conducía a la romántica Ronda; luego escampó, aunque permaneció nublado.  Llegamos a la estación de autobuses de Ronda a las diez y media, caminamos por la avenida Poeta Rilke hasta la Alameda del Tajo y continuamos paseando hasta llegar a la Plaza de Toros, una de la más antiguas, ya que data del año 1785. Después nos dirigimos hacia los distintos miradores para contemplar las maravillosas vistas de la comarca y, por fin, llegamos al Puente Nuevo, que data del siglo XVIII y que tardaron 40 años en construirlo; al fondo, el profundo tajo labrado por el río Guadalevín que, a causa de las recientes precipitaciones, marchaba caudaloso y había limpiado su cauce. Luego paseamos por la famosa y comercial calle de la Bola y hasta tuvimos tiempo para saborear las sabrosas tapas de la cocina rondeña.

El tajo de Ronda

Un balcón para contemplar la Serranía de ronda

Un pinsapo procedente de la Sierra de las Nieves (Ronda)

Un magnolio caduco (Magnolia x soulangeana) que pudimos contemplar en la Alameda del Tajo. En Sevilla hay un ejemplar en el Pabellón Marroquí (D. de Parques y Jardines)

noviembre 1, 2010

El guayabo

Una vez conseguida la restauración y apertura del Jardín Americano, tras muchos años de abandono consentido, llegó la hora de mimarlo y de disfrutar de su contenido botánico; por nuestra parte, recibirá el afecto y la disposición altruista que siempre hemos dado a los parques y jardines de nuestra ciudad. El pasado 30 de octubre plantamos en el Jardín Americano un ejemplar de guayabo, también conocido como guayabero. Su nombre científico es Psidium guajava L. y pertenece a la familia de las Mirtáceas. Es muy probable que sea originario de la región denominada Mesoamérica, pero debido a que resiste bien la sequía y el calor intenso se ha naturalizado y extendido desde México hasta el norte de Argentina. Es una especie de crecimiento rápido que en condiciones óptimas puede alcanzar hasta 10 metros de altura, pero que, por otra parte, no suele superar los 50 años de longevidad. Su copa es irregular y está formada por ascendentes ramas que normalmente son gruesas y retorcidas; el tronco es algo tortuoso y ramificado desde poca altura, y su corteza, de color pardo rojizo, presenta manchas amarillento-verdosas cuando se descama.

Sus hojas, dependiendo de la latitud, son perennes o casi perennes; también son opuestas, enteras y de forma oblonga o elíptica, con los márgenes enteros, y están sustentadas por un pequeño pecíolo. Miden de 4 a 12 cm de longitud y de 3 a 6 cm de ancho, y su nerviación está hundida por el haz pero sobresale por el envés. De color verde claro, en invierno adquieren tonalidades rojizas.

Las flores del guayabo, olorosas, de color blanco y de unos 2,5 cm de diámetro, brotan unas veces solitarias y otras en pares de las axilas de las ramas. Cada flor está sostenida por un pedúnculo delgado y corto y posee numerosos estambres que sobresalen por encima de los 4 ó 5 pétalos ovales; los sépalos, en igual número que los pétalos, presentan la característica de que son verdes por fuera y blanquecinos por dentro.

El fruto de este árbol se denomina guayaba y es una baya de aspecto ovoide o redondeado de unos 10 cm de diámetro, cuya cáscara exterior es cerosa, lisa y de color amarillento. La pulpa, de sabor agradable, es cremosa y de tonalidad rosada, con la peculiaridad de que enseguida se descompone o pudre. Sus semillas están envueltas en la pulpa, son duras y de forma angulosa, quizás semejantes a pequeños riñones de unos 3 ó 4 mm; su vitalidad sólo dura un par de meses.

El 13-05-07 plantamos un guayabo en la Asociación Club de Campo de Sevilla, en la parcela de América del Arboretum Intercontinental, y el 30-10-10, en el Jardín Americano de la EXPO`92.

