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julio 2, 2018

Plantación de un flamboyán en el jardín de la Casa Rosa

Los miembros de la Plataforma Ciudadana que acudieron al acto de plantación.

El día que recibimos el Premio Andalucía de Medio Ambiente, nos comprometimos con el señor Consejero de Medio Ambiente a plantar un árbol exótico en el jardín de la Casa Rosa. Hoy, día 2 de julio, hemos cumplido el compromiso plantando un flamboyán. El acto ha sido presidido por don José Fiscal López, Consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía; a la plantación ha asistido una amplia representación de la Plataforma Ciudadana por los Parques, los Jardines y el Paisaje de Sevilla.

Jacinto Martínez agradeció al señor consejero su presencia y a continuación explicó las características del flamboyán y describió su espectacular floración, e informó de que, si este ejemplar lograra adaptarse al microclima de este jardín, sería el primer flamboyán que florecería en Sevilla. Este árbol fue apadrinado por Germán, nieto de Rosa María Guallart, cronista de la Plataforma. Una vez finalizada la plantación, como ya es tradicional, Jacinto recitó el poema “Dice el árbol”, de Manuel Benítez Carrasco.

Por último, el presidente de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva anunció al señor consejero que, si a bien lo tiene, el próximo mes de septiembre le entregará un borrador sobre la dignidad de los árboles elaborado por la Plataforma Ciudadana por los Parques, los Jardines y el Paisaje de Sevilla.

Germán, nieto de nuestra cronista Rosa Guallart, apadrinó y ayudó a plantar el flamboyán.

Jacinto Martínez recitó el poema de Manuel Benítez Carrasco “Dice el Árbol”.

Germán cuidó desde el primer momento de su ahijado el flamboyán.

septiembre 3, 2012

El flamboyán

El flamboyán de Torre del Mar (Costa del Sol malagueña).

Este precioso árbol lo hemos descrito a petición de nuestro amigo Pedro Nicolásque trabaja y reside en la localidad malagueña de Torre del Mar y que, como gran erudito y amante de los árboles ornamentales, tuvo la amabilidad de acompañarnos para que viésemos los magníficos ejemplares de flamboyanes que hay en la Costa del Sol. Este árbol tropical aún no forma parte del paisaje de Sevilla; en varias ocasiones lo hemos intentado aclimatar, pero el flamboyán no aguanta las noches heladas de enero y hasta ahora se nos ha marchitado.

Comenzaremos por decir que al flamboyán le llaman malinche en Centroamérica y también que Puerto Rico ha adoptado su flor como la flor nacional. Su nombre científico es Delonix regia (Bojer. ex Hook.) Raf. y pertenece a la familia de las Fabáceas (cesalpináceas-leguminosas). Este ornamental árbol es originario de la gran isla africana de Madagascar, concretamente de la provincia de Antsiranana y de la zona costera de la provincia de Mahajanga, siempre por encima de la latitud 15º S de la zona septentrional de la gran isla Malgache. Este árbol es más bien de crecimiento rápido, aunque en rarísimas ocasiones suele superar los 14 m de altura. Su copa es, a medida que pasan los años, notablemente aparasolada, de follaje denso, con ramas extendidas que en la parte superior forman ángulos de casi 90 grados. Su tronco es más bien de forma irregular y algo retorcido, casi nunca cilíndrico, y por lo general ramifica a poca distancia del suelo; su corteza es de color grisáceo y algo rasposa, y si se corta o hiere con un objeto punzante, de ella brota lentamente una abundante savia espesa de color rojizo que se endurece con el contacto del aire; es la forma que tiene de defenderse de los insectos.

Sus hojas tienen un aspecto plumoso y miden unos 30 cm de largo; se podría decir que son semicaducas, pues se suelen desprender poco antes de la floración si el período de sequía ha sido prolongado; además son alternas, compuestas y bipinnadas, formadas por de 10 a 14 pares de pinnas, cada una de las cuales dispone de unos 15 pares de folíolos opuestos, oblongos, sésiles y con algo menos de 1 cm de longitud; las hojas tienen la particularidad de que se cierran al llegar el atardecer. En la unión de la base de cada hoja con el tallo se encuentra una peculiar estípula (hojita diminuta) parecida a una paleta o a una pequeña hoja pinnada.

Sus llamativas y espectaculares flores son la principal característica que ha hecho tan famoso a este árbol de belleza tan singular. Sus abundantes flores son individuales y miden unos 10 cm de diámetro; la corola tiene 5 pétalos desiguales con forma de raqueta y con los bordes algo ondulados, de colores que oscilan desde el rojo intenso hasta el anaranjado; el pétalo superior, llamado estandarte, es más largo y suele estar salpicado de motas amarillas; el cáliz lo forman 5 sépalos de color rojo en su cara interna y de color amarillento por el exterior; el androceo está formado por 10 estambres delgados y largos de color rojo con las anteras amarillas. Podemos disfrutar de estas flores (que son polinizadas tanto por los pájaros como por las abejas) desde el mes de mayo hasta principios de agosto.

Los frutos son unas legumbres o vainas grandes y aplanadas, de unos 40 cm o más de longitud por 5 cm de ancho y de estructura leñosa, que toman el color castaño cuando maduran y que perduran en el árbol durante todo el año. Cada fruto contiene en su interior unas 30 semillas duras, cilíndricas y levemente aplanadas, que miden 1,5 cm de longitud y son de color amarillento.

El flamboyán en la isla de Puerto Rico.

El flamboyán en flor.

La flor del flamboyán.

El fruto del flamboyán.