Frutos y hojas del guayabo

Flores del guayabo

13-05-07 Plantación de un guayabo en el Jardín Intercontinental de la Asociación Club de Campo de Sevilla.

30-10-10 Plantación de un guayabo en el Jardín Americano de la EXPO´92. El director gerente Curro Oñate colaborando en la plantación.

octubre 11, 2010

El tecoma amarillo

El tecoma amarillo de la barriada de la Oliva.

El tecoma amarillo es un arbusto o arbolito que está poco extendido por Sevilla; que sepamos, hay un ejemplar en el Jardín Americano de la Isla de la Cartuja y otro que plantamos con los alumnos del colegio Manuel Canela el día 4 de noviembre de 2009 en la barriada Nuestra Señora de la Oliva, concretamente frente al bloque 16. Los primeros plantones de tecoma amarillo llegaron a nuestra ciudad a través del Programa Raíces de la EXPO`92, donados por Colombia, donde se conoce popularmente como chirlobirlo, y por Ecuador, donde es conocido como cholán. Su nombre científico es Tecoma Stans (L.) Juss. ex Kunth. y pertenece a la familia de las Bignoniáceas. Es originario de México, pero se ha extendido y naturalizado tanto por el sudeste de los Estados Unidos como por Centroamérica y por las vertientes andinas de Sudamérica hasta el norte de Argentina. Su crecimiento suele ser rápido, y si el ejemplar está aislado o bien situado puede alcanzar hasta 8 metros de altura. Su copa, formada por numerosas ramas largas y delgadas, es casi redonda. Su tronco, bastante recto, suele ramificar desde la mitad del mismo, y su corteza, que es de color blanquecino grisáceo, presenta grietas longitudinales. El tecoma amarillo muestra una gran tolerancia ecológica para sobrevivir, es decir, que se adapta tanto a las condiciones climáticas variables como a los terrenos áridos.

Sus hojas suelen ser caducas o semicaducas, dependiendo del paralelo terrestre o de la altura en que se encuentre; en Sevilla, si el invierno ha sido frío, suele desfoliar durante dos o tres semanas. Además, sus hojas son opuestas y compuestas imparipinnadas, lo que quiere decir que al final de su raquis acanalado disponen de un solo un folíolo. Cada hoja mide entre 15 y 25 cm de largo, tiene un largo pecíolo de algo más de un decímetro y está formada por de 5 a 13 folíolos de forma lanceolada y con los bordes serrados.

Las flores del tecoma amarillo, de unos 5 cm de largo y de un color amarillo vivo, tienen un pequeño cáliz semejante a una cúpula de entre 4 y 7 mm de largo y una corola de forma tubular acampanada con cinco lóbulos semiesféricos y siete líneas rojizas en la garganta; disponen además de 4 estambres inclusos (es decir, que los estambres son más cortos que el perianto) y de un ovario de tipo bilocular (con dos cavidades). La floración tiene lugar durante los meses de verano, en los que las flores dispuestas en racimos terminales se van abriendo paulatinamente.

Su fruto es unas silicua (o sea, una vaina dehiscente) cilíndrica y alargada, que mide entre 7 y 20 cm de largo por 0,5 cm de ancho, y que se abre antes de caer para esparcir las semillas; dichas semillas, de forma aplanada, color blanquecino y con alas translúcidas, miden de 14 a 18 mm de largo por 5 mm de ancho.

Pinche en la categoría Árboles de América para ver más árboles americanos plantados por la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva.

septiembre 15, 2010

El Jardín Americano

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Corría el año 1982 cuando España presentó ante el BIE (Bureau International des Expositions) de París la solicitud de registro de una exposición de ámbito universal con sede en Sevilla, capital de Andalucía, para el año 1992; se expuso como argumento principal la conmemoración del V Centenario del descubrimiento de América.

El primer Comisario General designado por el presidente Felipe González para diseñar las directrices básicas del evento fue el profesor Manuel Olivencia, quien diseñó un Plan General que fue aprobado a principios del año 1986. En dicho Plan se incluía un proyecto de reforestación que se denominó Operación Raíces y que posteriormente derivaría en la construcción del Jardín de las Américas, que posteriormente adoptó el nombre popular de Jardín Americano, cuya ubicación se acordó que fuese en el entorno del Pabellón de la Naturaleza y que estaría formado por un conjunto temático compuesto por plantas exclusivamente originarias del Nuevo Continente.

EL PROGRAMA RAÍCES

El Programa Raíces supuso la mayor introducción de plantas americanas en los jardines de Sevilla. Para llevar a cabo este ambicioso programa, que consistía en el envío a nuestra ciudad de plantas típicas o que fueran las más representativas de cada uno de los países americanos, el Comisario Olivencia designó como coordinador de dicho proyecto a Manuel Pérez González, a la sazón Jefe de Gabinete del Comisario General.

La gestión efectuada fue ardua, pues hubo que dirigirse a todas las embajadas de los países americanos para explicarles el programa con detalle, recabar la adhesión de los respectivos gobiernos, coordinar a través de la compañía Iberia el traslado de las plantas, y realizar los controles fitosanitarios y aduaneros hasta los viveros de la Exposición, situados en la margen del río Guadalquivir de la zona de san Jerónimo. En estos viveros serían aclimatadas las nuevas especies por Alberto García Camarasa, Director del Servicio de Parques y Jardines de la EXPO’92, y Mariano Martín Cacao, entonces coordinador del Jardín Americano, entre otros técnicos. Los envíos comenzaron a llegar a partir del 8 de marzo de 1988 y finalizaron el 5 de septiembre de 1991. La contribución de los países americanos a la Exposición Universal de Sevilla fue la siguiente:

Argentina: 24 ejemplares de 13 especies.

Bolivia: 33 ejemplares de 13 especies.

Brasil: 13 jemplares de 5 especies.

Colombia: 135 ejemplares de 38 especies.

Costa Rica: 108 ejemplares de 22 especies.

Cuba: 241 ejemplares de 127 especies.

Chile: 50 ejemplares de 5 especies.

Dominicana República: 193 ejemplares de 47 especies.

Ecuador: 24 ejemplares de 5 especies.

EE.UU.(California y Carolina del Sur): 364 ejemplares de 39 especies.

Guatemala: 29 ejemplares de 5 especies.

Honduras: 360 ejemplares de 196 especies.

México: 33 ejemplares de 3 especies.

Panamá: 73 ejemplares de 6 especies.

Paraguay: 96 ejemplares de 16 especies.

Perú: 54 ejemplares de 15 especies.

Puerto Rico: 77 ejemplares de 14 especies.

El Salvador: 10 ejemplares de 2 especies.

Uruguay: 56 ejemplares de 17 especies en dos envíos.

Venezuela: 17 ejemplares de 6 especies.

Estos son los datos totales: 21 países, 619 especies y 2014 plantones.

¿UN LEGADO EFÍMERO PARA SEVILLA?

El hecho de que la EXPO´92 pudiese estar a punto con un microclima artificial supuso un trabajo previo de jardinería de más de seis años y el esfuerzo de numerosas personas con dedicación exclusiva, además de una inversión de 4.000 millones de pesetas de las de entonces. Cuando en el año 1992 se entrevistaba a los técnicos y expertos en jardinería, estos decían que “no se puede desaprovechar esta oportunidad histórica” y que el legado vegetal que dejaba a nuestra ciudad la Exposición Universal era difícil que se volviera a repetir en un futuro, ya que se habían introducido en la jardinería sevillana más de 100 nuevas especies de árboles, arbustos, vivaces y trepadoras, así como 17 nuevas especies de palmeras, 10 nuevas especies de plantas acuáticas y la colección de bromelias y orquídeas plantadas y aclimatadas en el Umbráculo Invernadero. Tras el cierre de la Exposición, hubo que esperar 18 años de dejación y abandono hasta que por fin se llevó a cabo la reapertura del Jardín Americano el día 11 de abril de 2010.

El Jardín Americano en 2008.

El abandono del Jardín Americano era total.

ALGUNAS DE LAS GESTIONES REALIZADAS POR LA ASOCIACIÓN AMIGOS DE LOS JARDINES DE LA OLIVA PARA LA RECUPERACIÓN DEL JARDÍN AMERICANO

06-06-01.- Reunión en la Escuela de Jardinería Joaquín Romero Morube (Fundación Forja XXI), convocada por Sally Crane, entonces presidenta de la Asociación Sevillana Amigos de los Jardines y el Paisaje, para tratar el tema “La Jardinería de la EXPO´92”. Intervinieron los técnicos Alberto García Camarasa, José Elías Bonells, Mariano Martín Cacao y Benito Valdés, que contaron sus vivencias y experiencias relacionadas con la jardinería en la Exposición Universal y manifestaron su malestar porque casi todo lo construido se estaba perdiendo, sobre todo el Jardín Americano. Nuestra entidad recogió el guante y se comprometió a exigir por medios democráticos a las Administraciones Públicas su recuperación para Sevilla.

20-06-01.- Presentamos un escrito de queja al Defensor del Pueblo Andaluz por la situación de abandono en que se encontraba el Jardín Americano. Se adhirieron las entidades siguientes: la Asociación Amigos del Parque de El Alamillo, la Asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio “Ben Baso”, la Asociación Sevillana Amigos de los Jardines y el Paisaje y la Asociación de Comerciantes Felipe II.

15-09-01.- Escrito al Sr. Alcalde de Sevilla solicitándole una entrevista para tratar la situación del Jardín Americano.

15-10-01.- Atendiendo a la solicitud cursada, nos recibió en la Alcaldía Francisco J. Fernández Sánchez, Jefe del Gabinete del Sr. Alcalde. Tras informarle de la delicada situación en que se encontraba el Jardín Americano, le propusimos crear una Fundación en la que estuviesen representadas todas las Administraciones públicas y que se encargase de su recuperación y de gestionar su conservación y uso.

05-11-01.- Mariano Martín Cacao, que fue coordinador del Jardín Americano, impartió una conferencia en la sede de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva sobre la “Introducción de plantas con motivo de la Exposición Universal”.

16-11-01.- Reunión con Evangelina Naranjo Márquez, portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Sevilla. Le reiteramos la información y propuestas que le expusimos al Jefe del Gabinete del Sr. Alcalde. En esta ocasión nos acompañaba Mariano Martín Cacao, que fue Coordinador del Jardín Americano durante la EXPO`92, y que se ofreció con los alumnos de jardinería de Forja XXI a recuperar el Umbráculo.

En los meses siguientes proseguimos las reuniones con los demás grupos políticos con representación en el Ayuntamiento de Sevilla, con las mismas propuestas.

06-02-02.- Nuestra Asociación convocó a las entidades ADEPA, Ben Baso y Asociación Amigos de los Jardines y el Paisaje, y entre todos acordamos crear la Plataforma Cívica pro Jardín Americano.

18-03-02.- Remitimos un escrito a la Delegación de la Consejería de Cultura de Sevilla, solicitando que el Jardín Americano fuera declarado Bien de Interés Cultural, como reliquia y fiel exponente de la Exposición Universal de Sevilla y por el singular contenido botánico del mismo.

28-04-02.- La Plataforma Cívica pro Jardín Americano cursó escrito al Presidente del Gobierno de España, al Presidente de la Junta Andalucía y al Alcalde de Sevilla, exponiendo la situación de abandono del Jardín Americano y propuestas para su recuperación.

25-09-02.- Reunión con Luis M. Martín Rubio, presidente de AGESA, quien nos informó de la partida presupuestaria que se iba a destinar a la recuperación del Jardín Americano.

Nuestra presencia en los medios de comunicación ha sido constante, buscando siempre la recuperación para Sevilla de esta joya botánica, hasta su reapertura el 11 de abril de 2010, a la que asistimos con la satisfacción del deber cumplido. 

A continuación mostramos una serie de instantáneas sobre la flora del Jardín Americano:

 

El fresno americano.

Acacia caven.

UBICACIÓN

El Jardín Americano está situado en la zona oriental del recinto de la Exposición Universal, frente a la Cartuja de Santa María de las Cuevas. Ocupa concretamente la banda de terreno que corre paralela al río Guadalquivir y que va desde el Auditorio de la Exposición hasta el Pabellón de la Navegación, teniendo actualmente como límite oeste el cerramiento del Camino de los Descubridores. Se accede directamente desde la ciudad por la pasarela peatonal de la Cartuja, y también tiene acceso por el Pabellón de la Naturaleza y por el Camino de los Descubridores. La parte baja es atravesada por el canal navegable que recorre parte del recinto de la Exposición. Su relieve es muy irregular, la parte más alta está situada en la colina del Auditorio y la cota más baja en la orilla del río.

DATOS GENERALES

Extensión: Algo menos de dos hectáreas
Estilo del Jardín: Marcadamente paisajista, con parterres que están entrelazados por veredas serpenteantes que salvan continuamente los accidentes del terreno.
Plantación: Se llevó a cabo en el transcurso del año 1991 y a comienzos de 1992.
Número de especies y variedades: 690
Plantas procedentes del Programa Raíces: 336
Jardines Botánicos que colaboraron: Padua, Madrid y Berlín.

El Jardín Americano está formado por los jardines temáticos siguientes:

Jardín de la Esclusa.
Invernadero-Umbráculo: Se terminó a principios de 1991 y tiene una superficie de unos 1.700 m². Su techo-cubierta está formado por lamas inclinadas que evitan las radiaciones directas del Sol. En la parte central existe un pequeño estanque para el cultivo de plantas acuáticas de origen tropical. Dispone de nebulizadores para proporcionar la humedad necesaria.
Palmeral.
Jardín de Cactáceas y Crasas: Con plantas propias de las zonas semidesérticas y desérticas de América, también incluye las de climas áridos, esencialmente las Agaváceas y Liliáceas.
Huerto: En él están representadas las plantas hortícolas del Nuevo Mundo, así como las productoras de aceites, fibras y demás productos industriales.
Jardín del Puerto de Indias.
Colina de las Coníferas.
Jardín de Plantas de Flor.

La sófora americana.

La floración de un cactus del Jardín Americano de Sevilla.

Prosopis.

Los miembros de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva en el Jardín Americano (2010).

septiembre 6, 2010

El roble de Virginia

Roble de Virginia en el parque José Celestino Mutis de Sevilla.

Detalle de las hojas y el fruto del roble de Virginia.

La llegada de nuevas especies con los pertinentes controles fitosanitarios y su adaptación a las condiciones climáticas de nuestra ciudad ha enriquecido la biodiversidad de nuestros parques y jardines. El roble de Virginia fue introducido en Sevilla con motivo de la Exposición Universal de 1992 a través del Programa Raíces, por el cual 21 países del Nuevo Continente facilitaron las plantas más representativas de sus respectivas naciones para que fuesen ubicadas en el Jardín Americano de la EXPO´92. En Sevilla, además del que hay en el Jardín Americano, existe un ejemplar en el parque José Celestino Mutis y otro en la parte trasera del Monasterio de la Cartuja, frente a la pasarela.

El nombre científico de este ornamental árbol es Quercus virginiana Mill. y pertenece a la familia de las Fagáceas. Es originario de la zona comprendida entre el sudeste de los Estados Unidos y el nordeste de México, así como de la Isla de Pinos (Cuba); el nombre específico de virginiana alude al estado de Virginia, donde abundan los bosques de esta especie. Se trata de un árbol de crecimiento lento que aislado llega a superar los 18 metros de altura. Su copa es densa, redondeada pero con tendencia a expandirse, y formada por ramas casi horizontales, de modo que cuando envejece suele ser el doble de ancho que de alto, motivo por el que proporciona una amplia y benéfica sombra. Su tronco es recto y robusto y a veces presenta contrafuertes en la base; la corteza, de un color marrón muy oscuro con ciertas tonalidades rojizas, se agrieta a medida que envejece formando fisuras cortas y profundas. Podríamos calificarlo como un árbol de características rústicas, pues resiste la salinidad de los suelos arenosos, aguanta el frío y las heladas hasta casi los -20º C y suele brotar después de sufrir un incendio.

Sus hojas son perennes, irregularmente alternas, coriáceas, lampiñas y simples, con una forma entre elíptica y oblonga, y miden de 4 a 10 cm de longitud; tienen los márgenes enteros o levemente lobulados y el ápice redondeado; el pecíolo suele medir 0,5 cm de largo. Son de un color verde brillante por el haz y algo pálido por el envés.

El roble de Virginia es una especie monoica, es decir, que en un mismo ejemplar se encuentran separadas las flores de cada sexo. Las flores masculinas se agrupan en amentos o espigas colgantes y filiformes, y su cáliz acampanado presenta entre 4 y 7 lóbulos. Las flores femeninas, en cambio, son solitarias y disponen de 2 óvulos en cada cavidad, de los que por lo general sólo madura uno en cada pistilo.

Sus frutos son aquenios o bellotas pequeñas de unos 2 cm de longitud con la cuarta parte cubierta por una cúpula o cápsula escamosa de 1,5 cm de ancho.

El día 4 de septiembre de 2010 plantamos un ejemplar de roble de Virginia en la finca rural Las Navezuelas de Cazalla de la Sierra (Sevilla).

julio 14, 2010

El parque José Celestino Mutis se seca

Por falta de riego, se ha secado uno de los árboles de Tule (Taxodium mucronatun Tenore) que hay plantados en el parque José Celestino Mutis desde 1996. Este árbol procedía del vivero de la EXPO´92. Había sido donado por México a través del Programa Raíces y llegó a Sevilla el día 8 de marzo de 1988.

Nuestro histórico árbol de Tule se ha secado por la desidia e irresponsabilidad de la delegación de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla, que continuamente hace dejación de sus funciones.

junio 24, 2010

La jacaranda

Sevilla en el mes de mayo se viste de lila. Tan hermosa es la floración de la jacaranda, que los sevillanos la hemos adoptado y nos hemos sumado a quienes le asignan el género femenino, aunque en otros países y regiones se conoce como el jacarandá. Los primeros ejemplares se plantaron frente al Pabellón Real de la Plaza de América con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, y en la actualidad la jacaranda está presente en la mayoría de los parques de la ciudad. También la podemos contemplar en la Plaza de Juan de Austria, en la avenida de Ramón y Cajal y, cerca de la Catedral, en los jardines de la Lonja (a este árbol, por cierto, recientemente le han dado una poda mutiladora). Los ejemplares de esta especie que en 1989 Argentina y Bolivia donaron para el Programa Raíces de la EXPO`92 fueron plantados en la isla de la Cartuja. La jacaranda tampoco falta en la barriada Nuestra Señora de la Oliva: destaca la que hay frente al bloque 123, de cerca de 40 años de edad.

Este bellísimo árbol tiene por nombre científico Jacaranda mimosifolia D. Don. y pertenece a la familia de las Bignoniáceas. Es originario de Sudamérica, concretamente del curso medio del río Paraguay, en la región Guaraní, que comprende el norte de Argentina, el sur del Brasil y el noreste del Paraguay (en el idioma guaraní, la palabra jacarandá significa ‘fragante’). La jacaranda es un árbol de crecimiento entre medio y rápido, con una longevidad que supera los cien años; cuando se acerca al medio siglo suele alcanzar los 15 metros de altura. Su copa es irregular, abierta y ancha, formada por ramas frágiles y largas que componen una densa y atractiva silueta. El tronco, por lo general recto y largo, suele estar deshojado, y su fuste suele medir un tercio de la altura; al envejecer, se le forman contrafuertes en la base. La corteza, en su juventud lisa y de color grisáceo, con los años se oscurece y se hiende en escamas rectangulares.

Sus hojas, brevemente caducas, caen a finales del mes de marzo y brotan después de la floración de mayo; son opuestas, compuestas y bipinnadas, con pinnas que tienen de 25 a 30 pares de folíolos, de aproximadamente un centímetro de largo cada uno. Estas hojas son semejantes a las frondas de los helechos o a las hojas de las mimosas (el término específico mimosifolia significa ‘parecido a la mimosa’). La jacaranda es uno de los árboles que más dióxido de carbono absorben, o sea, que es un gran sumidero de CO2.

Sus flores, que esparcen una fragancia suave, son de color azul violáceo y miden unos 5 cm de largo; se reúnen en panículas terminales (en el extremo de las ramas), y cada panícula se compone de unas 50 flores. La corola de cada flor, tubular y acampanada, está formada por 5 pétalos soldados con lóbulos redondeados y desiguales; el cáliz es pequeño, mientras que los pistilos son bastantes largos. La floración del mes de mayo es espectacular, y la caída de las flores produce en el suelo un efecto de alfombra; sin embargo, la segunda floración, que tiene lugar durante los meses de septiembre y octubre (recordando la primavera del hemisferio sur de donde procede), configura otra estampa, como si a su copa verde la salpicaran de peinetas lilas.

El fruto de la jacaranda es una cápsula casi redonda, de 5 a 7 cm de diámetro, aplanada y con los bordes ondulados, que al madurar se lignifica, toma un color negruzco y se abre en dos partes (es un fruto dehiscente) para expulsar casi un centenar de semillas. Cada semilla, de forma vagamente circular y provista de una membrana delgada y translúcida que la rodea, mide entre 7 y 9 mm de diámetro.

Hasta el mes de junio de 2010 hemos plantado ejemplares de jacaranda en estos puntos de la ciudad de Sevilla:

El 28 de febrero de 1985, en el jardín parroquial de la Bda. Ntra. Sra. de la Oliva.

El 10 de enero de 1987, en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva, detrás del bloque 21.

El 28 de diciembre de 1996, en la plaza central de los bloques de Nueva Europa y Getsemaní (es esta ocasión plantamos 12 jacarandas).

El 18 de noviembre de 2000, en los Jardines del Cristina.

El 30 de enero de 2004, día de la Paz, en el colegio Fray Bartolomé de las Casas.

El 2 de abril de 2008, en el Centro Cívico Esqueleto.

El 6 de junio de 2008, en El Alamillo.

El 16 de mayo de 2009, en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva, detrás del bloque 44.

Jacarandas en flor en la barriada Ntra. Sra. de la Oliva de Sevilla.

Las flores de la jacaranda.

El día de Andalucía de 1985, plantamos una jacaranda en el jardín parroquial de la barriada Ntra. Sra. de la Oliva.

El día 28 de diciembre de 1996, con la ayuda de los chavales del barrio, plantamos 12 jacarandas en la plaza central de los bloques de Nueva Europa y Getsemaní.

El día 18 de noviembre de 2000, plantamos una jacaranda en los jardines del Cristina.

El día 6 de junio de 2008, día del Medio Ambiente, plantamos una jacaranda en el parque de El Alamillo.

Pinche en la categoría Árboles de América para ver más árboles americanos plantados por la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva.

Para conocer la historia de los árboles de América en los jardines de Sevilla, pinche aquí.

abril 29, 2010

El moreral de El Alamillo

El moreral que se va a añadir al parque de El Alamillo se encuentra en un espacio que fue aparcamiento de la Exposición Universal de 1992. Dada la belleza de esta arboleda, sería deseable que se conservase en su integridad, tal y como está.

 

marzo 21, 2010

IV plantación en los parques de Utrera

El día 20 de marzo realizamos la IV plantación en los parques de la ciudad de Utrera (Sevilla). En esta ocasión hemos plantado, en el parque de la Vereda de Utrera, una guayaba fresa cultivada en nuestro vivero y procedente de la donación de plantones que hizo Uruguay para el Jardín Americano de la Expo´92. Después de plantar el árbol nos dirigimos a la sede de la Asociación Nuevo Amanecer de Utrera para degustar una magnífica paella.

Los socios de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva, con la guayaba fresa en la entrada del parque de la Vereda.

La plantación de la guayaba fresa.

El castillo de Utrera.

En los parques de Utrera también hemos llevado a cabo las siguientes plantaciones:

El 28-05-04 plantamos una tara de Bolivia en el parque de Consolación.

El 29-10-05 plantamos un Prosospis alba en el parque de Consolación.

El 26-02-06 plantamos una Thevetia peruviana en el parque de la Vereda.

marzo 20, 2010

La guayaba fresa

El primer ejemplar de la guayaba fresa llegó a Sevilla el 8 de abril de 1988 procedente de Uruguay (donde se conoce a esta especie con el nombre de arazá) para su aclimatación en el vivero de San Jerónimo y su posterior plantación en el Jardín Americano de la Expo`92. Más tarde, este arbolito formó parte del contenido botánico del parque José Celestino Mutis, que fue inaugurado 16 de junio de 1997.

El nombre científico de la guayaba fresa es Psidium cattleianum Sabine, y pertenece a la familia de las Mirtáceas. Se trata de un árbol originario de América del Sur, concretamente de Uruguay y de la zona meridional del Brasil; de crecimiento rápido, si crece aislado puede alcanzar los siete metros de altura. Su copa es irregular, muy frondosa y con ramas levemente zigzagueantes y desnudas, que parten casi desde la misma base del tronco; éste es bastante liso, con la corteza de color grisáceo salpicada de manchas de color marrón claro que se desprenden al envejecer. Es heliófilo (es decir, que requiere mucha luz solar) y tolera bien el salitre del mar.

Las hojas son perennes, coriáceas, opuestas, simples, con los márgenes lisos y levemente ondulados; tienen forma elíptica, una longitud de 5 a 8 cm y el pecíolo corto. Los brotes presentan tonalidades rojizas.

Las flores, abundantes y solitarias, aparecen en las axilas de las hojas. Cada flor, de un tamaño que oscila entre los 2 y los 3 cm de diámetro, tiene cinco pétalos de color blanco y numerosos estambres de un color blanquecino amarillento.

El fruto es una baya redonda de entre 2 y 5 cm de largo y de color rojizo (aunque a veces es amarilla). Es comestible y su pulpa, blanquecina y con un sabor agridulce, resulta ideal para preparar confituras y mermeladas. En su interior dispone de entre 40 y 60 semillas, que son de color marrón claro y miden unos 3 mm de longitud.

A continuación ofrecemos varias fotografías de la guayaba fresa del parque José Celestino Mutis, único ejemplar de esta especie en los jardines de Sevilla hasta la fecha:

El día 20 de marzo de 2010 plantamos una guayaba fresa en el parque de la Vereda de Utrera (Sevilla). El arbolito ha sido cultivado en el vivero de nuestra asociación y procede de la donación de plantones que hizo Uruguay para el Jardín Americano de la Exposición Universal de Sevilla de 1992.

Plantación de la guayaba fresa en el parque de la Vereda de Utrera.